Jaime Barrios Carrillo, escritor

Jaime Barrios Carrillo (Guatemala, 1954) es licenciado en Filosofía por la USAC y la Universidad de Costa Rica, y licenciado en Antropología Social por la Universidad de Estocolmo.

Fue catedrático de la Universidad de San Carlos de Guatemala, y vive exiliado en Europa desde 1981. Ha publicado textos universitarios, catálogos de arte y ensayos en revistas de España y América Latina.

Publicaciones

Suecia/Caribe-arte y fotografia, La Habana, Casa de Las Américas, 1998.

Grabado Sueco contemporáneo, Estocolmo, Fenix, 1996.

Encuentro y desencuentro: 1492-1992, Estocolmo, Fenix (catálogo de arte auspiciado por el Consejo de Cultura del Estado) 1992.

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Entrevista

¿Cómo fue su salida de Guatemala, en 1981?

“En esa época terrible, que sufrió Guatemala, yo era catedrático de la Universidad Nacional. Esta institución, como se sabe, padeció una desproporcionada persecución de la dictadura militar. Todo exilio es salida de emergencia, y también lo fue en mi caso. Si bien fue una ruptura dolorosa, se transformó más tarde en un camino que me abrió oportunidades que se me negaban en mi propio país”.

Usted visitó Guatemala en el 2002 ¿cómo encontró los circulos académicos, literarios y artísticos de nuestro país?

“Le aseguro que quedé muy impresionado por la vitalidad y la entrega. Sin embargo, también pude constatar en conversaciones con artistas, académicos y escritores, las difíciles condiciones en que se mueven. Todos los círculos están rodeados por el gran círculo de la pobreza,la violencia y la crisis generalizada. Me impactó, por ejemplo,el asesinato de un creador como Ricardo Andrade.

“Lo más preocupante es que la erosión moral impone el pesimismo en las mentes y corazones; lo que hace más difícil aún encontrar salidas. Los contrastes duelen, aunque como decía el poeta Bécquer ‘siempre habrá poesía’...”

En ese sentido ¿cuál es el papel que juega o debería jugar el Estado de Guatemala?

“La premisa fundamental es que la política cultural del Estado debe ser eficaz. Hablar del Estado implica inevitablemente hablar de política. Política es por definición el arte en la toma de desiciones efectivas.

La situación precaria, de mucha carencia, de las instituciones culturales es resultado de repetidas y falsas prioridades; le han dado siempre a la cultura un lugar secundario. Existe una tendencia, en la última década, de dejar en manos privadas la responsabilidad de la cultura; esto en países donde siempre la ha descuidado el Estado, como es nuestro caso, lleva a situaciones lamentables. No estoy afirmando tampoco que la labor privada sea desdeñable.

“Globalización, paz y cultura son un tema recurrente en el debate internacional. Resaltándose el papel de la cultura en el desarrollo. Sin cultura y educación no podremos despegar en este mundo globalizado de gran nivel competitivo.

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“Guatemala es una mina cultural”

“El Estado tiene una obligación ineludible de crear e implementar una política que sea coherente y eficaz, dentro de un necesario marco: el de los Acuerdos de Paz sobre multiculturalidad e integración nacional.

“Siguiendo las orientaciones generales de UNESCO y en especial los documentos aprobados en la 30 conferencia intergubernamental de políticas culturales celebrada en Estocolmo en marzo de 1998, Guatemala debería impulsar "la cultura hasta el núcleo de desición política en pro del desarrollo sostenible." La cultura vista como factor de movilización social, formación y reforzamiento de la identidad nacional. Como creación y recreación”.

¿Cómo ve Ud. la cultura guatemalteca, en general?

“Estamos, en todos los sentidos, parados sobre tesoros colosales. Pisoteamos el país y no nos damos cuenta. En palabras de Bolívar: "mendigos sobre tronos de oro". Toda Guatemala es una mina cultural, con un potencial inmenso de turismo y desarrollo. Creo que deben hacerse esfuerzos gigantescos para salvaguardar el patrimonio cultural material y espiritual del país”.

Luego de tantos años fuera de Guatemala ¿qué criterio tiene del arte guatemalteco?

“Veo dos tendencias básicas: una abiertamente rupturista y otra marcada por cierto conservadurismo. El problema es encontrar el equilibrio entre tradición y ruptura. La tradición se crea y recrea como explicaba Cardoza y Aragón, quien su vez partía de la idea de Malreaux de que la tradición se conquista. Desearía más investigación a nivel universitario y más difusión a nivel de crítica. Estimula que haya bastante gente joven buscando nuevas vías”.

Según Ud. ¿por qué los escritores guatemaltecos no tienen poder editorial en el extranjero?

“Es un asunto relativo. El péndulo de nuestra literatura ha oscilado entre el analfabetismo y un Premio Nobel. Entre Ddebilidad y grandeza. El poder editorial parte de la cantidad de lectores a nivel nacional.

También en el nivel de integración de la industria editorial con sus concomitantes académicos, la crítica y el acompañamiento en los medios. Si nosotros mismos no resaltamos nuestros valores nadie va a hacerlo, aún tratándose de gigantes como Solórzano, Illescas,Alaíde Foppa o el mismo Cardoza. El poder editorial comienza en casa.

“Por ejemplo, un país como Uruguay con sólo 3 millones de habitantes puede tener una mayor circulación mundial de su producción literaria. En una ráfaga de nombres están: Benedetti, Galeano, Onetti, Cristina Peri Rossi, Sergio Altesor y Rosencoff. O Chile que sin tener los 120 millones de México se proyecta con firmas como Isabel Allende, Roberto Bolaño, Luis Sepúlveda, Dorfman, Donoso, Skármeta, Marcela Serrano o Jorge Edwards.

“Reconozcamos, por otra parte, que existe cierto ‘darwinismo literario", donde a nivel internacional sólo la calidad se impone, es el caso excepcional de Monterroso. En la actualidad Rodrigo Rey Rosa y el poeta A`kabal están penetrando con éxito otros mercados literarios. Pondero también la traducción al francés del poemario "Ser ante los ojos" de Guinea Diez.

“Hay por otra parte, una gran potencialidad en nombres como Maurice Echeverría, Alan Mills, Julio Calvo, Jessica Masaya, Ronald Flores, Javier Payeras, Eugenia Gallarado y Marlon Meza Teni. Se me escapan algunos”.

¿Cuáles han sido las ventajas y desventajas de vivir en el extranjero?

“Entre las ventajas están el conocer nuevas culturas y formas de vida y de expresión. He podido participar en simposios, ferias del libro, conferencias y me he encontrado con ‘monstruos’ como Umberto Eco, Vásquez Montalvan, Artur Lundqvist o el poeta Brodsky que fue laureado con el Premio Nobel.

“Entre las desventajas están el peligro del desarraigo, la distancia de los amigos y familiares, y el no poder participar más directamente en el proceso cultural del país”.

Cuando le preguntan acerca del arte guatemalteco, ¿cuál es su respuesta?

“Milenario, intenso, crisol de encuentro de civilizaciones. Estuve en Madrid el año pasado y pude asistir a la exposición ‘País del Quetzal‘ . Aprecié el impacto y el atractivo del valor de nuestra diversidad artística en un medio de mucha oferta cultural”.

¿Qué ha hecho Ud por la difusión de la literatura guatemalteca en otros países, particularmente en Suecia?

“Como le dije anteriormente, a través de mi labor profesional y mediante la participación en seminarios, simposios, conferencias, talleres e incluso veladas literarias. He contribuído también en algo a la traducción al sueco.

“Me siento muy orgulloso de haber podido dirigir un proyecto de envergadura como fue la exposición ‘Miguel Angel Asturias en Suecia’. También he actuado para fomentar el conocimiento de nuestras artes plásticas, música y danza. He dirigido proyectos de intercambio cultural auspiciados por el Estado para la presentación y difusión en Suecia de artistas como Luis Díaz, Jacobo Rodriguez Padilla, el Teatro Vivo, el Ballet Folklórico y Moderno dirigido por Lucy Armas, la Marimba de Concierto de Bellas Artes, entre otros”.

Como otros intelectuales, Ud se pronunció abiertamente contra la guerra de Estados Unidos en Irak, ¿es que sirvió de algo?

“No fui el primero ni el único. Es una cuestión de principios. Estaré siempre por la vigencia del derecho, a nivel nacional e internacional, y en este caso la guerra contra Irak no contó con el aval del Consejo de Seguridad de la ONU.

Para un país pequeño como Guatemala, que sufrió una intervención ilegal en 1954, resulta un imperativo moral para los intelectuales y artistas pronunciarse. Además el derecho internacional es el principal escudo de protección de los más débiles ante los más fuertes.

“El fin no justifica los medios. El principal argumento para la guerra fue la existencia de armas de destrucción masiva que hasta hoy no han sido encontradas. Soy partidario de una lucha frontal contra todo terrorismo pero sobre la base de la ley y del derecho. Siempre he rechazado la violencia como método. La guerra representa la barbarie y la anticultura. Es desolador ver las fotos de Bagdad en llamas y de sus museos destruídos”.

¿A qué se dedica actualmente?

“Desarrollo una actividad profesional en varias facetas. Trabajo en análisis y selección de proyectos de información, presentados por organizaciones de la sociedad civil sueca a una entidad coordinadora que se llama ‘Forum Syd’, en español ‘El Foro del Sur’.

“En los ultimos años me he dedicado también a ediciones de catálogos de arte como consultor de ‘Fenix’, una organización cultural sueco-latinoamericana. He colaborado en proyectos apoyados por el Consejo Cultural del Estado y del Instituto Sueco. También he sido consultor en asuntos culturales en comunas de todo Suecia. Soy columnista del diario Siglo XXI en su suplemento dominical Magazine. Y cuando me da tiempo escribo reseñas y otros textos para revistas de Latinoamerica y España”.


¿Retornaría para vivir en Guatemala?

“Si, definitivamente. Mas el hacerlo factible requiere de condiciones laborales y de márgenes de independencia para la labor creativa. Estar en la construcción de un país mejor y más justo es un anhelo siempre presente”.

 


 

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Última revisión: 26/03/06
por Juan Carlos Escobedo Mendoza M.A.