Juan Carlos Escobedo
Por Marvin Olivares, pintor guatemalteco, 2003

Literato J. C. Escobedo.

Entrevista por Juan Carlos Lemus, de Prensa Libre. 18 de mayo, 2003

“Desde güiro me ha fascinado la literatura”

Juan Carlos Escobedo (Guatemala, 1968) reside en el estado de California, condado de Santa Bárbara, desde que tenía 14 años de edad.

Es licenciado en Lengua y Literatura Hispánica, en Ciencias Políticas, y tiene una maestría en Lenguas y Literaturas Hispánicas por la Universidad de Santa Barbara, donde actualmente estudia un doctorado en Letras.

Es autor de la página Web de literatura guatemalteca más completa consultada por los estudiosos de la literatura nacional, tanto en nuestro país como en el mundo entero. Hasta la fecha ha sido utilizada por casi dos millones de personas desde su creación, en 1998.

El diccionario de artistas que publicamos cada domingo en esta sección contiene valiosa información extraída de la página de Escobedo, la cual invitamos a visitar: www.uweb.ucsb.edu/~jce2/lit.html

Su correo electrónico, [email protected]

“Desde güiro me ha fascinado la literatura”

Usted ha creado, en la Web, la Página de la Literatura Guatemalteca más consultada en nuestro país y por el mundo interesado en saber de nuestros escritores. ¿Cómo la creo?

“Empezó en 1996. Por esos años, algunos guatemaltecos que estudiaban en el extranjero empezaron a crear páginas sobre Guatemala, pero eran tan paternalistas que daban pena: “El País de la Eterna Primavera”, “Nuestros indios”. Me dije que no podía ser posible que esta fuera a ser la imagen que se iba a exportar de Guatemala por medio de la Web.

La Página de la Literatura Guatemalteca tiene varias funciones: didáctica, de promoción literaria, antológica, pero creo que una de sus funciones primordiales es ser una página guatemalteca crítica de Guatemala. Los mejores escritores, a mi parecer, han sido los que nos han señalado nuestros defectos, pero además de esto, han sido Escritores (con mayúscula), plenamente conscientes de su oficio, y éstos son los que he integrado a la página”.

¿Qué ha sido lo más complicado?

“Al principio, lo más complicado fue el aspecto tecnológico. Yo no tengo una educación formal en la tecnología. En el aspecto tecnológico soy un chapucero, con mucho orgullo. Otro aspecto importante era decidir a cuáles escritores incluir en la página.

La Página es básicamente una antología, con la excepción que una antología en libro. Una vez que se imprime, es un libro concluido, mientras que el formato electrónico te da la ventaja (y la desventaja) de que siempre puede modificarse. ¿A quién incluir? ¿A quién dejar afuera?

Como lo menciono en la página, no pretendo hacer una compilación de todos los autores que han escrito en Guatemala, pero sí pretendo que esta página recopile a sus mejores creadores. Luego de incluir a los esenciales, a “los nombres que nos nombran”, me empecé a topar con el “problema” de autores que caen en esas zonas grises.

“Algo similar me ocurrió con los autores jóvenes que empezaron a publicar a fines de los 90. Sé que van a ser pocos los que van a continuar escribiendo. Es normal que suceda así, pero si la página fuera una antología tradicional no los hubiera incluido.

Los incluí porque muchos forman parte de mi generación y porque creo que este es un excelente medio para promocionar la literatura que se está creando en este momento en el país”.

Su página incluye, además, la obra de pintores guatemaltecos. ¿Invierte mucho tiempo y dinero en todo eso?

“Tiempo, muchísimo, tanto en conseguir los datos (tan dispersos) de los pintores, su biografía, su obra, como en convertirlos al formato electrónico adecuado. Por suerte, la Universidad donde me encuentro tiene una excelente biblioteca y si no lo tiene ésta se encarga de conseguirme los libros que necesito de otras universidades.

La inclusión de la obra de los pintores la consideré importante, porque sí creo que nuestra memoria histórica es débil en cuanto a la producción literaria. Nuestra memoria histórica es casi inexistente sobre la obra de los pintores y los escultores.

De nuevo hablo de la población en general, no de los iniciados. Son artistas que merecen ser conocidos fuera de las paredes de un museo o de los pocos libros en donde se encuentran reproducidas sus obras: Mérida, sobre todo, pero también Ossaye, Valenti, Isabel Ruiz, y podría seguir.

En este punto siempre he creído que los escritores tienen una ventaja sobre los pintores: Si un escritor tiene un libro con un tiraje de 3000 ejemplares, es muy probable que más de 3000 lectores lo lleguen a leer; pero los pintores, si hacen una obra y no va a parar a un museo, sino a una colección privada, ¿cuántos lectores (porque la pintura también es un texto) va a llegar a tener?

Además, he encontrado que muchísimas obras pueden ser complementarias con algún texto o la obra completa del autor y es eso lo que he tratado de hacer: colocar una pintura dentro de la página de un autor en donde haya una relación temática o al menos cronológica”.


La UNESCO recomienda esa página, ¿cuán difícil ha sido darle un carácter tan serio?

“La seriedad es algo que quiero que resalte para cualquiera que visite la página. Hoy día cualquiera puede hacer una página Web, con esfuerzo y tiempo, pero esto no significa que se traduzca en calidad.

Hay algunas páginas en la Web de algunos autores menores de la literatura guatemalteca que yo no he incorporado a la página. No voy a mencionártelos, para no meterme en problemas, pero cualquier iniciado que entre a la página puede darse cuenta de quiénes son los que no están.

Hay que recordar que las personas que visitan la página no son necesariamente especialistas en la materia. Y no hablo solamente de Guatemala, donde el público en general al menos ha oído de Asturias, sino de todo el mundo. En la Web hay que saber distinguir entre el ripio y lo que es realmente valioso. Desafortunadamente, muchos internautas no saben diferenciar y toman lo que haya en la misma como la verdad”.


¿No se ha sentido muy solo al realizar una tarea de grandes dimensiones para nuestro país, que quizás ignora que usted existe?

(Risas)... “Bueno, si el país lo ignora o no, realmente no me importa. Y no lo digo con mala intención.

Claro que me encantaría que el país entero lo supiera, que fuera un recurso académico no sólo en las universidades, sino también en las escuelas, tanto en la capital como en la provincia, pero si no sucede así, tampoco me voy a afligir. Estoy seguro de que con el tiempo se va a remediar esta situación. Pero dejame decirte por qué no me importa.

“Desde güiro me ha fascinado la literatura. Devoraba todo lo que cayera en mis manos. Era tanta el ansia por leer que, en Mazatenango, me acuerdo que me iba al mercado, donde alquilaban chistes por cinco len. Pero fijate que la educación que recibí en el colegio fue tan deficiente, que yo no sabía absolutamente nada de la literatura guatemalteca.

Tenía noticias de Asturias, pero nunca leí ninguna de sus obras en Guatemala. En ese sentido mi juventud fue mucho peor que la de varios autores, que en su juventud leyeron tal y cual obra de Rodríguez Macal, al menos como introducción a la literatura. Nunca tuve un maestro que me introdujera en las obras de los autores nacionales.

No sé cómo será la situación ahora con la juventud en provincia. No fue hasta que llegué a los Estados Unidos (qué paradoja) que pude leer a Asturias, a Monterroso, a mi maestro Cardoza. Pero esto no le quita valor a las obras que estos autores crearon. Estando tan lejos, estos escritores me devolvieron la patria. Muchos de los autores de la página ni siquiera se imaginaron lo que sería la Web; pero de mi parte, es una forma de pagarles por el gran favor que me hicieron”.

¿Quiénes son los escritores guatemaltecos reconocidos, vivos, en los círculos literarios de Estados Unidos?

“Entre el público estadounidense, la literatura guatemalteca es escasamente conocida. En todo los Estados Unidos hay inmensas librerías con millares de libros, pero en la sección en español tenés suerte si encontrás a un autor guatemalteco.

A lo sumo, Asturias, más que nada El Señor Presidente, tal vez Leyendas de Guatemala, y a veces Hombres de maíz. Hay algunas librerías especializadas en literatura hispánica, en ciudades con una fuerte presencia de inmigrantes latinoamericanos, pero aún allí el panorama no mejora.

Ahora, si hablamos de los círculos académicos y literarios, dentro de las universidades, el panorama mejora un poco más, pero solamente en ciertas universidades. De los escritores vivos, he visto un interés por la obra de Arturo Arias, Mario Roberto Morales, Marco Antonio Flores y Humberto Ak’abal. De las mujeres creo que la obra de Ana María Rodas es de la más estudiada. Y claro, dentro de la literatura testimonial, Rigoberta Menchú siempre está presente”.

Escobedo creó en Internet la Página de Literatura Guatemalteca más completa, y también la más consultada

 


 

Página de la Literatura Guatemalteca.
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Última revisión: 26/03/06
por Juan Carlos Escobedo Mendoza M.A.