Toribio de León, ex-cohetero, kaibil, abre su instructivo y lee:
CAPITULO 7
Operaciones y Tácticas
Sección II. Operaciones de Ataque,
Página 131, Párrafo 119, Reservas.
Las reservas (o fuerzas de reacción) son retenidas por la brigada y sus unidades subordinadas ya sea dentro del área de ataque o a cierta distancia de la misma, o en ambas partes, para que entren en combate ofensivo en el momento y lugar decisivos para lograr el cumplimiento de la misión de destrucción.
Luego de ver la ilustración inserta, Toribio apunta en una libreta:
Las bombas de TNT, de hasta 50 kilogramos, botan árboles enteros y dejan cráteres en el suelo de hasta 9 y 14 metros de diámetro. La explosión se oye a 18 km. a la redonda.
Desde las plazas de los pueblos ocupados se bombardean cerros, bosques, selvas y montañas cercanas; también desde las carreteras. Para hacer esto se usan cañones, obuses y tanques,y se botan árboles a cada lado de las carreteras hasta 200 metros adentro para evitar emboscadas. Se queman bosques y selvas con defoliantes, bombas incendiarias y napalm, que no se apaga ni con tierra y corroe las rocas. Su llama es amarilla, muy intensa y larga, de varios metros de altura, y su humo es muy negro y denso.
Para hambrear a la población se queman grandes extensiones de cultivos. Ahora hace más calor y llueve menos por eso. Los cultivos no vuelven a crecer por las sustancias químicas que penetran el subsuelo.
Además de degradar la tierra, el napalm mezclado con la lluvia hace que se contamine el agua cuando lava los campos. Dicen que tomaría de 30 a 50 años de tratamiento intensivo para que la tierra vuelva a producir algo. El suelo se mineraliza y se erosiona.
La degradación vegetal mata la fauna silvestre. Los cráteres formados por las bombas se llenan de agua en el invierno y se convierten en criaderos de mosquitos y zancudos que traen paludismo a la gente. Dicen que los bosques de pino se podrán regenerar hasta dentro de 100 años.
La gente se pone a vivir bajo los árboles, y nosotros estamos quemando la tierra y los árboles. La tierra de los árboles...
Toribio toma de nuevo su instructivo y lo abre en la página 177:
CAPITULO 8
Operaciones Complementarias
Sección II. Operaciones de Inteligencia,
Párrafo 148 (2), Medidas de Detección
Las medidas de detección apropiadas para las operaciones de contraguerrilla pueden incluir:
a). Investigar los antecedentes y determinar la idoneidad de todos los civiles empleados por las fuerzas estadounidenses y del país sede que colaboran con las mismas, y de aquellos que ocupan puestos oficiales.
Debe darse particular atención al control de guías o rastreadores que están familiarizados con la ubicación, disposición y objetivos de las fuerzas amigas.
b). Vigilar a todos los individuos que se sabe o se sospecha que son miembros de la fuerza de guerrillas y sus organizaciones clandestinas o auxiliares.
(Fin de la página 177)
c). Emplear extensamente bengalas de disparo, trampas explosivas o emboscadas donde se sospecha que las guerrillas efectúan actividades de reconocimiento.
d). Emplear perros en conjunto con otras medidas de seguridad.
e). Despejar vegetación y arar áreas seleccionadas para determinar si hay indicios de paso a través del área.
f). Dar énfasis máximo a la observación visual y electrónica. Con frecuencia se requiere un aumento en las ayudas visuales orgánicas y los dispositivos electrónicos de detección.
g). Escuchar los medios de comunicación civiles.
h). Emplear mujeres policías para el registro e interrogatorio de mujeres y niños.
i). Efectuar de sorpresa la reubicación e investigación de contrainteligencia de todos los residentes de poblaciones donde se sospecha que se realizan actividades de inteligencia en apoyo de las fuerzas de guerrillas.
j). Distribuir extensamente fotografías de guerrilleros conocidos o sus líderes clandestinos con el propósito de contribuir a su captura.
k). Ofrecer recompensa por información que conduzca a la captura de soplones u otros agentes que apoyan a las fuerza de guerrillas.
l). Fotografiar periódicamente a todos los residentes de las aldeas que se encuentran dentro del área de influencia de las guerrillas y comparar estas fotografías para determinar si la población ha aumentado o disminuido durante el periodo intermedio.
m). Distribuir tarjetas de identidad estrechamente controladas a todos los residentes del área de operaciones. En las operaciones de contraguerrilla, las actividades del caso normalmente se complican debido a la presencia de un gran número de civiles de quienes no se sabe si son dignos de confianza; es difícil distinguir entre los elementos amigos, neutrales y enemigos. Deben emplearse contínuamente todas las medidas de seguridad posibles que faciliten la identificación de estos elementos.
Toribio cierra el instructivo y escribe en su libreta:
De niño me mandaban a vender leña, ocote y zacate. A veces me daban 10 centavos por la leña y a veces 15 por el zacate. Con eso se podía comprar una libra de sal o un cuaderno. Yo siempre pedía un cuaderno pero nunca me lo daban. En el ejército puedo comprar cuadernos y escribir estas cosas y otras que me cuenta la gente que capturamos. Una mujer que tuvimos que torturar confesó que en la montaña las mujeres se levantan casi siempre a las dos o tres de la mañana para cocinar la comida cuando hay. En el día no pueden hacer fuego porque lo detectamos nosotros. Por eso las mujeres tienen que levantarse temprano y cocinar comida para todo el día: el fuego tiene que apagarse a las cinco de la mañana. Al llegar la noche pueden volver a juntar el fuego. Esto cuando no hay luna llena. Los niños hacen posta y van lejos a controlar los movimientos del ejército. Cuando hay quién lo haga, se junta a todas las familias para enseñarles a leer (esto por influencia de los guerrilleros).
Después de una acción punitiva, nos ordenan colocar mantas debajo de los árboles amarradas entre tronco y tronco que dicen: "Campesino, preséntate al destacamento militar más cercano, se te dará comida y ayuda para tu familia. Los subversivos sólo te dan hambre y enfermedades, huye de ellos, el ejército te protegerá". Los que aprendan a leer pondrán atención a estas señales.
Toribio abre su instructivo y lee:
Sección III
Operaciones Psicológicas
Lo cierra, vuelve a abrirlo en la página 151 y lee:
CONCEPTO
El programa de las operaciones psicológicas en general para un país sede determinado es establecido al nivel nacional por una dependencia compuesta por personal estadounidense y del país sede. Este programa proporciona las pautas por las cuales se guía cada escalón militar y civil inferior [texto borroso] con respecto a la lucha psicológica por el apoyo de la población, que inevitablemente tienen que sostener el gobierno del país sede por un lado, y los elementos subversivos y las guerrillas por el otro. La brigada debe asegurarse de que sus operaciones estén en armonía con el programa de operaciones psicológicas en general para el país sede. La brigada empleará operaciones psicológicas no sólo para apoyar sus operaciones tácticas de ataque y consolidación, sino también para apoyar las operaciones de inteligencia, las operaciones de asuntos civiles y las operaciones de asesoramiento. Debe tenerse cuidado de asegurar que la lealtad del pueblo esté dirigida hacia el país sede y no hacia las fuerzas de la brigada estadounidense y que los programas y proyectos sean factibles.
Toribio deja de leer y piensa: "Aquí no hay brigada estadounidense. Los jefes dicen que no necesitan de los pinches gringos para ganar esta guerra. Pero hay extranjeros entre los jefes. Hablan otra lengua. Esto no lo voy a escribir". Toribio toma su libreta y apunta:
En un cantón del pueblo de Zacualpa, la tropa juntó a los Patrulleros Civiles, escogió a siete hombres y ordenó a los patrulleros matarlos a palos y machetazos. A nosotros nos duele todo esto porque nos cuesta seguir matando a nuestra gente. Lo mismo ocurrió en el municipio de Joyabaj. Nos llevan a otras regiones, a otras aldeas para matar a nuestra gente.
Termino de llenar esta libreta el día de hoy siempre a escondidas de mis compañeros antes de quemarla. Es la número cinco. Que mis palabras se las lleve el humo, no importa. En el humo van las cargas de mi pensamiento, de mi Palabra que ofrezco a Corazón del Cielo. Sólo así puedo seguir con todo esto hasta que acabe mi servicio militar. Debo apuntar que me preocupan los evangélicos gringos que vienen a consolar a las viudas y a los huérfanos, a los sobrevivientes que tenemos en los Polos de Desarrollo: ya nadie quiere ser católico ahora y estas nuevas religiones no las conocemos los indios: lo cierto es que así como el catolicismo era la religión del conquistador, el protestantismo es la religión de los que mandan al ejército. Después de escribir estas cosas, aunque se quemen, quedo mejor para seguir adelante aunque ya empiezo a sentir miedo de lo que pueda pasar cuando esta guerra termine: cuando los indios que sobrevivieron se organicen sin ladinos: pero también pienso que con todo este asunto de las sectas evangélicas los dirigentes indios se van a ladinizar. Quién sabe. Por ratos no sé que hacer y hasta siento como si no quisiera que todo esto terminara: no sé quién soy a veces, por eso escribo estas cosas para después quemarlas y verlas arder y no olvidarme de mi tata ni de mi pueblo ni de que soy cohetero de profesión y que todo esto de los kaibiles se va a acabar pronto y lo voy a olvidar: voy a conseguirme una mujer en la capital y tal vez nos vayamos a probar suerte a Los Angeles... Se me acaba el papel: quiero y al mismo tiempo tengo miedo de que esta guerra termi/

 

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Última revisión: 26/03/06
por Juan Carlos Escobedo Mendoza M.A.