Otto-Raúl González, escritor.

Entrevista por Juan Carlos Lemus, Prensa Libre. 26 de octubre. 2003.

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“Nunca he vivido lejos”

¿Cómo fue su salida hacia México, hace ya más de 50 años?

“No fui a México -que era a donde debí haber ido-. A la caída del presidente Arbenz no corrí a ninguna embajada. Cuando lo quise hacer, cuatro días después, en la de México ya no cabía un alfiler. Un amigo diplomático, el escritor Fedro Guillén, me hizo el favor de llevarme a la de Ecuador, en donde el embajador me dijo que no asilaría a ningún comunista.

Le dije que al menos me permitiera pasar allí la noche. Al día siguiente encontré a mi amigo el poeta cubano Nicolás Guillén; éste me aconsejó que allí me quedara y que él le hablaría al embajador. Y así fue como cuando se empezaron a dar los salvoconductos tuve que salir a Ecuador. Ocho días después de estar en Quito compré un boleto de avión para volar a México.

El avión hizo escala en Guayaquil y ahí subieron dos personas que se veían decentes. ¿Quién es el pasajero Otto-Raúl González, preguntó una de ellas. Yo iba en el asiento número 13 (el de la buena suerte) y respondí levantando la mano: ¡Soy yo! Creí que me buscaban para darme algún premio, y se acercaron sonrientes.

-Bájese inmediatamente del avión -dijo uno.

-¿Por qué me he de bajar?, pregunté.

-Porque no tiene pasaporte.

-Sí tengo y es oficial.

-Ya no vale porque Arbenz ya no es presidente.

-Se baja o se queda aquí, dijo el otro poniéndome la punta de un revólver en el estómago.

-Bueno, ante tan buenas razones, me rindo, alcancé a decir, y me bajé.

“A eso se debe que haya pasado dos años en aquel país suramericano esperando la visa para entrar a México, donde ahora he cumplido ya más de medio siglo de vivir en él”.

Ha obtenido el primer premio de poesía en más de 20 certámenes literarios. ¿Qué significa esa ganancia para usted?

“Los premios literarios que he obtenido rebasan el número de 30, pero no es ninguna ganancia, como dice la pregunta. Yo los considero reconocimientos a mi obra literaria. Cierto es, también, que han favorecido mi status literario, como el Asturias y el Sabines, y que el más reciente que obtuve, “El Rey Poeta Nezahualcóyotl”, de 5 mil dólares (el más alto económicamente hablando que he recibido), me ayudó a cubrir los gastos del viaje que hicimos con Haydée por las europas, para celebrar nuestros 50 años de casados y del cual acabamos de regresar”.

En 1943 publicó uno de los libros de poesía más importantes que se hayan creado en este país, “Voz y voto del geranio”. Después de 60 años, ¿cómo ve aquel -físicamente- pequeño libro?

“Este poemario lo escribí a los 20 años, cuando Guatemala vivía bajo la dictadura ubiquista. La crítica ha señalado que el libro cambió el rumbo de la poesía guatemalteca y preconizó o promovió la Revolución de Octubre de 1944. El recién pasado septiembre ‘Voz y voto del geranio’ cumplió su sexagésimo aniversario.

Esa primera edición se publicó en la Unión Tipográfica de Guatemala; el tiraje fue de 600 ejemplares, con ilustraciones de Dagoberto Vázquez, y estuvo al cuidado de Manuel Eduardo Rodríguez. Lleva seis ediciones e innúmeras reproducciones en periódicos y revistas literarias de todo el continente”.

Ha publicado más de 60 libros en los últimos 60 años. ¿Se siente satisfecho?

“Por supuesto que no, porque mi pluma no se detiene. Los libros que he publicado son más de 60, sin contar la docena de los que tengo inéditos y que andan en busca de la editorial adecuada”.

¿Cómo ha sido vivir lejos de su patria, durante tanto tiempo?

“Nunca he vivido lejos de mi Cara parens. Si bien es cierto que vivo en México desde hace más de medio siglo, también lo es que nunca he sentido esa lejanía, pues para mí no existe el río Suchiate.

Siempre he leído con sumo interés prensa y revistas guatemaltecas, y he estado al tanto de todo lo que sucede social, política y literariamente hablando. Por esas afortunadas razones nunca me he sentido exiliado en México, y ahora me siento guatemalteco-mexicano, tal como se sintieron Rafael Landívar y Luis Cardoza y Aragón”.

Tengo entendido que su poemario “Diez colores nuevos” tiene ya 35 ediciones. ¿Son ediciones de autor? ¿Por qué cree que es su obra más editada?

“De ninguna manera las múltiples ediciones que lleva hechas el librito de los ‘Diez colores nuevos’ son ediciones de autor. Al contrario, casi todas las obras que he publicado me las han pagado a mí las editoriales. El librito ha tenido y me ha dado mucha suerte.

Además de que se ha reproducido en su totalidad en periódicos y revistas literarias, sin contar las ediciones clandestinas (que a mí me agradan mucho), debo agregar que el color Anadrio (que es el color de la alegría y de la buena suerte) me hizo ganar en 1992 un millón de (en esos años devaluadísimos) pesos.

“Resulta que el arquitecto que construyó un conjunto habitacional en Puerto Vallarta, México, me compró los derechos para usar esa palabra y nombrar así a su obra arquitectónica”.

Tengo entendido que tiene tres novelas acerca de las dictaduras militares.

“La trilogía de la violencia en Guatemala comprende tres novelas que tratan el tema. Y ya han sido publicadas aunque no en el orden que debiera de ser. ‘El divino rostro’ fue publicada aquí en México por CONACULTA; ‘El magnicida o licor de exilio’ fue publicada por editorial Artemis & Edinter, y ‘Kaibil’ por la Universidad Autónoma Metropolitana.

‘El divino rostro’ se refiere a la atmósfera que había en Guatemala bajo la dictadura de Ubico. En ‘El magnicida o licor de exilio’ se habla con pelos y señales de la caída del ubicato. Y en ‘Kaibil’ se expone el genocidio de la decena de los ochenta. La ‘dichosa’ trilogía está esperando editorial que quiera publicarla”.

¿Anotaría para nosotros alguno de su palíndromos preferidos?

“En noviembre de 1983, la Editorial Presencia Latinoamericana me publicó el libro ‘PALINDROMAGIA’. El novelista español Noel Clarasó era amante de las paranomasias y de los palíndromos, como dicen en la Península Ibérica.

Antes de morir, Clarasó dejó escrito que había logrado reunir ceca de 100 palindromas contando los suyos (que eran magníficos) y los de otros palindromistas. En la actualidad los palindromas (como se les llama en América Latina) se cuentan por miles.

“SÚMELE, LEMUS

“¿RAZA TROCÓ CORTAZAR?

“¿EVALUAR OTTO RAÚL AVE?

“SATÁN SALE DE LAS NATAS

“SAL SÍ SALE DE LAS ISLAS

“YO SOY ATEO, POETA YO SOY

“ROMANOS SONES SUS SENOS SON AMOR

“ROMA NI SE CONOCE SIN ORO, NI SE CONOCE SIN AMOR.

“ODIO LA ALBAHACA SOBRE VERBOS ACÁ HABLA AL OÍDO”.

Cuando en otro país le preguntan acerca de la literatura guatemalteca, ¿cuál es su respuesta?

“Siempre he respondido que la literatura guatemalteca goza de muy buena salud. Y esto porque tenemos poetas, narradores y ensayistas de primera línea. Después de Otto René Castillo tenemos a Francisco Morales Santos, Luis Alfredo Arango, Humberto Ak’Abal, Julio Fausto Aguilera, Ana María Rodas, Alaíde Foppa, Margarita Carrera, Luz Méndez de la Vega, María de los Ángeles Ruano y Jaime Barrios Carrillo; narradores como Dante Liano, Arturo Arias, Laura de León, Mario René Matute, Alfonso Enrique Barrientos, Dante Barrientos Tecún, y ensayistas de la talla de Juan José Arévalo, Huberto Alvarado, Manuel José Arce, Carlos Navarrete y William Lemus”.

¿Cuáles son sus proyectos literarios actuales, Otto-Raúl?

“Mis proyectos actuales son seguir escribiendo, porque mi pluma nunca se detiene. Eso es todo”.


 

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Última revisión: 26/03/06
por Juan Carlos Escobedo Mendoza M.A.