La cara
Se sorprende
navegando en los subterfugios
de la soledad
su buceo
coincide con el silencio
recurre al escape
obviando sus vacíos
le abandona la palabra
de lejos
le pide que regrese
se hace acompañar
de la dulce voz de aquel
quien no sabe
que lo acorrala
en el círculo de
su sonido acústico
se le desmorona el espíritu
también el cuerpo
la podredumbre
está a punto de cercarlo
Maldita la soledad
yo en mi círculo
ellas en su isla
voy arrastrando el sensiblero en la joroba
maldito vos
todavía me hacés sufrir
quiero fuerzas
seguridad
pero no encuentro
de nuevo esta maldita soledad
me atormenta y me lleva al fondo de la angustia
del vacío de la frustración
maldito vos
me hundiste en tu palabra
remueve mi historia
mis recuerdos
yo también llevo muchas muertes en la conciencia
sobre todo esas
de aquellos que al irse
han matado un pedacito de mi alma
Hay refugios de cartón
en la ciudad de mi alma
-ahí escondo
mi intensidad-
me contrapongo
a tu imagen
en un recodo
de la nostalgia
escondo mi sollozo
para ver tu ausencia
voy al reencuentro
con mi soledad
Mi alma vive contigo te provee la vida
cuando fue mía pensaba en tu sombra
en la frialdad de tu rostro y de tus manos
y mi alma confesaba
sus temores
naturalmente
se escondía en mis ojos
en los agujeros de algún saco viejo
o en la taza de café
caminaba dando mil vueltas en un parque
olvidando los quehaceres
pensando en encontrarse con mi sombra
mi alma
huye del encanto escondido
las verdades tácitas
el estupor el miedo
y la busco
en el barranco
de la memoria
el frío de mediodía
la lágrima
el estruendo de su voz
mi alma y yo
ya no somos una
aunque de la
radiografía de las manos
caminemos…
No me hacen falta tu ausencia ni tu vacío
ni los muertos del pasado ni la exclusión
no la muerte amiga
ni la tristeza por
las carencias de Nicté
hoy
puedo llorar por un dolor
más trivial
el más cotidiano
uno más estúpido
muy mío
el más infame y cruel
la inasistencia
a la sonrisa
Hay un susurro
escondido debajo de mis uñas
quiere hablarte
revelarte sus bordes
intenta
alcanzar la miel de tus ojos
de tu canción
ha escarbado apenas
tu corteza
y está sangrando
Quiero matar mi sueño
llevarlo
a la orilla de tu barranco
lanzarlo
llamar a los zopilotes
para que recojan
su carroña
tal vez
con ella
te vayás vos
Antes
veía
una cara de tu sol
ayer
vi la libre
desmisteriándose
mostrame
las otras
quiero
revolcarme
también en la inmundicia
Cuando estás amigable
me llevo bien con vos
pero hoy
estás insoportable
pesas
me fastidia
tu presencia
su ausencia
hoy te quiero lejos
vete
con quien se hartó
de la gente
acompañá a otras
a mí
devolveme mi tesoro
Me gusta
mirar a la cara
de la gente
que camina
sobre la muerte
en la acera
porque
puedo hacer
una primera lectura
echar una ojeada
en las costras
que su carne
le hace
a
los días
-podría decirse
que ya no miro
nada en
tus ojos-
deconstruyo
la historia posible
miro
cómo cargo de repente
todas sus arrugas
sus ojeras
y tengo que imaginar
las avellanas lisas de tus cuencas
para descansar
La lista de hombres
que amé
no se empañará
con el tuyo
vos
sólo fuiste
accidente
las heridas
por fin
dejaron de sangrar
una deferencia
quedó pendiente
agradecerte
el regalo:
una semilla
Es la nada
en la aldea
de la desilusión
es el todo
en las horas
en los sueños
sobreviven
las almas
revientan
los colores
vamos
venimos
nos acercamos
a la muerte
renacemos
en una voz
un grito
podemos
al fin
recogernos
y ser
Sí soy yo
date la vuelta
hallarás una ingenua
que
tímidamente
estuvo desnuda
ante vos
no podés mirarme
aceptalo
estoy viéndote
Adán
desnudé cada uno
de tus cuerpos
y te da vergüenza
El canto
Amé a un hombre tierno
y él me amó
vaya privilegio
vivirlo
de recuerdo
tengo su ternura guardada
en una gaveta
y su voz en una caja
sólo uno
me hizo el amor
tan sólo
una vez
y ha perdurado
tanto
que ahora
un halcón
me presta sus alas
me convierte en princesa
me dejo sitiar
por el miedo
dejo pendiente
escapar del estigma de ser mujer
Estoy en la cima
ésa que te da miedo
mi piel
estirada
abre mis poros
éstos
se agitan
entre las manos
suaves
del desconocido
siento
dentro mío ha
empezado
una revolución
llena de su paz
mis adiposidades
felices
danzan
a su ritmo
hay
peligro en mis ojos
y en el fuego
de mis manos
podría nacer
la muerte
de mi vientre vacío
podría morir
la vida
de mi carne desolada
Nació
a los treinta años
descubrió
sus otras
magnitudes
podía crecer
en tantos grados
en tantas vías
encendió
una llama
dentro de su cuerpo
albergó
fantasías y derrumbes
dejó
de palpar ausencia
se llenó
con la certeza
de una presencia
lejana
vivió
creció
Vos te emborrachás con alcohol
yo no puedo
a mí
me embriagan las palabras
y la borrachera
se me sale
por los ojos
como hoy
viernes a medio atardecer
como ayer
que se me derramó
en papeles
y en cariños
Tríptico del retorno
La pérdida…
te escribí desde aquella cama
aquella noche
y te perdí en el estanque
varado
en el centro
de la memoria
me escribiste
un anónimo
te despojaste de mi nombre
me escondiste
te alejé
El reencuentro…
Él
me cobija
bajo su palabra
me lee
desde lo etéreo
se descalza
se desnuda
para mí
El paso…
ahora
frente a vos
mis dedos caen en la urgencia
de espulgarte
quitan la cáscara
matan el miedo
caminan
A lo alto
de estos
seis lustros
veo
que he acumulado
una serie de
admiradores
con bonito
pensamiento
afilada lengua
miradas obscenas
por demás
olvidadizos
acumulé
también
envidias
rencores femeninos
dentro de todo
es rescatable apenas
este espacio
proveedor
y su gente
más la lista
de amigas
más un amor
tu voz
y tu presencia eterna
Todas las noches
veo a esos perros
haciéndolo en público
ella tan libre
el tan tierno
y recuerdo
que estás a
cientos de vuelos
de mi boca
Ella
la que siempre andaba
en busca de certezas
te vio
no le guiñaste el ojo
sino
le sonreíste desde
la caricatura de
tu alma
supo
pues
que eras otro amor
el que pisó suelo
tocando cielo
entre ustedes
existe un rayo secreto
¿la certeza?
les unirá
para toda
su muerte
REITERATIVO
Sabelo:
lejos
alguien
piensa en vos
se interesa en tus pasos
en la hora
que abrís los ojos
y ves a la ventana
adivinando
el vuelo de los zanates
o pensando
en tus libros
recorre con vos
el camino
el barranco
el ruido de la gente
la tarde
el ocaso
la ruta de las estrellas
alguien
trata de acompañar
tu sueño
o
tu derrota
Tuve miedo
de que te fueras
sin siquiera haber
entrado en mi
dominio
durante la espera
ensayé adioses
reencuentros
desencuentros
y un pequeño
halcón
se posó en una página
cotidiana
desbaratando el miedo
ahora que regresas
dejas escapar una incertidumbre
sobre
este hilo retorcido
te la devuelvo
transformada
en sonrisa
La niña que buscaba un reino más cercano que el
cuento de hadas
Podrías
si quisieras
escribir la historia
de esta niña
que encontraste
jugando
en un viejo patio
desierto
de cariño
Podrías
crearle un jardín
con todas las semillas
que aguardan por tu agua
darle un futuro cercano
de duración
indeterminada
dejarla crecer
proveerle
una habitación
un jardín
una cama
en tu territorio
de rey solitario
Preparémonos pues
para el día en que mueras
y que tu ceniza
pueble
toda la playa
y la sal que me circunda
hagamos pues
un pacto
de luz y sueño
a través del puente
que une
nuestra
utopía
fertilicemos
el aire
de un común aroma
de baile y canto
La mujer
se acerca a un ciprés oloroso
a invierno
deja
que la cobije su
sombra
se acomoda entre
sus ramas
moviéndose ambos
al ritmo del viento
las hojas
dejan escapar su olor
la mujer
abre sus poros
y deja también
su olor
en la copa del ciprés
El eje
Siendo virgen
mi vientre engendró
laberintos de muerte
células
que sirvieron
al mercader de artificios
un día de feria
engendró una
Flor de Estrella
que amamanto
enseño a caminar
y
llevo de la mano a mi abismo
sobre todo
ella me lleva
a lo macabro
lo divino
de su sueño
Amalia
soltó mis dedos
y se fue
apresurada
sin tiempo para un sueño
ni espacio para el deseo
siempre iba corriendo
para procurarme
la existencia
su paso por mi infancia
fue tan vago
que apenas
dejó su imagen
de doméstica
junto a aquel calzoncito
de cuadros en algodón
en una edad remota
de pasos inseguros
volvió
a mis manos
en otras edades
dejándome como herencia
una lección de
valentía y lucha
y Amalia vuelve
para eternizar la ternura
en la nieta que la trasciende
hacia este siglo
Rueda
No
has leído
la
línea de
mis ojos
yo
metida
en tu ángulo
leía romero
azúcar
cera
pétalos
humo
que
me arrancó
banalidades
me
llevó
al
cielo
derritió
mi cuerpo
haciéndome
vapor
olor
de sangre
leéme entera
transportame
a
la luz
de
todo
nuestro
misterio
rueda
TRECE SEMANAS
He cambiado mis ojos
por una ilusión
el dolor
se revuelve
con la alegría
de saberte aquí
en la curva estirada
de mi ternura
la semilla
que fuiste
hoy es sexo
manos
cabeza
desplegándose
en mi interior
eres mía
nos amaremos
nos daremos ternura
seremos siempre nosotras
y los demás
Este animal insolente
maneja mi vientre
me exprime el hígado
manosea mi corazón
me convierte en su
enemiga
lo odio
quiero sacármelo
pero se ha convertido en mí
y yo en él
ha jugado conmigo
toda la vida
ha llevado y traído
locuras y desastres
ahora
a punto del abismo
lo encuentro escondido
nos vemos
reímos
calculamos fuerzas
y estamos aprendiendo
a convivir
dentro de esta jaula
llamada ser
a reencontrar
nuestro mutuo origen
Vivo
desanclada
de una mitad de alma
anduve esquivando el reojo
y mi espíritu creció temeroso
de mundos ajenos
mi casa
fue cueva que escondía
milenios que de a poco
fueron sorbidos en mi tarde
me fui tostando junto a mi madre
y me hice doblemente mujer
cargada de vergüenza
de culpa
de lenguas
en mí
navega una doble identidad:
soy invariablemente
una hija más
de este suelo
y su historia
a César Millahueique
Te debo
las ganas del regreso
a repetir cada verbo
hasta desnudarlo
sacarle de cada astilla
canciones
de cada raíz
estrellas
de cada hoja
tristezas
te debo la necesidad
de repasar los nombres
en la rueca
donde tejí óvulos
y piel
a una raíz:
el círculo donde me reconozco
Se lo dijo el Águila volando por lo bajo
lo reveló ella
desde la negritud
de su luz
antes no era
y se empeñaba
en descubrir caminos
donde las tablas
entre el maquillaje y
la máscara
descubrió la soledad
ella la reveló
se fue encontrando
en sus dolores
sus olores
reconoció
cada recoveco de
su cuerpo
muy a pesar
de las otras
reconoció
la morenidad que
la envuelve y
le hace frágil
sus curvas, sus líneas
sus carencias y excesos
todo perfecto
puesto en el lugar exacto
alguna mañana
quiso convertirse en
maniquí
llenar de vacío
su presencia
y
una extraña
apareció en el espejo
se volvió
para encontrar su hermosura
y llevarla por las calles
por el tiempo
Historia
A Eddye
I
Nunca he sido santa
pero sigo siendo
virgen
un día de tantos
el altísimo te envió
te hincaste
frente a mí
sacaste la estola y
el hábito
me ordenaste
reverenda
y sacerdotisa
II
Mi entrenamiento
fue precario:
primero un estudiante
tan rebelde como Cristo
se acercaba a mí
para rebatir la estúpida versión
de la ciencia
ante el fenómeno de la concepción
luego
sabias mujeres desfilaban
ante un tribunal de machos
descuartizándole su tesis
sólo con arrancar hojitas
de las orillas de los caminos
fui su cómplice
y descubrimos la verdad:
dios es mujer, curandera y madre
III
Finalmente
venís vos
y me confesás tu pecado
haciéndome sentir la Ungida
la nueva Mesías
he sido elevada
a la categoría de pastora
y has sido vos mi seminario
y mi escuela de Teología
La labor
NACIMIENTOS
Este ha sido uno de tantos
entre mis nacimientos
te vi
me viste
y mientras un discurso
seguía recordándonos el dolor
de parto muerte
la agonía se trasladó a nuestra espalda
y la sabemos presente
por todos los rincones
del tiempo
hemos apenas adivinado
el color de nuestro cuerpo
pero ya conocemos
lo amargo de
cada empujón
hacia nuestra muerte
sí
porque
sabemos que hay dignidades
a medio morir
o a medio nacer
en nosotros
como tantas otras
esta concepción nunca fue
premeditada
uno, dos encuentros
travesuras de la memoria
que se cansó de ser
dejando paso
a la mirada
la única
la palabra entonces sale
en una sola corriente
sin vestidos que la escondan
desadornada
empujada por la fuerza de cierto arraigo
ha sido perpetrada la entrega
y vos
y yo
nos hemos arrancado
estos diques
dando paso
al esplendor de
nuestras vacuidades
ahora bien
todos estos siglos
que nos pesan
tendrán que hacerse livianos
no les quedará más
que dar sangre
a nuestro rostro
no habrá sino un camino posible
devolvernos
hacia el misterio
para nacer de nuevo
RAZONES
Si la memoria no me falla
hay en mi árbol genealógico
una madre
abatida por
trabajo, hambre, abandono...
algún hermano desterrado
por padecer cierta lepra moderna
una hija
sobreviviendo
a un padre ausente
más allá
hay dos abuelas
cuyas bisabuelas
parieron frutos híbridos
quienes
a su vez
parieron otras frutas
poblando
siglo tras siglo
este Paraíso Violado
del otro lado del océano
llegó un abuelo
cuyo abuelo
cruzó la puerta de los esclavos
en la isla de Goré
de ellos heredé
la terquedad del ritmo
aun cuando el espíritu agonice
deberás comprender
entonces
lo difícil que es
olvidar este dolor
que nació conmigo
como herencia familiar
tendrás
que sumarle además
la rabia
de saberme
mujer no nacida
amante mutilada
arco iris abortado
-recuerda que fui parida
durante la guerra eterna-
que
no te extrañe entonces
si a tu pedido de
bondad
alegría y olvido
respondo
justicia
ahora que conoces
esta historia personal
te pido:
no apresures tu reacción
o tu discurso
detente
escucha
por ahí
en algún
espacio de vida
corre todavía un riachuelo
que, si lo dejas inundarte
te convertirá
en la continuación
de mi cauce
de esperanza
Rabia
Te aterrás Guatemala y te das vergüenza Guatemala.
Te da miedo verte al espejo y ver tu viejo rostro
adolescente, agrietado, herido; morenísimamente hermoso.
Te horrorizás al saberte híbrida y te lavás
la cara. Tus ojos y
tu boca aparecen indios; te ves los rizos, y una parte de ti
vibra tropical y negra.
Tu única certeza es este nombre que te niega y califica.
Te da vergüenza saberte violada, saberte hija del dominio
y del ultraje, Guatemala.
Y caminás inconclusa, desgarrada.
Amándote Guate
odiándote mala.
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