LOS FUSILES DE OCTUBRE de MARIO PAYERAS:
EL POSTMORTEM DE LA REVOLUCIÓN
Arturo Arias
En 1991 el ex-comandante guerrillero Mario Payeras (1940-1995) publicó
su último libro, titulado Los fusiles de octubre(1).
Llevando como epígrafe una cita de Simón Bolívar que
dice "el arte de vencer se aprende en la derrota," el mismo pretende ser
un balance crítico de la estrategia guerrillera hasta la desarticulación
de los frentes a principios de los ochenta con el motivo de "esclarecer
las insuficiencias y contribuir a rectificar los errores que... hemos cometido
los revolucionarios... al relacionar lo político con lo militar"
(9).
¿Por qué lo incluimos en esta sección? Por dos razones.
Por un lado, su examen es un post-mortem de la estrategia guerrillera que,
como indicamos en el segundo capítulo, constituyó un rasgo
estratégico que tuvo un claro impacto cultural durante el período
1960-90, hasta el punto de llevarnos a denominar el mismo "período
guerrillerista." La presencia guerrillera fue el tropo emblemático
de la crisis de estas décadas. De allí que un texto que disecte
mejor que ninguno el sistema de pensamiento que articuló el mecanismo
guerrillero nos parece indispensable como indicador de que dicho período
efectivamente acabó y que nos estamos moviendo hacia "nuevos desafíos"
como el mismo texto indica en sus últimas páginas. Por el
otro, como evidencia de que en un proceso en el cual queremos significar
cómo los centroamericanos se han pensado a sí mismos y han
gradual y paradigmáticamente reconstituido su subjetividad por medio
de variados procesos textuales, no interesa tanto la hegemonía de
un cierto género literario por encima de otro, sino más bien
cómo diferentes géneros desde su particular perspectiva como
sintetizadores de conocimiento articulan sus efectos de verdad en el proceso
de reconfigurar el sujeto.
¿Qué género le correspondería a Los fusiles
de octubre? Su autor ha publicado todo tipo de géneros. Comenzó
con un testimonio, Los días de la selva, que ganó
el premio Casa de las Américas en 1980. Continuó con el género
testimonial con El trueno en la ciudad (1987), pero enseguida saltó
al cuento corto (El mundo como flor y como invento, 1987), al "análisis
ecológico" que podríamos catalogar como una especie de ensayo
(Latitud de la flor y el granizo, 1988), la poesía (Poemas
de la zona reina, 1989) y dejó casi concluida una novela a la
hora de su muerte. Obviamente Los fusiles de octubre podría
ser también un ensayo, lo cual implicaría la aburrida tarea
de definir los rasgos formales que caracterizarían a este género.
El autor subtitula el libro "Ensayos y artículos militares" sin
definir genéricamente lo que esto implica más allá
de su contenido y de su naturaleza breve:
-
Los ensayos y artículos que componen el presente volumen fueron
escritos entre 1985 y 1988, como balance crítico de la experiencia
guerrillera... Representan el punto de vista de un protagonista de ese
periodo de lucha, enfocado desde la perspectiva de la ruptura política
que dio lugar en el país a un nuevo proyecto político...
En el conjunto de elaboraciones es claramente perceptible la evolución
del pensamiento, el corrimiento de los énfasis del plano militar
a la perspectiva política, cambio de prioridades que coincide con
los cambios en la situación centroamericana. (9)
De particular relieve nos parece la frase "el punto de vista de un protagonista
de ese periodo de lucha." Efectivamente, más allá de las
diferencias entre géneros y las supuestas hegemonías entre
unos y otros me parece que lo más relevante de toda la textualidad
narrativa centroamericana del período estudiado es que toda ella
constituye "puntos de vista de protagonistas de ese periodo de lucha,"
o de crisis si se prefiere. Es este el punto focal que examinamos a lo
largo de todo este libro más allá de cualquier diferencia
de índole genérica, porque es a partir de esos puntos de
vista que podemos entender como conceptualiza el mundo el sujeto centroamericano
y cómo se identifica a sí mismo dentro de él.
Dado lo anterior, no nos preocuparemos por definir formalmente si Los
fusiles de octubre es o no un "ensayo." Más bien exploraremos
brevemente cómo conceptualiza la problemática militar durante
el período de crisis que está a la base de toda nuestra problemática.
Para hacer lo anterior, partamos de su descripción. El texto de
Payeras comienza analizando la estrategia guerrillera y contrainsurgencia
1970 - 1984. Dicho análisis lo remite a problematizar la naturaleza
del foco guerrillero. Esto, a su vez, lleva a una interrogación
sobre el surgimiento de los ejércitos revolucionarios. Lo anterior
implica una problemática histórica. De allí que entonces
se analicen tres momentos críticos de la historia militar guatemalteca:
la campaña de 1871, la insurrección armada de 1920 y la insurrección
armada de 1944, para concluir con un balance final firmado en 1990 a los
treinta años de lucha armada revolucionaria.
Payeras está singularmente cualificado para este tipo de evaluación.
Se incorporó a la lucha armada desde 1968. Ingresó al país
en enero de 1972 con El Ejército Guerrillero de los Pobres (EGP),
tal como se narra en Los días de la selva. En 1974 fue elegido
miembro de la Dirección de la organización, quedando encargado
de diseñar la estrategia guerrillera y la táctica de las
unidades militares. Yolanda Colom ha enumerado su aporte, escrito "a la
luz del fogón o sosteniendo una linterna con la mano izquierda,
sentada como podía en el suelo o en algún tronco":
-
En los cursillos utilizábamos viejos y nuevos materiales de formación
elaborados a partir de las necesidades que enfrentábamos en la práctica
y de los objetivos que como organización nos proponíamos.
Entre los documentos nuevos, elaborados por Mario, estaban: Nuestra
concepción militar; Diez ideas principales del EGP; Las
clases y la lucha de clases; Nuestra revolución;
El
poder local; Los hombres y las abejas (sobre nuestro estilo
de trabajo); Las ocupaciones revolucionarias de tierras; La reforma
agraria; Cómo es nuestra sociedad y qué debemos hacer
para cambiarla; Estructura del estado guatemalteco; La táctica
guerrillera; Las tres abuelas que se fueron a la montaña
(basado en una leyenda chuj)(2)
Estamos, pues, hablando del principal teórico de la problemática
guerrillera en Centroamérica, aunque tal información fue
rigurosamente clandestina hasta hace pocos años. Lo interesante
en el presente caso es que este mismo teórico tenía una formación
filosófica que inició en la Universidad de San Carlos y continuó
en Leipzig. Simultáneamente era un apasionado de la literatura que
venía escribiendo poesía desde principios de los años
sesenta como parte del grupo del Fu Lu Sho reseñado en el segundo
capítulo, e inició sus poemas recogidos en Poemas de la
zona reina desde el mismo momento del ingreso de la guerrilla a la
selva en 1972. Fue todavía como comandante guerrillero de esa zona,
y enmedio de sus escritos militares, que inició en 1976 la escritura
de su colección de cuentos El mundo como flor y como invento.
Para Payeras tampoco había contradicción alguna entre el
trabajo político organizativo más difícil del mundo
enmedio de aquella selva en la cual "llegaba tan extenuado a cada punto
que no le quedaban energías para escribir lo que durante la caminata
había sistematizado en la cabeza" debido a que después de
6 años en la selva "las enfermedades, las hambrunas, el esfuerzo
físico... y las preocupaciones propias de su función habían
mermado drásticamente su salud"(3), y la formación
filosófica que informaba una particular concepción que se
expresaba creativamente por medio de géneros "de elites": el cuento,
la poesía, la novela.
Payeras inicia Los fusiles de octubre argumentando que a partir
de 1981 se conformó una situación estratégica en la
cual el factor militar se convirtió en el decisivo, de manera los
factores estratégicos políticos pasaron a depender de éste.
Sin embargo, no se ha elaboró una "valoración coherente de
la situación de la correlación de fuerzas" (12) y esta es
una de las claves de la explicación de la pérdida de la iniciativa
militar por parte del movimiento revolucionario. De allí que él
intente "un primer acercamiento a esta crucial problemática del
movimiento revolucionario guatemalteco."
En ese proceso plantea que los conceptos bajo los cuales operó la
guerrilla al reconstituirse a principios de los setenta incluía
que la nueva dirección resolviera la contradicción entre
lo político y lo militar, entre el partido y la guerrilla, creando
ese concepto híbrido llamado "organización político-militar."
Enseguida, afirma la necesidad de incorporar a la fuerza motriz de la revolución
que era el campesinado pobre indígena. Asimismo, la implantación
guerrillera debería darse en territorios con "débil presencia
enemiga" (14). Finalmente, debería romperse la dependencia logística
del "suministro citadino" de aparatos clandestinos que le proveyeran todos
los recursos necesarios a las columnas guerrilleras. Para eso fue necesario
crear bases de apoyo dentro del mismo campesinado, para que éste
le proveyera todos los recursos necesarios a "su" ejército.
Aunque en un principio el seguimiento de esta línea contribuyó
a un acelerado y masivo desarrollo de las fuerzas guerrilleras, el mismo
crecimiento hizo que, en la ciudad y en el llano, no se constituyeran bases
de apoyo. Se creó en su lugar un aparato clandestino "que en
la práctica sustituyó a las masas en su calidad de protagonistas
del proyecto (17; subrayado suyo). Esto inició una dependencia
en el aparatismo que posteriormente fue fatal para las fuerzas guerrilleras.
El ejército procedió a aislar los aparatos clandestinos de
las "fuerzas populares y democráticas" para iniciar su desmantelamiento.
Dado lo anterior, entre 1981 y 1983 las fuerzas revolucionarias no fueron
capaces de contrarrestar la estrategia de contrainsurgencia y quedaron
a la defensiva. Al deteriorarse la participación de las masas en
el esfuerzo militar se desplazó el eje de las contradicciones de
lo militar a lo político, y las fuerzas revolucionarias tampoco
pudieron reaccionar a tiempo por negarse a reconocer dicho desplazamiento.
Payeras concluye:
-
...la limitación fundamental de las fuerzas revolucionarias, en
el terreno militar, consistió en que no fueron capaces de alcanzar
las formas superiores de desarrollo de la guerra de guerrillas que demandaba
la situación estratégico-militar conformada en el país...
la limitación mencionada revela la persistencia o no-superación
plena del punto de vista foquista prevaleciente en la década de
los años sesenta, ya sea en el plano político o en el militar.
(29)
Payeras desprende como conclusión que el foquismo demostró
sus límites históricos, pues "ninguna fuerza guerrillera
foquista logró alcanzar la etapa de construcción de fuerzas
militares regulares ni pasar a la guerra de movimientos en un territorio
liberado a partir de él" (30).
A nosotros nos parece importante señalar también que lo que
tenemos aquí es un cambio en el sistema de pensamiento que no fue
percibido por las fuerzas revolucionarias precisamente por la falta de
una reflexión crítico-teórica capaz de detectar dichas
transformaciones. No se detectó así el fluctuante espacio
cultural de confrontaciones entre actores sociales que legitiman y deslegitiman
relaciones de poder.
El esquema foquista, heredado sin haberlo comprendido plenamente de la
revolución cubana como señala el mismo Payeras, se convirtió
en una fuerza coercitiva que constriñó la naturaleza, el
discurso y la práctica revolucionarias:
-
En nuestro caso, los efectos sociales del atraso estuvieron en la base
de la desproporción entre los factores políticos y militares.
Las masas populares del área de implantación hicieron virtualmente
su experiencia de organización... bajo la presión de la guerra
de guerrillas en curso, lo cual impone por naturaleza exigencias y ritmos
que no se pueden regular a voluntad cuando se contraponen militarmente
fuerzas beligerantes. La energía fundamental de la fuerza guerrillera...
se consumió en organizar, en explicar, en politizar... La guerrilla
supone que está creando organización militar, cuando en realidad
está creando organización social en función política.
(92-93)
El reduccionismo en la implicación práctica del foquismo
implica la necesidad de elaborar un pensamiento crítico que vaya
más allá de la disciplinariedad revolucionaria, que sea capaz
de evaluar estas formas de conocimiento para superarlas en el proceso de
encontrar nuevas formas de interpretar la realidad política. Por
eso Los fusiles de octubre es una reflexión sobre el proyecto
revolucionario y una metodología. Su meta es romper los fosilizados
sistemas de pensamiento revolucionario y ver qué es lo que puede
ser subsecuentemente reafirmado, o bien que es lo que hay que reelaborar
desde un principio. Su efecto no es entonces el de sintetizar hegelianamente
sino el de yuxtaponer experiencias diversas para permitir al lector comprender
la multiplicidad de discursos posibles dentro del campo revolucionario.
Para hacerlo, tiene que historificar las técnicas que han regulado
la práctica revolucionaria, sea como producción discursiva,
sea como represión ideológica, sea como intuiciones nunca
teorizadas. En otras palabras, Payeras intenta reelaborar las historias
de discursos desconocidos, olvidados, excluidos o marginalizados pero que
han informado de manera decisiva la práctica subversiva y transgresiva
de la sociedad centroamericana durante los últimos 100 años.
En este sentido el suyo es un texto que merece mayor reconocimiento, y
que merece una evaluación crítica, por mínima que
sea, en el proceso de hacer a vuelo de pájaro un mosaico de la narratividad
post-crisis, post-guerras civiles.
1.- Mario Payeras. Los fusiles de octubre. México:
Juan Pablos, 1991.
2.- Yolanda Colom. "Mario Payeras, mi compañero."
En Jaguar-Venado, Año I No. 4, México, enero-marzo
1995, p. 9.
3.- Ibid.