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Indice
La Oveja Negra
- En un lejano país existió hace muchos años una
Oveja negra.
- Fue fusilada.
- Un siglo después, el rebaño arrepentido le levantó
una estatua ecuestre que quedó muy bien en el parque.
Así, en lo sucesivo, cada vez que aparecían ovejas negras
eran rápidamente pasadas por las armas para que las futuras generaciones
de ovejas comunes y corrientes pudieran ejercitarse también en la
escultura.
El Espejo que No Podía Dormir
Había una vez un espejo de mano que cuando se quedaba solo y nadie
se veía en él se sentía de lo peor, como que no existía,
y quizá tenía razón; pero los otros espejos se burlaban
de él, y cuando por las noches los guardaban en el mismo cajón
del tocador dormían a pierna suelta satisfechos, ajenos a la preocupación
del neurótico.
El Burro y La Flauta
- Tirada en el campo estaba desde hacía tiempo una Flauta que
ya nadie tocaba, hasta que un día un Burro que paseaba por ahí
resopló fuerte sobre ella haciéndola producir el sonido
más dulce de su vida, es decir, de la vida del Burro y de la
Flauta. Incapaces de comprender lo que había pasado, pues la
racionalidad no era su fuerte y ambos creían en la racionalidad,
se separaron presurosos, avergonzados de lo mejor que el uno el otro
habían hecho durante su triste existencia.
El Paraíso Imperfecto
- -Es cierto -dijo melancólicamente el hombre, sin quitar la
vista de las llamas que ardían en la chimenea aquella noche de
invierno-; en el Paraíso hay amigos, música, algunos libros;
lo único malo de irse al Cielo es que allí el cielo no
se ve.
El Fabulista y sus Críticos
En la Selva vivía hace mucho tiempo un Fabulista cuyos criticados
se reunieron un día y lo visitaron para quejarse de él (fingiendo
alegremente que no hablaban por ellos sino por otros), sobre la base de
que sus críticas no nacían de la buena intención
sino del odio.
Como él estuvo de acuerdo, ellos se retiraron corridos, como la
vez que la Cigarra se decidió y dijo a la Hormiga todo lo que tenía
que decirle.
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