Garavito, Humberto (1897-1970). Pintor. Nació en Quetzaltenango
el 26 de enero. Se dedicó por completo a la pintura desde los
quince años de edad. Su primer maestro fue Joaquín Gutíerrez.
En 1916 realizó su primera exposición en Quetzaltenango.
En esa exposición el crítico y escritor catalán
Jaime Sabartés, (quien por ese entonces residia en Guatemala
y más tarde sería el secretario privado de Picasso), señaló:
“Humbert Garavito, hace poco vestía pantalón corto,
indumentaría de la corta edad. Humberto Garavito ha pasado su
niñez pintando. Ahora ya se le acepta como una esperanza en el
arte y algunos reciben ya sus obras como abono de sus promesas de antes:
quiero decir que para muchos ya no es el niño que promete sino
el artista que devuelve”. En 1919 viajó hacia México
en donde estudió pintura en la Academia de San Carlos.
Humberto Garavito expuso en la ciudad de Oaxaca, Mexico, una serie de
paisajes urbanos como el “Monumento a la Independencia”,
“Iglesia de la Santísima”, “Interior del convento
de Churubusco”, y en el género paisaje, “El Popocatépetl
desde Amecameca”, “El Ixtacthuatl” y “El Canal
de Xochimilco”.
De esta exposición mexicana sólo se conserva en Guatemala
un cuadro: “La plaza de Amecameca”; el resto se conoce por
una serie de reproducciones tamaño postal realizadas en México
(1920). En ellas se puede admirar las características de este
pintor, como la viveza del color, la calidad de los tonos y el movimiento
que crea el viento y que está retenido en las nubes o en la vegetación.
También se nota el cuidado de los planos para lograr profundidad
o perspectiva. De regreso en Guatemala, en la exposición conmemorativa
del primer centenario de la Independencia (1921), obtuvo el primer premio,
que incluía una beca que le permitió viajar a Europa.
Estudió en la Academia de San Fernando en Madrid, y consideró
como su principal maestro a Daniel Vásquez Díaz. Más
tarde se estableció en París (1924-1927). En esta ciudad
estudió a los maestros de las diferentes escuelas francesas,
en especial la Impresionista, e hizo suya la libertad de interpretación
que proporcionaba este movimiento pictórico.
A los 28 años de edad (1925) Garavito expuso en París
en la Galería Carmin. Los comentarios de la prensa francesa muestran
que esta exposición no pasó inadvertida. De regreso en
Guatemala tomó bajo su cargo la dirección de la Academia
Nacional de Bellas Artes (1928-1935). Perteneció al grupo Arcada,
cuyos integrantes (Antonio Tejeda F.; Ovidio Rodas C., Rigoberto Iglesias,
Leopoldo Alcaín, Oscar Murúa, Jaime Arimany, Federico
Schaffer, José Luis Álvarez, Alfredo Gálvez Suárez
y Enrique De León C.) fueron influidos por Garavito.
La homogeneidad y representatividad de este grupo se perdió,
en parte, con la caída de Jorge Ubico (1944) y la consecuencia
directa para la plástica fue la creación de la “Generación
del 40”, con la cual la plástica guatemalteca tomó
un nuevo rumbo. Garavito expuso en forma constante en la galería
Arcada y también, año tras año, lo hizo en forma
individual en la Escuela Nacional de Artes Plásticas, así
como en el exterior. Las décadas comprendidas de 1930 a 1950
fueron probablemente las más fructíferas en la vida de
Garavito como pintor.
Pintó de manera notable el rico paisaje de Quetzaltenango y Atitlán,
en donde se puede admirar las perfectas equivalencias entre luz y color.
Una faceta menos conocida es su obra como retratista. En ésta
realizó, al crayón, la galería de directores de
la Escuela de Artes Plásticas (1920-1970), así como la
mayoría de los arzobispos de Guatemala, desde 1926 hasta 1964.
También pintó los retratos de los creadores de la unidad
monetaria nacional, el Quetzal, y uno de Jorge Ubico Castañeda.
Pintó en forma idealizada el retrato de Pedro de Alvarado, del
cual hizo algunas copias y también el de doña Leonor de
Alvarado.
Probablemente uno de sus mejores retratos sea el de la señora
Richter (óleo sobre tela, 94 X 61.5 cm., Museo Nacional de Arte
Moderno). En él se admira la discreta belleza de esta joven.
Entre otros personajes ilustres también realizó los retratos
de Rafael Arévalo Martínez, Luis Cardoza y Aragón
y Enrique Gómez Carrillo. En la década de los 60, en unión
con el pintor hondureño Arturo López Rodezno, se dedicó
al estudio de la técnica de esmalte.
Dejó relativamente poca obra con esta modalidad. Realizó
un mural al óleo de grandes proporciones (15 metros de altura)
en la Catedral Metropolitana, el cual, por carecer de columnas de sostén,
se destruyó con el terremoto de 1976. Después de haber
dejado una obra vasta y variada, Garavito falleció a los 73 años
el 1 de junio de 1970. A la Escuela de Artes Plástica de Quetzaltenango
se le dio su nombre.
Fuentes: Prensa Libre