COMENTARIOS A LAS OBRAS LITERARIAS DE EDWIN CIFUENTES

En la "Historia Crítica de la Novela Guatemalteca" del Profesor norteamericano Seymour Menton, Primera Edición, Editorial Universitaria , VIII 85, Universidad de San Carlos de Guatemala, Guat. C. A. : XI. LOS SEÑORES PRESIDENTES Y LOS GUERRILLEROS : LA NUEVA Y VIEJA NOVELA GUATEMALTECA (l976-82) y sus antecedentes (l955-75). Tomado de la "Historia Crítica de la Literatura Guatemalteca", Editorial Universitaria de la Universidad de San Carlos de Guatemala, VIII

En términos literarios, la nueva novela guatemalteca no se inicia hasta l976 con la publicación de Joaquín Mortiz, en México, de "Los compañeros" de Marco Antonio Flores (l937). Desde l976 no hay sino otras tres novelas que merecen agruparse, guardadas las proporciones, con "Rayuela", "Cien años de soledad" "La casa verde" y "Tres tristes tigres". Me refiero a "Los demonios salvajes" de Mario Roberto Morales (l947) y "El pueblo y los atentados" de Edwin Cifuentes (l926) publicadas en l978 y l979 en Guatemala ; y "Después de las bombas" de Arturo Arias (l950), publicada en l979 publicada por Joaquín Mortiz en México. Las cuatro obras todas escasamente conocidas, se basan de una manera o de otra en variantes de "El Señor Presidente" inmortalizado por Miguel Angel Asturias y en los distintos movimientos guerrilleros emprendidos desde l960.

Aunque tienen muchos rasgos en común, estas cuatro novelas podrían dividirse en dos grupos : el realista y el carnavalesco. "Los compañeros" de Marco Antonio Flores y " Los demonios salvajes" de Mario Roberto Morales, las realistas, no tienen un protagonista individual sino un grupo de jóvenes urbanos, que se sienten o comprometidos o desilusionados con la guerrilla de los l960, participando en ella o viviendo a su margen. Aunque la postura ideológica de los dos autores es distinta, ambas obras dejan una impresión pesimista. En cambio, tanto "El pueblo y los atentados" como "Después de las bombas", por ser de cierta manera Bildungsromane, abarcan períodos más extensos y terminan con la victoria de una especie de héroe contra el dictador arquetipo pero identificable como Ubico y Arana Osorio, respectivamente.28

(NOTA : CONTINÚA EL ANÁLISIS DE "LOS COMPAÑEROS", "LOS DEMONIOS SALVAJES" Y "DESPUÉS DE LAS BOMBAS", HASTA LA PAGINA 363, Y A CONTINUACIÓN EL ANÁLISIS DE "El pueblo y los atentados" de Edwin Cifuentes.)

La cuarta de las nuevas novelas guatemalteca relevantes y la más lingüística de todas es "El pueblo y los atentados" ( l979) de Edwin Cifuentes (l926). En efecto, es tan lingüística la novela que en la primera lectura los juegos lingüísticos predominan sobre el contenido. Las frases y las oraciones se encadenan lingüísticamente por medio de la repetición de una palabra o de una(s) frase(s) o de una(s) sílaba(s) ; de la transformación ortográfica de las palabras ; o por la asociación libre. Lo que llama la atención es que el autor mantiene este sistema estilístico a través de toda la novela :

La fuerza pública se hizo presente. Presiente que la cosa va en serio. En serie lanza bombas lacrimógenas y da garrote. Y a daga rota y a culata entera , vapulea y arresta al vecindario, que se ve sin diarios, sin radio - periódicos, sin transporte, pero con el sanbenito de incendiario que le impone el gobierno y las noticias internacionales.

"...Bromeando, qué va, esto va en serio y para que vaya en serie, señalaremos a los dos primeros que se irán al paredón" . " Pare, don, le contestamos parodeándolo..." 29

Cierto, dijo el lugarteniente y en lugar de dejarlo que siguiera disparando a la multitud, con un movimiento rápido le subió la Diplomada - porque di plomo y di plomada como decía - hasta la sien diciéndolo : lo siento mucho mi general. 30

... del señor sacerdote, como un cerdote muy cebado y muy católico. 31

Ella era, inteligentemente solapada. Sola padecía pero gozaba. Sola se las entendía con solapas y con guerreras y sola solicitaba a las autoridades veintitantas cosas... 32

A pesar de la originalidad de la obra , como en las novelas de Arturo Arias y Marco Antonio Flores, no se puede negar la influencia de Miguel Angel Asturias. El trozo siguiente evoca inmediatamente el viaje en tren de Cara de Angel en "El Señor Presidente" :

Del tren se bajan unos cuantos uniformados de olivo. El olivo y la paloma blanca , diría algún ingenuo, son los símbolos de nuestro tiempo, y a tiempo que se bajaban los uniformados de olivo siento nuevamente el hormigueo en los pies y pies para qué te quiero, te quiero, te quiero y quiero a nuestro hijo y por eso me voy porque si me quedo te agarrarán a vos también y si tenés suerte te meterán en la cárcel y te torturarán hasta que digás dónde estoy y si no tenés suerte te violarán y te tirarán al barranco junto con el chiquitío y entonces tendré más razones por qué luchar pero ya no tendré a nadie por quién vivir. Vivir, vivir comenzó despacio el tren y luego rápido, vivir vi-vir, vivir vi-vir y todavía más rápido vivir vivir, vivir vivir, vivir vivir, vivir y correr, corré compañero, vamos subite al último vagón, vagón, vagón, vagón, vagón, vago no, vagando por la sierra sí, vamos peleando para vencer la injusticia... a... garrate ya... a...garren a su madre desgraciados... a... guerridos por la espalda... ˇAh... el tren se me pasó.. ! Lo que pasó dijo don Efra Barrotes, fue que el guerrillero y sus seguidores venían en el mismo tren, sólo bajaron y... y bajó la vista, porque una ola de bochorno se estrelló contra sus ojos de lagarto. ( 2a. edición de "El Pueblo y los atentados" Editorial ARTEMIS-EDINTER, Guatemala l997, páginas 2 y 3 ).

En efecto, las ruedas del tren simbolizan lo circular de la acción y el estilo de repetición. El capítulo segundo empieza con las dos oraciones : "La gente se arremolinó. El remolino casi siempre trae desgracia"35

El capítulo cuarto invierte el orden de las oraciones algo cambiadas y les agrega una oración más : "El remolino trae desgracia. También esta vez la gente se arremolinó. ˇArre ! decían los arrieros llevando trigo para el molino..." 36

La oración siguiente se repite tanto, a veces variada, y a veces al comienzo del capítulo, que se convierte en una especie de letanía : "El pueblo sigue tendido allí, soñoliento, panza arriba como lagarto disecado".37

Ese pueblo no se identifica de nombre hasta el capítulo XX; (inicio del XXI en la edición del 97).se llama a secas Tenango, sufijo maya presente en tantas ciudades guatemaltecas.

Por mucho que distraiga la ingeniosidad lingüística, una segunda lectura hace resaltar la protesta en contra del régimen de Ubico pero actualizado y atemporalizado. No cuesta mucho identificar al tirano con Ubico. De Presidente, " llevaba ya trece años constitucionales en el poder"38 (- por joder - : edición del 97) [ l93l - l944 - ] y al retroceder antes de que naciera el protagonista, el personaje histórico Jorge Ubico Castañeda se llama el capitán Augusto Aurelio Úbeda Castañás. En cuanto a los "trece años constitucionales en el poder", el mismo Presidente reconoce que no ha habido "elecciones verdaderamente libres desde tiempos de la independencia, y por lo tanto "se les autoriza a votar cuantas veces quisieran en nombre de sus antepasados que no lo habían podido hacer desde aquellas épocas. Se sacudió y acudió entonces al árbol genealógico, y lógico, al cementerio para averiguar el número y el nombre de los difuntos." 39

Si me dejara contagiar del estilo del autor, diría que Ubico se conocía por ubicuidad. En la novela, como en la realidad, hace sus giras por todo el territorio nacional en motocicleta. Su poder se hace sentir personalmente por todas partes. Cuando una explosión le destroza una pierna por descuido de sus guardaespaldas, a todos les manda a poner pierna de palo. Los que le causan disgusto por cualquier motivo reciben golpes o van a la cárcel. A los más desgraciados los trasladan a otra cárcel , y cuando tratan de escaparse se les dispara : la ley fuga. Las jóvenes agraciadas cuyos favores él exige, o se le rinden o sufren las consecuencias.

En efecto, así comienza la historia del protagonista Coca Aguilar. Cuando sus padres María Rosa Candelaria y Chalo Aguilar se casaron contra la voluntad del entonces Capitán Úbeda Castañás, quien andaba locamente enamorado de ella, el militar no dejó de perseguirlos y mató al padre de Coquita. Así es que Coquita, como Máximo de "Después de las bombas" y el Bolo de "Los compañeros", se cría sin padre. Sin embargo, a diferencia de los otros huérfanos, Coquita no parece tener problemas edípicos. Su única misión en la vida es vengar la muerte de su padre. A la edad de cinco años, le da una patada en la manzana de Adán al capitán Úbeda impidiendo así que viole a su madre. Esta le aconseja entonces herir a Úbeda cada vez que lo vea "porque si no ese desgraciado te va a matar. " 40 A los quince Coquita decide "comenzar los atentados contra su enemigo mortal".41Aunque le fallan los primeros tres presidencialazos no obstante su ingeniosidad , Coquita no se cansa de luchar. Se hace guerrillero a las órdenes de Sam Dinista pero al final tiene que contentarse de que el dictador muera a manos de uno de sus subalternos.

(ACLARACIÓN : ver los capítulos LX, final de la novela, edición de l997 , en que se funden el lugarteniente Aguila con Coca Aguilar, en el momento en que el Presidente le dice que mire quiénes son los que celebran su posible renuncia abajo del balcón presidencial :

_ˇMire quiénes son esos que bailan hombre con hombre !

" Hombros elevados, abdomen hundido y tórax y bíceps apretados, el lugarteniente Aguilar, en lugar del teniente Aguila que hacía de lugarteniente, tomó los anteojos de larga vista. Vistos desde arriba parecían payasos degenerados. Generados por generales degradados de genes tarados. Tenían los pantalones arriba de la rodilla. Se golpeaban las piernas como diciendo son de carne y hueso y no de corcho. Saltaban y se mofaban de todos los estilos de correr, de cocear, de comer, de coger, de cojear y de bailar, haciendo el saludo militar.

_Miliciano León y Leonardo Pardo, mi general, comandante y sargento de su guardia personal, y toda su ex - guardia.

_ˇTraición - rugió el Presidente - ˇMentira y burla - y sacó su escuadra a la que llamaba "la Diplomada" ˇYa no hay uno solo en quien yo pueda confiar !

Cierto, dijo el lugarteniente y en lugar de dejarlo que siguiera disparando a la multitud, con un movimiento rápido le subió la Diplomada - porque di plomo y di plomada como decía - hasta la sien, diciéndole :"lo siento mucho mi general.". (FINAL DE LA ACLARACIÓN). El nombre de Sam Dinista indica que el autor funde la dictadura Ubiquista y la actualidad, tanto guatemalteca como centroamericana. Además de la clara alusión a los sandinistas nicaragüenses, la presencia del Comandante Ciro [sin] y los juegos irresistibles con el nombre de Tacho evocan obviamente la revolución contra el dictador Somoza.

Coca Aguilar con todos los del comando salió de allí - admirado de sí mismo y por supuesto del Comandante Ciro - cerebrando la operación en todos sus detalles y celebrando el triunfo más audaz de los actuales luchadores contra las dictaduras, tachaduras -tacho duras- tachones, tachines, matachines, mata-chinos, tachas, pa’tachas y patachos de la represión, lamentando sólo que no hubiera estado en el palacio que asaltaron el tal de su enemigo mortal, para darle la mortadela. 42

La declaración de "los periodistas valientes" 43 de aspecto nicaragüense obliga a pensar en el movimiento revolucionario en El Salvador : " Es la batalla para explicar al mundo que mientras millones no tenemos casa note que no tenemos - ellos tienen fincas más grandes que El Salvador ..." 44

. El movimiento antisomocista, en su aspecto antimperialista, evoca las concesiones otorgadas en Guatemala a la Compañía United Fruit :

Los hombres engrosaban las filas de Sam Dinista y engrasaban el filo de sus machetes y la Dinastía - de la tía Dinastasia - parecía haber llegado a su fin : fin de finqueros financieros del norte - nor te presto si nor me das una enorme tajada de tu territorio para que Terry Thory pueda sembrar bananos.45

La mención de "los mejores sindicateros" 46 y la enumeración de los desaparecidos dan la impresión de referirse más a la época actual que a la de Ubico : "varios periodistas, uno que otro poeta, cinco conocidos ‘golpistas’ - todos militares pero no estadistas -, ciento veinticuatro estudiantes, trecientos [sic] empleados públicos, quinientos cincuentiséis obreros y mil campesinos, asesinados y asinados en zanjas que formaban un laberinto de horror. 47

Para rematar la autenticidad guatemalteca, en "El pueblo y los atentados", igual que en "Después de las bombas" y "Los compañeros", desempeñan un papel importante la cantina y las prostitutas. Se elabora la complicidad de "EL BAR LA ETERNIDAD BAR" y los comisarios de policía, don Efra Barrotes y don Barras, que reciben "una nueva tajada con cada autorización" 48 Igual que en "Después de las bombas" las prostitutas se comportan heroicamente. Salen a la calle a protestar con cartelones contra los déspotas del pueblo y dos de ellas caen tronadas por don Efra Barrotes.

La visión del mundo proyectada en "El pueblo y los atentados" es más revolucionaria que la de "Carnaval de sangre en mi ciudad" (l968) del mismo autor Edwin Cifuentes. Esta, por contar sólo con sesenta páginas es más bien un esbozo de novela, condena la violencia de la derecha lo mismo que de la izquierda. Cinco de los seis capítulos están dedicados a varios actos de violencia : un finquero mortalmente herido tiene que presenciar la violación y mutilación de su hija por tipos no identificados ; una señora de la capital busca a su hijo desaparecido ; los guerrilleros se apoderan de una finca y luego se pasean en jeep matando policías en la capital ; la guerrillera ex - candidata a Mis Universo, logra escaparse de dos agentes para luego toparse con su jefe que la viola y que la mata , la policía disuelve a balazos una manifestación política ; los guerrilleros irrumpen en una fiesta en que estrena la nueva casa del arquitecto y lo secuestran.

Mientras "El pueblo y los atentados" luce cierto tono lúdico tanto por sus juegos de palabras cuanto por el carácter típico del protagonista y la derrota del dictador malévolo, "Carnaval de sangre en mi ciudad" presenta los actos violentos de una manera grotesca, goyesca, de humor negro, sin ofrecer ninguna solución. La oración inicial de la novela es "El mundo es el infierno." Un turista norteamericano, que narra en primera persona sus observaciones ingenuas de la vida guatemalteca, entra en un museo de arte que se especializa en instrumentos de muerte. En la última página de la novela, Fredy, parrandero mujeriego y rico de la capital y el único personaje de la novela identificado de nombre que aparece en más de un capítulo, decide coleccionar fotos, artículos y titulares de la prensa diaria para su afición a las novelas de misterio. La novela termina con la enumeración de actos violentos publicados en la prensa : "la bomba destruyó... el asesinato fue... etcétera, etcétera, etcétera, etcétera..." Aunque se usa en "Carnaval de sangre en mi ciudad" el estilo encadenado desarrollado al extremo en "El pueblo y los atentados" no es toda una novela hecha y derecha. Su brevedad, su falta de estilo argumental y su falta de personajes novelescos la distingue de la obra más madura. Sin embargo, hay que constatar que precisamente su fragmentación, los cambios bruscos de estilo y los varios monólogos interiores contribuyen a crear el ambiente de la violencia que imperaba en Guatemala en el momento en que se publicó la novela. Así es que tanto por el tema como por el estilo experimental, "Carnaval de sangre en mi ciudad" merece ser reconocida como una de las muy pocas novelas de l955 - l975 que prefiguran el nacimiento de la nueva novela guatemalteca en l976. (página 368 de la Historia Crítica de la Novela Guatemalteca, de Seymour Menton, Editorial de la Universidad de San Carlos de Guatemala, l985 ).

28 Edwin Cifuentes, El pueblo y los atentados(Guatemala: Serviprensa Centroamericana, 1979), p.208.
29 Ibid, p.222.
30 Ibid, p.253.
31 Ibid, p. 14.
32 Ibid, p.171.
35 Ibid., p.4.
36 Ibid., p.15
37 Ibid., pp.2,37,78,158,170,210,211.
38 Ibid, p. 6.
39 Ibid., p. 194.
40 Ibid., p. 48.
41 Ibid., p.69.
42 Ibid., p. 224
43 Ibid., p. 231
44 Ibid., p. 231 -232.
45 Ibid., p. 232
46 Ibid., p.13.
47 Ibid., p.p. 178-179
48 Ibid., p. 183.

 


 

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Última revisión: 26/03/06
por Juan Carlos Escobedo Mendoza M.A.