PAÍS CONQUISTADO
 
 
Los jovenes discutían acalorada y violentamente sobre sucesos acaecidos hace muchos, muchísimos años. El viejo rumía sus pensamientos en silencio.
-La desgracia es haber sido conquistados por españoles- dice un muchacho rubio de nariz aguileña, cara de máscara de baile de moros.
-Otro gallo nos cantara si hubiesen sido ingleses, franceses o alemanes - apoya un prieto, colocho, descontento con el color de su piel.
Se habla de los valores del espíritu, de la crueldad de Pedro de Alvarado , del destino ingrato y pérfido, de códices quemados por el padre Landa, del derecho de pernada, de las encomiendas, la religión y el idioma...
-Para qué chingados nos sirven, mejor fuéramos mormones y habláramos ingles.
-Al final nos han conquistado los ingleses a través de los gringos y de ajuste nos han robado Belice.
La discusión prosigue por muchas horas.
-No vinieron intelectuales de Salamanca, ni teólogos de Avila, ni académicos de la Real, sino porquerizos analfabetas, aventureros de toda laya, presidiarios sifilíticos, cómicos de la legua y borrachines pendencieros.
-Pura chusma, gentuza de la peor calaña.
El viejo sólo oye y calla.
Piensa que la desgracia es ser conquistados.
No conquistadores.