DE Los Magos del Crepúsculo [y blues otra vez]

Editorial Cultura/ 2005

DE RUMBA: dance floor in Labuga
Inédito/ 2005-2006

TÓCAME/ MÍRAME/ VUÉLAME
siente con los labios/ escamas en mi piel
la gloria conmovida
que es de las sirenas extranjeras para Ulises
que extranjero es en todas partes
menos aquí
que siempre no es
que alza la mano derecha hacia el sueño
y el crepúsculo le escapa
rumbo a las cruces sembradas
por extranjeros
por muertos que abren las bocas
en espera del ídolo ciego
que a los hombre nubes ama
que a los hombre bestias anhela

(Búscame entonces Ulises
en la discoteca del pueblo
Donde extranjero ninguno es
y si arde se mide
cual hombre sin más cauce
que el silencio)

 

 

HAHARI WAGÜBÜRIGU [algo así como el espíritu de nuestros padres]

Expongo mi palma a la niebla
y saludo por los que perdieron su tiempo
soñando con naves espaciales
            que les hicieran más hombres que bolígrafos

Doy por concluido lo inconsciente
para que mis actos desordenados
se pierdan ante las luces
            antes
que vigente la nostalgia
alegre nuestros días guillotinados
con la tierna violencia de los muertos
la clausurada conciencia de todos mis rituales
la sagrada memoria de las cosas que no hice
y el miedo a mi propia especie
            por lo obvio de su silencio
Un catedrático ebrio se me acerca y pregunta
¿es su madre feliz Wingston?
y alguien responde por mí
:no tienes madre hijo
:no tienes madre hijo de la gran puta
porque abruptos recuerdos me niegan
me marcan
con los símbolos de la ignorancia
las contraseñas patológicas
de estos malabares lingüísticos
            no tan garífunas como todos quisieran

Así publico mi rencor/:
como un testamento contra todos
            /contra el fuego sobretodo
            /contra las palabras sobretodo
            /contra el reggaetón sobre todo
            /con la propia catarsis
de quienes rumian en español
los cirios negros que el mar les negó

 

HABÍA OÍDO HABLAR DEL MAR/
            que era grande
            como el hijo más querido
            que caía como un árbol
            entre los dedos de las palabras
            que era un gigante
            como hasta Adán la rabia
            de un muerto los libros viejos
            de un vago las arañas
            y los oficios ruinosos de la ceniza

Había oído hablar del mar/
            ¿y tú Elisa?
            / que era un ruido
            un cantor
            y hasta un farsante
una telenovela a las ocho
un horario estelar de discoteca
o una puerta estrellada en los olores de la angustia

Lo que he oído no importa
            ¿qué es el mar
                                    Elisa?

()

CRISTINA perdí tu teléfono
y pienso que eso es lo mismo que existir

tiene rostro de criminal neurótico la tarde/
una mujer cuenta los caudales que hay en el mar
/los orgasmos se sobrevienen a años luz      
                                                            en las travesías

(Hace falta hablar
encaminarnos al olvido
:al concepto de fracaso que Elisa Ángel
descubriera un mal martes en un bus
justo cuando un hombre transitaba
hacia el suicidio auxiliado
de los últimos sacramentos
hacia el control natal de la memoria
¡Ah!
y el antídoto para la mordedura de dinosaurio.)

empaca la vida Cristina
que nos vamos sin conocernos

WINGSTON GONZÁLEZ.

Livingston, Izabal, 1986.   Ha publicado poesía en revistas locales de San Marcos, en donde reside actualmente y en  Internet.  Aparece en la recopilación poética “Memorias Del Ixtágel”, trabajo colectivo del Grupo Literario Manantial de la ciudad de San Marcos y ha publicado Los Magos del Crepúsculo [y blues otra vez], en Editorial Cultura 2005. 


 

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Última revisión: 26/03/06
por Juan Carlos Escobedo Mendoza M.A.