Y luego les vino a todos estos nuestros antepasados nueva de Moctezuma, enviándoles a advertir que pagasen tributo, y así lo hicieron. Le despacharon muchas plumas quetzales, oro, esmeraldas, perlas, diamantes, cacao y pataxte y también mantas, de todo cuanto por acá les daban a los caciques, tanto envíaban, a Moctezuma a Tlaxcala, que es en donde estaba el dicho Montezuma 80.

Muchos años se estuvieron sin hacer más conquistas, no más de que se estaban en su pueblo pagándole tributo al dicho Moctezuma hasta que vino la conquista nueva de los españoles y de Don Fernando Cortés y el Tunadiú que llaman. Luego en el año de mil y quinientos y doce vino nueva que despachó Moctezuma a estas tierras avisando como venía ya la conquista de los españoles, y que estuviesen todos prevenidos y armados para defenderse de los españoles, y que avisasen a todos los demás pueblos que estuviesen armados. Llamábase el correo Uitzitzil 81. Luego, así que supieron de esta nueva los caciques de Chi Gumarcaah Yzmachí, luego levantaron sus banderas y empezaron a coger sus armas de todos, y mandaron tocar sus teponauastis y todos sus instrumentos de guerra.
Luego en el año de mil y quinientos y veinte y cuatro vino el Adelantado Don Pedro Alvarado, después que había conquistado ya a México y todas aquellas tierras. Llegó al pueblo de Xetulul Hunbatz 82 y conquistó las tierras, llegó al pueblo de Xetulul, se estuvo el dicho Don Pedro de Alvarado Tunadiú, tres meses conquistando a toda esa costa. Luego al cabo de este tiempo despacharon los de Xetulul un correo a este pueblo de Lahunqueh, avisando que venían acá ya los españoles conquistando, y luego el cacique que estaba en este dicho pueblo de Lahunqueh, llamádose Galel Atzih Vinac Tierán, despachó otro correo a los de Chi Gumarcaah avisándoles también como venían ya los españoles a conquistarlos para que luego se apreviniesen y estuviesen armados. También despachó correo a otro cacique del pueblo de Sakpo1iah 83 llamádose Galel Rokché Zaknoy Isuy. Otro correo también despachó a los caciques de Chi Gumarcaah, llamábase este correo Ucalechih 84 , el que fue con la nueva al rey.

Luego el rey de Chi Gumarcaah despachó a un gran capitán llamádose Tecún-Tecum 85, nieto de Quicab, cacique. Otro vino por su alférez llamado Quicab Cavisimah 86. Otro correo vino a Chi Gumarcaah que despachó el capitán Don Francisco Izquín Ahpalotz Uzakilba1há. Despachó un sargento, Don Juan Izquín, que era nieto de Don Francisco Izquín Nehayb, capitán, y luego vino el gran capitán Tecum, nieto de Quicab, y el alférez llamado Quicab Cavisimah y traía la bandera Tecum, capitán, y el alférez y sargento traían la bandera, y esta bandera traía mucho oro en la punta, muchas esmeraldas. Y este capitán traía mucha gente de muchos pueblos, que eran por todos diez mil indios, todos con sus arcos y flechas, hondas, lanzas y otras armas con que venían armados. Y el capitán Tecum, antes de salir de su pueblo y delante de los caciques, mostró su valor y su ánimo y luego se puso alas con que volaba y por los dos brazos y piernas venía lleno de plumería y traía puesta una corona, y en los pechos traía una esmeralda muy grande que parecía espejo, y otra traía en la frente. Y otra en la espalda. Venía muy galán. El cual capitán volaba como águila, era gran principal y gran nagual.

Vino el Adelantado Tunadiú a dormir a un sitio llamado Palahunoh, y antes de que el Adelantado viniese, fueron trece principales con más de cinco mil indios hasta un sitio llamado Chuabah. Allí hicieron un grandioso cerco de piedras porque no entrasen los españoles, y también hicieron muchísimos hoyos y zanjas muy grandes, cerrando los pasos y atajando el camino por donde habían de entrar los españoles, los cuales se estuvieron tres meses en Palahunoh, porque no podían entrar entre los indios, que eran muchos. Y luego fue uno del pueblo de Ah Xepach 87, indio capitán hecho águila, con tres mil indios, a pelear con los españoles. A media noche fueron los indios y el capitán hecho águila de los indios llegó a querer matar al Adelantado Tunadiú, y no pudo matarlo porque lo defendía una niña muy blanca; ellos harto querían entrar, y así que veían a esta niña luego caían en tierra y no se podían levantar del suelo, y luego venían muchos pájaros sin pies, y estos pájaros tenían rodeada a esta niña, y querían los indios matar a la niña y estos pájaros sin pies la defendían y les quitaban la vista. Estos indios que nunca pudieron matar al Tunadiú ni a la niñas se volvieron y tornaron a enviar a otro indio capitán hecho rayo llamado Izquín Ahpalotz Utzakibalhá, llamado Nehaib, y éste Nehaib fue a donde estaban los españoles hecho rayo a querer matar al Adelantado, y así que llegó vido estar una paloma muy blanca encima de todos los españoles, que los estaba defendiendo, y que tornó a asegundar otra vez y se le apagó la vista y cayó en tierra y no podía levantarse. Otras tres veces embistió este capitán a los españoles hecho rayo y [otras] tantas veces se cegaba de los ojos y caía en tierra. Y como vido este capitán que no podían entrarles a los españoles, se volvió y dieron aviso a los caciques de Chi Gumarcaah diciéndoles cómo habían ido estos dos capitanes a ver si podían matar al Tunatiuh y que tenían la niña con los pájaros sin pies y la paloma, que los defendían a los españoles.

Y luego vino el Adelantado Don Pedro de Alvarado con todos sus soldados y entraron por Chuaraal; traían doscientos indios tlascaltecas y taparon los hoyos y zanjas que habían hecho y pusieron los indios de Chuaraal, con lo cual los españoles mataron a todos los indios de Chuaraal que eran por todos tres mil los indios que mataron los españoles; los cuales traían atados a doscientos indios de Xetulul y más que no mataron de los de Chuaraal, y los fueron atando a todos y los fueron atormentando a todos para que les dijeran donde tenían el oro. Y vístose los indios atormentados les dijeron a los españoles que no les atormentaran más, que allí les tenían mucho oro, plata, diamantes y esmeraldas que les tenían los capitanes Nehaib Izquín, Nehaib hecho águila y león. Y luego se dieron a los españoles y se quedaron con ellos, y este capitán Nehaib convidó a comer a todos los soldados españoles y les dieron a comer pájaros y huevos de la tierra. Y luego al otro día envió un gran capitán llamado Tecum a llamar a los españoles diciéndoles que estaba muy picado porque le habían matado a tres mil de sus soldados valientes. Y así que supieron esta nueva los españoles, se levantaron y vieron que traía al indio capitán Izquin Nebaib consigo y empezaron a pelear los españoles con el capitán Tecum y el Adelantado le dijo a este capitán Tecum que si quería darse por paz y por bien, y le respondió el capitán Tecum que no quería, sino que quería el valor de los españoles. Y luego empezaron a pelear los españoles con los diez mil indios que traía este capitán Tecum consigo, y no hacían sino desviarse los unos de los otros, media legua que se apartaban luego se venían a encontrar; pelearon tres horas y mataron los españoles a muchos indios, no hubo número de los que mataron, no murió ningún español, sólo los indios de los que traía el capiltán Tecum y corría mucha sangre de todos los indios que mataron los españoles, y esto sucedió en Pachah 88.

Y luego el capitán Tecum alzó el vuelo, que venía hecho águila, lleno de plumas que nacían... de sí mismo, no eran postizas; traía alas que también nacían de su cuerpo y traía tres coronas puestas, una era de oro, otra de perlas y otra de diamantes y esmeraldas. El cual capitán Tecum venía de intento a matar al Tunadiú que venía a caballo y le dio al caballo por darle al Adelantado y le quitó la cabeza al caballo con una lanza. No era la lanza de hierro sino de espejuelos y por encanto hizo esto este capitán. Y como vido que no había muerto el Adelantado sino el caballo, tornó a alzar el vuelo para arriba, para desde allí venir a matar al Adelantado. Entonces el Adelantado lo aguardó con su lanza y lo atravesó por el medio a este capitán Tecum. Luego acudieron dos perros, no tenían pelo ninguno, eran pelones, cogieron estos perros a este dicho indio para hacerlo pedazos, y como vido el Adelantado que era muy galán este indio y que traía estas tres coronas de oro, plata, diamantes y esmeraldas y de perlas, llegó a defenderlo de los perros, y lo estuvo mirando muy despacio. Venía lleno de quetzales y plumas muy lindas, que por esto le quedó el nombre a este pueblo de Quetzaltenango, porque aquí es donde sucedió la muerte de este capitán Tecum. Y luego llamó el Adelantado a todos sus soldados a que viniesen a ver la belleza del quetzal indio. Luego dijo el Adelantado a sus soldados que no había visto otro indio tan galán y tan cacique y tan lleno de plumas de quetzales y tan lindas, que no había visto en México, ni en Tlascala, ni en ninguna parte de los pueblos que habían conquistado, y por eso dijo el Adelantado que le quedaba el nombre de Quetzaltenango a este pueblo. Luego se le quedó por nombre Quetzaltenango a este pueblo.

Y como vieron los demás indios que habían matado los españoles a su capitán, se fueron huyendo, y luego el Adelantado Don Pedro de Alvarado, viendo que huían los soldados de este capitán Tecum, dijo que también ellos habían de morir, y luego fueron los soldados españoles detrás de los indios y les dieron alcance y a todos los mataron sin que quedara ninguno. Eran tantos los indios que mataron, que se hizo un río de sangre, que viene a ser el Olintepeque; por eso le quedó el nombre de Quiquel 89, porque toda el agua venía hecha sangre y también el día se volvió colorado por la mucha sangre que hubo aquel día.

Luego, así que acabaron con la batalla de los indios, los españoles se volvieron a este pueblo de Quetzaltenango a descansar y a comer. Después de haber descansado los españoles, fue un principal de este pueblo de Quetzaltenango a ver al Adelantado. Llamábase el cacique Don Francisco Calel Atzih Uinac Tierán, y otro Don Noxorio Cortés Galel Atzih Uinac Rokché, y el otro cacique llamado Don Francisco Izquin, y otro cacique Don Juan Izquin, y otro principal Don Andrés Galel Ahau y otro cacique Don Diego Pérez. Estos seis caciques principales ya estaban bautízados, que luego los mandó bautizar el Adelantado Don Pedro, y les puso el nombre de cada uno de estos principales; estos cuatro caciques fueron los primeros que se bautizaron, que eran los cabezas de calpul del pueblo de Quetzaltenango. En agradecimiento del bien que les había hecho el Adelantado, fueron estos seis caciques y le llevaron de presente mucho oro, perlas, esmeraldas y diamantes, y el Adelantado se los agradeció mucho y les fue poniendo a todos su Don y les dijo que ellos eran los principales de este pueblo y luego les puso zapatos a cada uno de estos seis principales el Adelantado y también los vistió a uso español y luego les dijo que había de enviar de aquel oro que le habían presentado a Don Carlos Quinto, Emperador de Castilla. Y los caciques se holgaron muy mucho de que lo enviara.


80 De todos los documentos indígenas conocidos éste es el único que afirma que los quichés pagaban tributo al emperador mexicano.

81 Huitzitzilín en lengua mexicana, nombre del colibrí o picaflor cuyo plumaje era muy estimado antiguamente. El historiador Fuentes y Guzmán asegura que en un manuscrito de los indios de San Andrés Xecul que tuvo en sus manos se refería que un mensajero de Moctezuma llegó ante el rey quiché llevando la noticia de que los castellanos estaban en México y tenían preso al emperador azteca. El mensajero se llamaba, según dicho manuscrito, Ucalechih Uitzizil.

82 Xetulul-Hun Batz, el antiguo pueblo que los mexicanos llamaron Zapotitlán. Hun Batz (1 Mono) era un día del calendario indígena.

83 Sakpoliah, hoy San Pedro Almolonga, 4 kilómetros al sur de Quezaltenango.

84 Título honorífico quiché.

85 Tecum Umam, nieto de uno de los reyes Quicab, según el texto, general de los ejércitos quichés que pelearon con los castellanos.

86 Quicab y Cavisimah eran los reyes de la nación quiché que engrandecieron a su país y gobernaron muchos años antes de la conquista española.

87 En el municipio de Quezaltenango hay una aldea llamada Xepach.

88 «En el pinar», los llamados llanos del Pinal junto a Quezaltenango, donde se libró la batalla decisiva de la guerra entre los quichés y los castellanos.

89 Sangre en quiché.

 


 

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Última revisión: 26/03/06
por Juan Carlos Escobedo Mendoza M.A.