Padre Nuestro desde Guatemala

Padre Nuestro,
Padre de los 119 campesinos asesinados en Panzós,
de sus viudas, de sus huérfanos
Padre de aquellos 35 campesinos secuestrados
por los paracaidistas en Ixcán el 7 de julio de 1975,
de sus viudas y de sus huérfanos,
Padre de los 25 campesinos de Olopa, en Chiquimula,
que fueron ametrallados por los guardianes del "orden,"
cuyos cadáveres fueron comidos por los perros y los zopilotes,
de sus viudas y de sus huérfanos,
Padre de los niños inocentes del Rodeo, Amatillo, Agua Blanca,
y otras comunidades, sacrificados
para lograr que sus familias huyeran
y así desalojarlos de su tierra
para meter ganado y poder así exportar carne al Mundo "Desarrollado,"
Padre de la Rosa C… que se quedó sola con seis niños,
después que el ejército secuestró a su marido,
a su hijo de 21 años y después al de 19
porque averiguaban en dónde estaba su papá…
Padre de las mujeres de San Juan Cotzal, Chajul, Nebaj, Uspantán,
que se han quedado solas,
Padre de todos los torturados, de todos los angustiados,
de los que se andan escondiendo en las cuevas,
en el monte, en la selva
y que ya no pueden volver a ver a sus mujeres,
ni a sus hijos por causa de la represión y del terror militar…
Padre de todos los trabajadores del Ingenio Aztra en el Ecuador,
que fueron lanzados por los policías al horno ardiente
por el delito de pedir condiciones humanas de trabajo,
Padre de los desaparecidos, de los encarcelados, de los exiliados
en el Uruguay, en Chile, en El Salvador, en Bolivia, en Paraguay…
Padre Nuestro que estás entre los millones de gente hambrienta
de los pueblos del Tercer Mundo. 
Padre Nuestro que estás en la vida 
de todos los hombres que buscan justicia 
porque aman a sus hermanos y que te sirven, 
sirviendo y luchando 
con los que no tienen techo, comida, ropa y medicinas.

Padre Nuestro que estás aquí en la tierra, 
y cuyo nombre es tomado en vano 
por pastores indignos que guardan silencio 
y colaboran gustosos con aquellos 
que fabrican políticas de "derechos humanos" 
para continuar destruyendo tu Imagen 
en el hombre empobrecido, explotado y perseguido 
por ellos mismos en aras del Dios Capital…

Padre Nuestro, tu nombre es tomado en vano 
cuando te conciben como a un dios chiquito 
y por eso inventan leyes de Seguridad Nacional, 
seguridad que los pobres, las aves del cielo 
y los lirios del campo no conocen. 
Leyes que dan poder a los tiranos como Pinochet, Videla, 
Bordaberry, Stroessner, y otros…

Cuando andan diciendo que eres un diosecito "anticomunista"
que necesitas aviones y tanques para aplastar a los pueblos 
que quieren forjar su propia historia 
porque en el fondo anhelan que venga tu reino, 
Cuando siguen los pasos del Faraón 
y esterilizan a millones de mujeres, 
proclamando un mundo más cómodo para el hombre del futuro. 
Cuando se proponen sofocar el hambre de Justicia 
dándonos regalos de lo que sobra en otros mundos.

Tu Nombre es santificado,
en todos los que defienden la vida del pobre
por encima del dinero, del café, del algodón, de la caña de azúcar,
de los partidos políticos, de las leyes
y de los intereses de las Compañías Transnacionales...

En los pobres y humildes 
que todavía tienen fe y esperanza en ti 
y por eso se organizan y luchan 
para que se respete su dignidad.

En todos aquéllos que trabajan día y noche 
por sacar a sus hermanos del analfabetismo, 
la enfermedad, la explotación y la persecución…

En las muertes de tus santos, 
Rutilio Grande, Hermógenes López, 
Mario Mujía, Mario López Larrave, 
y de los miles de hijos tuyos 
que por amor a sus hermanos 
y respeto a la vida de tus pobres, 
fueron torturados y asesinados 
como hicieron con tu Hijo, 
Nuestro Hermano, Jesucristo.

Que venga Tu Reino, 
Tu Reino que es Libertad y Amor,
que es Fraternidad y Justicia, 
que es Derecho y Vida, 
que es Verdad y no mentira.

Tu Reino que acaba 
todo lo que destruye la Vida en el mundo, 
Tu Reino que quema 
todo aquello que hace que los hombres 
vivan como animales.

Tu Reino que no hace transacciones 
con los intereses de quienes hacen trabajar 
como bestias a los pobres, 
ni con quienes instituyen la violencia 
en la estructura jurídica, 
en la estructura judicial, 
en la estructura educativa, 
en la estructura económica, 
aprobadas ahora por hombres 
que se dicen cristianos.

Tu Reino, que acaba con aquello que hace que el hombre
se convierta en máquina y su vida en mercancía.

Tu Reino, que acaba con todo aquello que hace que el hombre 
se convierta en esclavo de sí mismo y de los otros.

Sí Señor, que venga tu Reino, 
porque cuando tu Reino viene:

Salimos de nuestro egoísmo 
y buscamos para los demás, 
lo que queremos para nosotros mismos,

el pueblo une sus esfuerzos 
y se van encontrando caminos de esperanza,

hay tierra para todos los campesinos 
y no sólo para unos pocos finqueros, 
hay educación para todos los marginados,

las leyes no impiden sutilmente la realización plena del pobre 
y de sus organizaciones, 
sino la facilitan y apoyan.

La tierra es cultivada para producir alimentos para el pueblo 
y no sólo para productos de exportación
para enriquecer más a los que ya tienen demasiado 
y seguir empobreciendo a los que no tienen nada,

las fuentes de producción son propiedad del pueblo 
y para beneficio de la mayoría, 
las iglesias abandonan las estructuras de poder y de dominio 
y se convierten en fuente de vida y de servicio para todos los hombres.

Que se haga tu voluntad

y no la de aquellos que quieren arrebatarte tu puesto 
y usurpan tu lugar para dominar, explotar, destruir, masacrar 
y acumular capital esclavizando a los pueblos,

y no la de aquellos que fabrican economías Trilaterales 
a costa de la vida, del aire, del agua, 
y de los recursos vitales del Tercer Mundo.

Que se haga tu voluntad, Señor, 
que es quebrantar todo yugo que oprime al hombre, 
tu voluntad que es Proclamación del Evangelio a los pobres, 
consuelo de los afligidos, 
libertad a los presos y fuerza a los torturados, 
liberación y vida a los que padecen violencia.

Danos hoy nuestro pan de cada día:

el pan de una verdadera libertad de prensa,
el pan de libertad de asociación y organización,
el pan de poder estar en la casa y en la calle
sin que nos secuestren,
el pan de no tener que estar buscando en dónde escondernos,
el pan de poder salir a la calle
sin ver ametralladoras y pelotones modelo,
el pan de la igualdad,
el pan de la alegría,
y que el pan de la Dignidad Humana
no nos sea arrebatado por los coyotes
entre los que caminamos como ovejas al matadero.

Que el pan de tu palabra y el pan de la educación 
llegue a nuestros ranchos de caña y paja, 
a nuestras casas de cartón, 
al morral del bastimento mientras vamos por el camino.

El pan de los títulos de tierra a todos los campesinos,
el pan de la vivienda
a todos los asentamientos humanos de la capital,
el pan de la leche a todos los niños menores de dos años
que padecen desnutrición y hambre,
el pan de la asistencia médica
a los que están en el campo,
el pan de la tierra
a los miles de campesinos arrendantes
que viven bajo el yugo de los intereses
y caprichos del patrón
en las fincas de Chimaltenango, todo el altiplano,
la costa y ahora también en la Franja Transversal del Norte
invadida por las transnacionales y los generales…

y perdónanos Señor, 
por no saber compartir el pan 
que nos has dado, 
así como nosotros perdonamos 
a los que nos han arrebatado lo tuyo 
que es nuestro. 
Perdónanos por apartarnos de nuestros hermanos, 
perdónanos Señor, por la falta de fe y de valor 
que nos impiden entregarnos como hostias vivas 
para hacer tu voluntad,
que es tomar de lo tuyo,
para compartirlo entre todos ahora mismo.
Perdónanos cuando por miedo
guardamos silencio
y no decimos lo que quieres que digamos.
Perdona y destruye
los reinos pequeñitos y forcejeos inútiles
entre nosotros mismos,
que retardan y obstaculizan la marcha victoriosa
hacia la Nueva Alborada…

No nos dejes caer en tentación:

de conformarnos a los patrones de este mundo 
y perder la claridad de visión 
que quieres que tengamos 
del aislamiento, 
de creer que ya no se puede hacer nada 
o de buscar sectariamente nuestro propio desarrollo.

No nos dejes caer en la tentación de pensar 
que podremos servirte a ti y al dinero. 
De buscar modelos y de importar soluciones 
prefabricadas de liberación...

Más líbranos del malo:

que nos acecha desde los carros Toyota 
para quitarnos la vida física, 
o desde los tele-objetivos 
para poder reconocernos 
cuando manifestamos en la calle. 
Manifestado en las "orejas" 
que se meten en nuestras comunidades 
y en nuestras iglesias
para después sentenciarnos 
a través del Ejército Secreto Anticomunista 
o del Escuadrón de la Muerte.

De las asociaciones de Padres de Familia fantasmas
o de Los Amigos del País 
tras de las cuales hay intenciones 
de distorsionar nuestras palabras y difamar nuestras vidas 
a través de la calumnia, la amenaza o la acusación indigna...

Que trabaja en la oscuridad de la noche 
arrebatando a los hijos de la luz 
y dejando a sus familias desamparadas 
como ha pasado tantas veces en el Quiché, 
en Chiquimula o en Ixcán…

Líbranos del malo uniformado o de civil, 
líbranos del malo que camina con carteras diplomáticas, 
y Señor:

líbranos del mal, 
que desde el fondo de nosotros mismos, 
nos invita a vivir nuestra vida 
guardándola para nosotros mismos, 
cuando tú nos invitas a darla por nuestros amigos.

Porque tuyo es el Reino
y de ningún otro que quiera arrebatarlo,
tuyo el poder
y no de ninguna estructura ni organización,
y la gloria es tuya,
porque tú eres el único Dios y Padre
por siempre, AMÉN.

-Guatemala, junio de 1979
 


 

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Última revisión: 26/03/06
por Juan Carlos Escobedo Mendoza M.A.