LA MIGRACIÓN DEL ORIENTE AL QHICHÉ
En esta forma vinieron de donde sale el sol, y cuando fueron traídos,
sus jefes eran Balam Q’uitsé, Balam Ak’ab, Majucotaj e Iquí
Balam. Vinieron cuando el señor Nacxit les dio el Pisom C’ac’al.
Cuando vinieron aquí estaban desnudos, estaban descubiertos, sólo
tenían sus taparrabos y armaduras de malla. Cuando llegaron a la orilla
del mar, Balam Q’uitsé tomó su bastón y golpeó
el mar. Inmediatamente el mar se secó, y se convirtió en arena
lisa. Así, los tres grupos de los primeros q’uichés, junto
con los trece grupos de parcialidades de Tecpán que seguían tras
ellos, pasaron hacia acá. No más pasaron el mar cuando éste
se cerró. En verdad, dijeron que fue un acto de amor hecho por Dios hacia
ellos, porque rezaron a un solo dios, a Ts’akol-Bitol, en medio del cielo
y la tierra. Porque ciertamente eran verdaderos descendientes de Abrahán
y Jacob.
Entonces pasaron hacia acá desde el otro lado del mar. Trajeron raíces
de árboles y de bejucos; no tenían comida ni bebida. Sólo
olían las cabezas de sus bastones, y en esa forma consolaban sus corazones
cuando vinieron.
Llegaron aquí a la orilla de un lago pequeño, en Nimsoy, Carchaj.
Allí construyeron edificios. Había en este lugar pájaros
rojos y azules, patos negros, papagayos amarillos y verdes, plumas amarillas,
pájaros amarillos. Pero no se hallaron en este lugar y lo dejaron abandonado.
Después trajeron las raíces de árboles y bejucos y llegaron
a Chixpach. Dejaron una seña en Jaayín Abaj.
Entonces vinieron de allá, y llegaron a la cima de un gran cerro llamado
Chiq’uiché, donde tardaron (por algún tiempo).
Posteriormente, dejaron el cerro Chiq’uiché, y llegaron a la cima
del cerro llamado Jak’awits Ch’ipak’, donde todos se establecieron.
También allí permanecieron los sacrificadores, Balam Q’uitsé,
Balam Ak’ab, Majucotaj e Iquí Balam. Se acompañaban unos
a otros, junto con los de Tamub e Ilocab, con las trece parcialidades de Tecpán.