Reunión
 

Bajo la noche,
bajo las sombras,
andamos fluidos a veces,
como peces de fuego y antorchas,
y desnudos,
exudamos amor
y gritamos
a dos voces
el sonido del aire
de nuestros pulmones,
en la copla perfecta
de los seres que aman amando.

Allí,
como sendas serpientes,
como nudos luchamos
y nos vemos tal cual,
vello con vello,
pecho con pecho,
y vientre con vientre.

Navegaciones,
desprendimientos,
ensanchares y constreñimientos,
lluvia de flautas y caminos resoplantes,
torniquetes, flores y trombas,
jineteos y jadeos,
compresiones y expansiones,
remolinos con ritmo de muerte y de cielos:
a un paso la gloria,
a otro paso el infierno,
y después
el singular ateísmo.

Sonidos de fuegos enrarecidos,
diáfanos,
aleteos de vientres
que nos cavan las carnes
para despertar
lentamente de éstas
sordos y ebrios
los pequeños pedazos del alma
que se combinan y cruzan
para volverse en el tiempo
una sola cosa de dos.

i.s.

 

 


 

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Última revisión: 26/03/06
por Juan Carlos Escobedo Mendoza M.A.