EL SILENCIO CERRADO

     
     
    Nadie abrió la boca
    ni nadie dijo nada.
    Y ese silencio, hermanos,
    Nos ha vuelto culpables.
    Nos quedamos callados,
    ni una protesta
    Ni una sola palabra
    se pronunciaron.
    Nada se dijo.
    Y todos fuimos cómplices
    de los canallas
    Todos quedamos con las manos
    embarradas de lodo.
    ¡Todos la violamos!
    Todos le arrancamos
    los pezones a mordiscos.
    Todos le sorbimos la sangre
    de los pechos ultrajados.
    ¡Cuando aún estaba viva!
    Y es que la bestia anda suelta.
    En todos los corazones.
    Y ese silencio de todos
    Es el silencio de la bestia saciada,
    Es el silencio del culpable
    de los complices.
    Porque ahora todos
    Somos los asesinos de
    ROGELIA.