CARNAVAL DE SANGRE EN MI CIUDAD, novela

Editorial "Contemporánea", 2 de diciembre de l968, imprenta del Colegio Nacional

Americano, 7a. Av. 7-28, Zona 9, Guatemala, C. A.

"Reina de belleza tronchada como lirio de sangre."( Del Capiítulo IV, páginas 29 a 38.)

"Desesperación por lo efímero de la vida, por la muerte, desesperación por alcanzar el arte, la ciencia, el poder, desesperación del hombre por lo incomprensivo del mundo, del hombre, por lo incomprensivo de la vida, de la muerte, por lo incomprensivo del pensamiento y en medio de la noche y el día, en medio de la luz y la sombra, en medio del saber y no saber, del creer y dudar, en medio del sonido total del universo, de los versos todos, de la magia, del misterio de las palabras reunidas, la desesperación por la belleza, por la belleza que puede estar cuando la tarde asiste a la muerte de los pavorreales, cuando el insecto se cobija bajp la oja tierna, cuando en sueños realizamos el ideal de nuestra vida o cuando la belleza, por extraño designio natural, se colma en una mujer, mujer de las pestañas y pie pequeño, entre estos dos extremos la historia de toda mujer, la historia de una mujer bella que desde niña vislumbró en la mirada, en la sonrisa, en la atención de los varones, su destito ¡pobre destino el de la mujer bella que se desgaja con el soplo de la adversidad ! y con el impulso de lo irrenunciable llegó a la cúspide de la belleza y del amor, pero el amor y la belleza son para ella privilegiados, para el bruto esto no tiene sentido y bruto era aquel que por sus designios de hombre vengativo tenía prisionera a aquella mujer que un día ostentó en su cabeza una corona de admiración ¿o fue de espinas que la llevó lentamente al suplicio final ? ¡qué de orgullo, que de sueños, qué de agradecimientos a los admiradores de su belleza o qué decepciones, sinsabores o humillaciones ! o tal vez la convicción de sus privilegios le dio un entendimiento claro y un corazón amplio a tantos de sus conciudadanos desposeídos, discriminados, olvidados por más de cuatrocientos años, ignorantes, miserables, y así como luchó por su belleza hizo un bello ideal de lucha ciudadana, tal vez fue así o quizá no, eso pertenece a la Historia, porque esta historia comienza con diálogo, el de sus carceleros : galana la changuita ¿no creés vos ? de seguro que el jefe la está guardando para él, no seas bruto en lo que estás vos, si así fuera no nos hubiera dicho tenerla al ojo y matarla si se quiere fugar, a vos te ordenaría pero lo que es a mí sólo me ordenó vigilarla y tratarla bien, pues seguro que vos te habías ido a orinar porque a mí me dijo ve Rosalío, la prisionera es cosa seria, me le vigilás como lo hiciste con el abogadito aquel que te tuviste que tronar, que te diga lo que quiera, que te ofrezca lo que se le de la gana, dejala que hable hasta que se canse y mucho cuidado con los jirimiqueos, no te vayás a ablandar porque entonces si te fregaste Rosalío, pero eso no quiere decir que te haya ordenado matarla, pero entonces no entendés bruto lo que quiso decir con que me la vigilás como el abogadito que me tuve que tronar, el bruto sos vos porque a mí me dijo cuando ya se iba y yo le alcancé su sombrero mirá vos Moncho, aquí no debe pasar nada hasta que yo regrese, a esa muchacha no me la tocan por ninguna razón, mantené los ojos abiertos para que todo se mantenga en orden, a la la jodida con vos ahora me resultás con que el jefe te dejó más poderes a vos si yo soy más viejo que vos en estas andanzas y me he ganado la confianza del jefe con varios buenos trabajitos, lo que querrás pero a mí se me pone que al jefe le gusta la changuita y la ha escondido aquí pretexto de que es enemiga mientras se amanza, mirá vos Moncho no aleguemos más que ya me estoy calentando, sólo se decirte que el jefe tiene mucha plata y no necesite estar jugando al escondite y además, si lo querés saber, cada vez que me traen alguno aquí me lo he tenido que tronar, pues lo que es para mí las órdenes no fueron esas y cada quien se atiene... contimás que es una mujer y muy regular, en eso que es mujer y tan regular sí tenés razón... pero no, esa no es mujer para nosotros, pero no seas burro vos Rosalío ni se te ocurra eso, ya te dije lo que me dijo el jefe de no tocarle ni ni un pelo, a vos te lo diría mirá vos Moncho dejemos ya estas mierdadas y andate a vigilar no sea que nos pesquen por la espalda y entonces sí nos jodimos, el Moncho tomó su metralleta, salió de la casa de dos cuartos, uno donde estaban hablando y el otro ocupado por la prisionera y se apostó tras una roca desde donde se dominaba la lejanía, mientras el Rosalío iba echarle un vistazo a ella, que después de tan larga caminata a lomo de mula se se había quedado profundamente dormida sobre miserable catre, su rostro estaba apasible aunque con marcadas huellas de llanto, en sus muñecas la cuerda había dejado cardinales sanguinolentos, y el Rosalío, con especie de respeto y curiosidad la miraba largamente, tal vez orgulloso de ser él y no el Moncho el que tenía en sus manos la vida de aquells mujer, aquella mujer, mujer y pensó en su mujer, la Minga, que enamoró a la orilla del río, que persiguió por la vereda y a la que no veía desde hacía varios meses, desde cuando el patrón le dio de alta en la organización después de la balacera en la quebrada, igual que quebrada sentía ahora el alma, porque se quiebra el alma con cada muerte que uno hace, con cada apaleada que uno da, con cada colgada que uno cuelga y con el susto de despertarse muerto, muerto de hambre a veces en la huida, muerto de frío a veces en la vigilancia, muerto de miedo cuando ya se siente uno sancochado por la guerrilla, todo esto quiebra el alma y más ahora acordándose de la Dominga, qué chula la Dominga cuando baja al pueblo, qué estará haciendo la Dominga que yo no estoy, si la estará chuliiando como antes el Alejo, pero si antes no me lo troné fue por falta de entrenamiento no por cobarde, pero ahora no saber ni de quién ni por dónde le va a llover el tapojazo, no va a saber el muy maldito que yo tuve en mis manos a una como ella que más parece una virgen que una enemiga del gobierno, pero no es la virgen sino es una enemiga a quien me dijo el jefe me tenía que despachar si llegaba el caso, que aunque el cabrón del Moncho diga que no, pues lo que se está consiguiendo es que me truene a los dos, da lástima di modo ni que uno fuera dialtiro ciego porque de veras es chula la prisionera, atrevete Chalío, y el Rosalío dejando su arma se acercó a la prisionera y empezó por tomarle una mano, ella hizo un movimiento de sobresalto y continuó durmiendo, pero cuando ya Rosalío le acariciaba los cabellos un sonido metálico lo hizo volverse rápidamente, era Moncho que lo encañonaba : ¡el jefe dijo que a la prisionera no le tocáramos ni un pelo y vos ya estás agarrando la madeja ! la prisionera se despertó asustada, no se asuste señorita yo soy que vengo a cambiar la guardia, Rosalío andá vigilá mientras yo hago un poco de café, me voy pero mirá lo que hacés Moncho, no sea que en un ratito me cojás muy nervioso y entonces no respondo, este Rosalío señorita siempre tan respondón pero viéndolo bien es buen compañero de vida, ¿hace mucho que se conocen ? ya bastante, desde la Pascua señorita, ¿y no sería mejor para ustedes estar en su pueblo con su familia ? de seguro señorita pero ahorita no podemos, tiene que pasar tiempal para que todo se haya olvidado y entonces volveremos, ¿saben por qué y para qué luchan ? no pero el jefe lo sabe y eso es suficiente, hombres sinceros y valientes hay muchos en el país pero deben saber por qué luchan para no malgastar sus vidas, cierto señorita, aquí tiene un poco de café sin rapadura porque ya se nos acabó, gracias Moncho usted es un buen hombre, no me halague señorita que yo hago lo que me ordenaron, pero ya es tiempo que hombres como usted hagan no sólo lo que les ordenan sino lo que crean mejor para su vida, para su familia y su tierra, pero mire señorita yo no tengo instrucción para entender todas las cosas que usted entiende, no se necesita instrucción para darse cuenta que hombres como ustedes no deben dar su vida en ayuda de otros hombres que tienen todo, que les sobra dinero, las armas, y que jamás se acuerdan que ustedes son seres humanos para no regatearles hasta el último centavo del jornal ganado como bestias, quizá tenga usted razón pero yo estoy muy metido y no me puedo salir tan fácil, mire usted señorita qué le pasa por poco se cae, es mi tobillo Moncho que me doblé al bajarme de la mula, lo tiene bien hinchado señorita le pondré a hervir un poco de agua caliente con sal si no no podrá dormir en toda la noche, gracias Moncho Dios lo puso a usted en mi camino porque pude encontrarme con un malvado, malvados no somos porque aquí se hace sólo lo que nos ordenan, pero si les hubieran ordenado que me mataran...eso no lo verán sus ojos mientras yo esté aquí porque yo se mis órdenes , ponga aquí el pie señorita que aunque sea con esta toalla sucia le voy hacer unos faumentos, con cuidado por favor que me duele mucho, y aquel pie pequeño - uno de los extremos de la historia de toda mujer - ahora deformado por la hinchazón, se posó sobre la rodilla mugrosa del carcelero que con manos hercúleas torció la toalla empapada en agua hirviendo y la enroscó con fuerza alrededor del tobillo de ella, que lanzó un agudo grito de dolor, grito que hizo al Moncho soltar la toalla y continuar como apesadumbrado sosteniendo el pie desnudo de la prisionera, mientras el Rosalío metralleta en mano entraba corriendo y al asociar equivocadamente la escena con el grito, ametralló por la espalda a su compañero , el que a su vez, antes de morir, apretó el gatillo de la metralleta que llevaba colgando del hombro y mató instantáneamente al Rosalío, el Rosalío muerto, el Moncho muerto, en pocos segundos aquella joven mujer estaba libre otra vez y sin pereder momento, como si su hermosura le abriera puertas a su destino, valientemente desposeyó a Rosalío de su arma, y se lanzó, cojeando, hacia el campo  abierto : pocos árboles, azul sin nubes, apenas unos cuantos zopilotes volando en grandes círculos, a lo lejos las formas geométricas de las zonas cultivadas y más allá las montañas gris-azul en la distancia, la distancia era un problema con el pie lesionado, la mula en que vino a la grupa con los brazos atados se volvió con su jinete, su peligroso enemigo, por la vereda terrosa que ella desandaba ahora, ahí estaban aún las huellas en cascos y estiércol, qué fácil sería seguirlas si no fuera por el pie que le dolía muchísimo y llegar pronto a la carretera, porque antes que le hicieron montar la mula había venido en automóvil hasta el principio de la loma, pero además de su caminar tan lento no podía arriesgarse salir a la carretera en plena luz, había que esperar por lo menos dos horas mientras oscurecía y entonces buscar a los compañeros que de seguro ya estarían buscándola rondando y vuelto a rondar la carretera, la carretera no estaba muy lejos, descansaría un poco a cubierto por precaución, además que el dolor ya casi no le permitía dar paso, tras ese pajonal y bajo este árbol estaré bien y podré cerciorarme si alguien se acerca, qué bueno que me haya traído la metralleta si no qué indefensa estaría en estos momentos, qué delicia es sentarse a descansar, qué hago aquí sola Dios mío, sola aquí en esta inmensidad, Raúl estará como loco buscándome, en la Universidad los demás compañeros estarán en clase de Perspectiva II, qué panorama el que se logra desde aquí, el punto de fuga allá enfrente, hay varios planos y qué de tonos ahora que se está escondiendo el sol, si los compañeros estuvieran aquí copiarían bellezas en estos momentos, bellezas, belleza, reina de belleza, qué bueno fue todo aquello y qué lejos está ahora, cuántas atenciones y cortesías, cuántas bondades, cuántos trajes lindos y recepciones, los nervios de las entrevistas, la emoción de las primeras exhibiciones, el jurado, el miedo al jurado ¡Miss Universo ! Oh... eso no era para mí, suficiente con haber participado y luego la Universidad, eso sí, los cursos, los compañeros, los altos ideales para el pueblo, la lucha a la par de Raúl, Raúl, Raúl, Dios mío qué estarás pensando que me pasó, Raúl, Raúl, Raúl, y la bella cabeza de rostro de estrella de cine y cabellos de anuncio de televisión, fue vencida por el cansancio y se inclinó a dormir, a soñar, con sueño inquieto en que los compañeros después de estar en gran algazara con ella, se iban alejando lentamente, lentamente, hasta perderse en el punto de fuga excepto Raúl, quien regresaba galopando un hermoso caballo blanco y la acariciaba tiernamente. La abrazaba fuertemente, la besaba salvajemente y entonces se despertó aún con el sabor de beso amado pero ya de asqueroso beso y con ademán de leona herida clavó las uñas en la cara sudorosa y temible de su enemigo, e incorporándose ágilmente quiso alcanzar la metralleta que había sido alejada pero volvió a caer, pálida de miedo, por el dolor agudísimo del tobillo y entonces el hombre enardecido por la venganza, el odio, los besos y el dolor, la arremete de cuerpo entero, ella se defiende y se levanta y vuelve a caer, él la arremete, ella se defiende y se levanta, él la arremete, ella se levanta, la arremete, se levanta, la arremete, se levanta, la arremete, se levanta, la arremete se levanta y poco a poco van acercándose a la carretera mientras la vida poco a poco también se va escapando de aquel cuerpo valeroso, hay una pausa en la naturaleza : el viento se calla, la hoja no cae, el pájaro está quieto como en los momentos precedentes a la tormenta y de pronto, estrepitosamente , la metralleta truena y hace sonar el viento, caer las aves, mientras el hombre corre jadeando tras la mula espantada y unas pestañas de terciopelo - el otro extremo de la historia de toda mujer - se cierran para siempre sobre el cuerpo tronchado de un lirio de sangre."


 

 


 

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Última revisión: 26/03/06
por Juan Carlos Escobedo Mendoza M.A.