LA DESAPARICIÓN DE LOS PRIMEROS JEFES Y ANTEPASADOS
Después de la aurora aconsejaron a sus hijos: "Hijos nuestros que
ya se han completado y multiplicado, reciban este Pisom C’ac’al.
Guárdenlo por el momento en una forma ordenada. Todavía no hemos
encontrado nuestras montañas donde surgirán el poder y la gloria.
Allí se abrirá esta señal del señorío que
vino de donde sale el sol. Sigan engendrando hijos que lograrán poder
y gloria, los Ajpop, Ajpop C’amjá, K’alel y Atsij Winak.
Así tiene que suceder porque vamos a morir, a desaparecer, a irnos, a
volver (a nuestro hogar). Los dejamos en paz, ya no hay guerra por parte de
las parcialidades de guerreros. No estén tristes, cuiden a sus madres",
así les dijeron.
No estaban enfermos cuando dieron estos consejos, sino que se hallaban bien
al entrar la noche. Pero cuando amaneció ya no estaban; de repente desaparecieron.
Que no se aflija quien escuche estas palabras. De verdad, Balam Q’uitsé,
Balam Ak’ab, Majucotaj e Iquí Balam dieron nombres a sus hijos
durante la aurora. Eran muchos los nietos e hijos de los Cawek, los Nijayib,
y los Ajaw Q’uiché.
Llamaron al cerro de Cawek, Sakiribal Tojil; al de Nijayib, Sakiribal Awilix;
y al de Ajaw Q’uiché, Sakiribal Jak’awits. El (cerro) de
los Tamub, de los Cakoj y Ek’omak" era Sakiribal Amak’ Tam;
y el de los Ilocab de Sic’aab y Juanijá era Sakiribal Ajuq’uín.