Murales del Instituto Guatemalteco de la Seguridad Social (IGSS), Ciudad de Guatemala, 1959.




 


Carlos Mérida (Guatemala 1891- México 1984)
Lo que Miguel Angel Asturias dijo en las letras,
Carlos Mérida lo plasmó en la pintura.

Carlos Mérica nació en la ciudad de Guatemala el 2 de diciembre de 1891. En 1907, su familia, oriunda de la ciudad de Quetzaltenango, regresa a dicha ciudad con el joven Carlos. En Quetzaltenango siguió sus estudios de dibujo y pintura que había comenzado en la ciudad de Guatemala. También siguió estudios de música bajo la tutela del maestro Jesús Castillo (1877-1946), su más temprana pasión, pero una esclerosis auditiva lo obligó a dejar tempranamente el estudio de la música. Aún así, podemos ver la influencia que la música tuvo en sus pinturas, impregnadas de gran “musicalidad”. En 1909 concluyó sus estudios de bachillerato en Quetzaltenango, y se trasladó a la ciudad de Guatemala nuevamente. Fue durante esta época en que Carlos Mérida empieza a tener contactos intelectuales, entre ellos con Jaime Sabartés (biógrafo de Picasso, quien residió largos años en Guatemala), el escultor Rafael Yela Günther (1888-1942) y el pintor Carlos Valenti (1888-1912).

Con este último trabaría una amistad íntima. Fue gracias a la insistencia de Carlos Valenti que Carlos Mérida viajara con él a París en donde se empezó a formar intelectual y artísticamente. En 1912 emprendieron este viaje, llevando una carta de presentación de Jaime Sabartés para Pablo Picasso, quien al recibirla los ayudó a intorducirse en el ámbito de la intelectualidad parisiense. Carlos Valenti era una de las jóvenes promesas en la pintura guatemalteca a principios del siglo XX, pero desgraciadamente, a cuatro meses de llegar a París, se suicidó de un disparo al pecho. La muerte de su joven amigo lo impactó inmensamente.

Mérida regresó a Guatemala de Europa en 1914. En 1915 inaugura su primera exposición con la ayuda del español Jaime Sabartés en la ciudad de Quetzaltenango, en el local del periódico El Economista, donde laboraba Sabartés. En esta primera exposición ya se podían ver los indicios de un Mérida que quería desligarse de lo que se había pintado en Guatemala hasta el momento. Fue durante este periodo que Mérida formó parte del grupo cultural de esta ciudad, tales como los ya mencionados Jaime Sabartés, el escultor Rafael Yela Günther, el compositor Jesús Castillo, así como los poetas Rafael Arévalo Martínez (1884-1975), Alberto Velásquez (1891-1968), Carlos Wyld Ospina (1891-1956) y Carlos Rodríguez Cerna (1894-1961).

 

En 1919 contrajo matrimonio con la guatemalteca Dalila Gálvez, oriunda de Quetzaltenango. El mismo año el matrimonio Mérida Gálvez parte hacia México por diferentes razones. Una de las razones primordiales fue que se habían casado sin el consentimiento de la familia de Dalila, pero también cabe recordar que durante este periodo la dictadura de Estrada Cabrera mantenía a Guatemala bajo su bota férrea, además de la búsqueda de mejores horizontes culturales e intelectuales eran más propicios fuera de las fronteras de Guatemala. De este matrimonio procrearon dos hijas: Alma y Ana. Con el tiempo su hija Ana llegó a ser una destacada bailarina en México. El matrimonio con Dalila Gálvez terminaría hasta con la muerte de ella, acaecida en 1974.

En 1917 viajó a Estados Unidos y dos años más tarde a México, donde vivió más de treinta años. Tras desempeñar el cargo de agregado cultural de la embajada de Guatemala en Italia, en 1951 regresó a México donde siguió trabajando hasta su muerte.

Desde 1922 formó parte del grupo de muralistas mexicanos, colaborando con Diego Rivera en el mural del Anfiteatro Bolívar (México, D.F.); un año más tarde fundó con éste, Orozco y Siqueiros el Sindicato de Obreros, Técnicos, Pintores y Escultores y en 1931 organizó la Escuela de Danza de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Como muralista independiente se inició en 1923 con el de la Biblioteca Infantil de la Secretaría de Educación Pública (Caperucita Roja y Los cuatro elementos). En 1927 regresó a París, donde estuvo dos años y contactó con Paul Klee, Miró y las nuevas corrientes artísticas; como resultado de ello abandonó la figuración política para desarrollar una etapa marcada por la abstracción en la forma y sus raíces indígenas en los temas. Mérida siempre publicó con orgullo su ascendencia maya-quiché y española.

A la vuelta de su viaje a París, en 1929, fue nombrado director de la Galería del Teatro Nacional en México, y tres años más tarde dirigió la Escuela de Danza. En 1940 participó en la Exposición Internacional Surrealista celebrada en México. Un año más tarde fue nombrado profesor de arte en el North State Teacher College en Denton, Texas, y a partir de 1949 comenzó sus investigaciones sobre integración de las artes, aplicando los resultados en los murales que realizó para la Secretaría de Recursos Hidráulicos (1949), para el centro infantil del multifamiliar Miguel Alemán de Coyoacán (1950), y para el edificio multifamiliar Presidente Juárez, en la ciudad de México (1950-1952); en este último la temática se centró en torno a una serie de leyendas mexicanas acerca del origen del mundo -el Popol Vuh, los ocho dioses del Olimpo mexicano, el Ixtlexilt, los Cuatro Soles-.

Desde 1950 su arte experimenta ciertos cambios y su obra ofrece un estilo más próximo al constructivismo, como se observa en el edificio de Reaseguros Alianza de la ciudad de México, cuyo mural Estilización de motivos mayas (1953) está realizado en mosaico de vidrio. Con esta misma técnica, en la década de 1950 realizó diversos murales para empresas comerciales y privadas mexicanas. También en 1956 realizó, en el Palacio Municipal de Guatemala, un mosaico de vidrio (La mestiza de Guatemala), y en 1959 el mural del Instituto Guatemalteco de la Seguridad Social (IGSS). Desde entonces Mérida alternó la realización de murales para México y Guatemala, en los que dominaban motivos abstractos y constructivos. Con el espíritu innovador que le caracterizaba, en 1964 hizo un muro vitral en la sala Cora Huichol (Los adoratorios) del Museo Nacional de Antropología de México D.F. y en 1968, otro en el Centro Cívico de San Antonio (Texas) (La confluencia de las civilizaciones en América). Entre sus colecciones de serigrafías y litografías, cabe mencionar los álbumes Tres Motivos (1936), Danzas de México (1937), Carnaval en México (1940), Trajes Mexicanos (1941), Estampas del Popol Vuh (1943), Trajes Regionales Mexicanos (1945), Trajes Indígenas de Guatemala, que fue impreso en las litografías Zadik (1951); Un Canto al Libro Sagrado (1978), Cielos Lumínicos (1979) y otras obras individuales. En 1965 recibió la medalla de oro de la Dirección General de Cultura y Bellas Artes de Guatemala, y en 1980 "El águila azteca" de la Secretaría de Relaciones Exteriores de México, máximo galardón que le confiere el gobierno mexicano a un extranjero.

“Siempre se encontrará en mi pintura una fuente, un origen vital... asociaciones remotas o sentimientos musicales que vienen desde muy lejos.”


Carlos Mérida en su estudio, rodeado de sus herederos intelectuales:
Marco Augusto Quiroa, Roberto Cabrera y Elmar René Rojas. Fotografía Ricardo Mata

Carlos Mérida. Por Luis Cardoza y Aragón

Página de la Literatura Guatemalteca
Pinacoteca guatemalteca

Fuentes:
de la Torre, Mario, ed. Carlos Mérida en sus 90 años. México: Cartón y Papel de México, 1981.
Luján Muñoz, Luis. Carlos Mérida, precursor del arte contemporáneo latinoamericano. Guatemala: Esso, 1985.
También se tomaron datos del artículo "Mérida, Carlos", Enciclopedia Microsoft® Encarta® 97
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Última revisión: 20/10/06
por Juan Carlos Escobedo Mendoza M.A