"Poemas de la izquierda erótica", 30 años después
Rosina Cazali, laCuerda
Publicado en laCuerda
Año 5, No. 44 – Abril del 2002

"Poemas de la izquierda erótica" es un libro emblemático para la literatura guatemalteca. Después de casi tres décadas de su aparición (1973), nos acercamos a conversar con su autora, Ana María Rodas, acerca de la repercusión de su obra en décadas pasadas y su posible impronta sobre la sexualidad del momento.

¿Podrías decir si tu libro, "Poemas de la izquierda erótica", contribuyó en la representación de la sexualidad de las mujeres guatemaltecas de entonces y las de hoy?
"No lo puedo saber. Es casi imposible reconocer la repercusión que tuvo en general. Por supuesto, imagino que algo cambió en la literatura, lo cual se hizo evidente en los que comenzaron a escribir después. Ahora te diré, a manera de anécdota, que hace dos noches, durante una recepción, se me acercó una mujer y me dijo: 'Yo soy del PIE'. Si Gioconda Belli no me hubiera contado hace años de qué se trataba el asunto, me habría quedado en la luna. PIE era el Partido de la Izquierda Erótica formado por un grupo de escritoras de Nicaragua."

Dante Liano indica que la operación literaria que utilizabas entonces consistió en el abandono de un léxico reservado a la poesía femenina. ¿Qué era lo reservado para ésta? ¿Cuál fue el léxico al que recurriste y determinó la transgresión del libro?
"Estaba aburrida de leer que las mujeres hablaran del amor, las flores y la pasión, pero de una forma tan lírica que ahí no había pasión sino cursilería. Cuando comencé a escribir -no a publicar, que eso es otra cosa-, el lenguaje que les correspondía a las mujeres era bastante amanerado y el de los hombres completamente permeado por Miguel Ángel Asturias. No es nada extraño que el propio Dante Liano publicara por esa época un cuento que se llama 'Jorge Isaacs habla de María', utilizando lo mismo que yo: un lenguaje coloquial y directo, extraído de la realidad."

¿Qué buscaba afirmar tu libro entonces?
"Así soy yo. Ésta es mi sexualidad. Que nadie me fuera a contar cómo amo yo, cómo hago el amor. Que nadie me contara charadas de callejas. ¿Has visto películas de los años 50, donde aparecían mujeres preciosas, bien vestidas y peinadas? Todas estas imágenes nos vinieron de Hollywood después de la Segunda Guerra Mundial, cuando ya no había alemanes malos o gringos e ingleses fuertes. Retrataban un período posterior a otro donde las mujeres tuvieron una participación más activa; se quedaron cuidando el hogar en ausencia de los maridos que se fueron a la guerra, pero trabajaron en fábricas haciendo municiones, sosteniendo a la familia. Luego, como ya no había enemigos, los hombres volvieron a asumir el papel del hombre fuerte de casa y las mujeres a tomar su papel tradicional."

Y como compensación les dieron muchos electrodomésticos...
"¡Exacto, ésa es la cosa! Se comenzaron a producir licuadoras, batidoras y artefactos con los que las mujeres tenían que quedar muy contentas y como cositas para adornar la casa. Desde entonces, aunque no sabía muy bien lo que quería en mi vida, sí tenía la certeza de lo que no quería. Entonces escribí lo que escribí, con un lenguaje propio, sin inventarme nada. Entendí que valía la pena publicarlo porque hablaba en contra de una realidad, la cual sigue siendo la misma en muchas partes del mundo."

Uno de los datos más importantes de la obra que nos ocupa se encuentra en su título. Situar y asociar la palabra "izquierda" al erotismo dibuja un paralelismo con el momento político que se vivía entonces, además de una postura política ante la vida, el cuerpo y la sexualidad de las mujeres.
"Por supuesto, así es. Durante los años 70 en el mundo estaban enfrentadas las dos potencias que representaban la izquierda y la derecha: la Unión Soviética y los Estados Unidos. En el caso de mi libro, era una izquierda que estaba hablando de una relación encontrada entre hombre y mujer. Creo que fue un título afortunado."

Es decir, ¿las imágenes de hombre y mujer asumían la representación de la dualidad derecha-izquierda?
"Sí, los hombres diciéndose muy revolucionarios y todo lo demás, pero manteniendo actitudes que más bien parecían las de alguien de derecha. Entonces, si me estaba revelando, no podía ser a través de un pensamiento de derecha."

¿El machismo venía a ser un equivalente a lo conservador?
"Convencional a morir."

En estos tiempos de izquierdas cuestionadas, desacreditadas, de muros de Berlín caídos, ¿sigue siendo vigente el uso de la idea de izquierda asociada a la sexualidad?
"Ya lo creo; y ahora, en tiempos de globalización, mucho más. Es importante seguir luchando por cosas que demuestren que hay algo de razón en este mundo. Si las mujeres de mi generación hemos protestado durante tanto tiempo por las revistas, los periódicos con anuncios donde se utiliza a las mujeres para vender, en la actualidad son las mujeres quienes siguen vendiendo a gran escala, y si están desnudas mucho mejor. Es importante seguir señalándolo."

Por un momento pensemos que se te propone armar una historia de la sexualidad de las guatemaltecas. ¿Crees que la literatura es suficientemente representativa para comenzar a configurarla?
"Probablemente. Una puede ver estas representaciones a través de lo que se ha escrito a lo largo del tiempo. En la actualidad hay muchas mujeres que siguen describiéndose como hace cien años, pero hay otras que se ven de manera diferente. Su sexualidad la viven de una manera distinta."