(el siguiente poema fue dado a conocer como POEMA MURAL en el Centro de Arte Experimental TENANGO, en la l3 C. entre 3a. y 4a. Avenidas., ciudad de Guatemala, entre diciembre de l98O y mayo de l98l ).


SOLEDAD
( a la memoria de García Lorca).

Pobre del viejo molino
que se quedó inmóvil, muerto
avergonzado.

Pobre del viejo molino
que molió los sueños todos
de muertos y naufragados.

El molinero en la sombra,
la molinera regando
sus cuatro flores marchitas
y en los extremos del agua
la sarcástica sonrisa
como puñales
de un cardo.

¡Quién fuera un nardo !
¡Quién fuera un nardo !

El río corre impasible,
la rueda duerme polvosa,
la vereda baja y sube
sigilosa
pero los sueños quebrados
como sueños triturados
se han acabado por siempre
del molinero en la sombra
desdentado.

¡Quién fuera un nardo !
¡Quién fuera tan sólo un cardo !


EL ENTERRADOR SE FASTIDIA

En ciudad - khaos las gentes
viven la rosa emponzoñada
de la expectación :
Quién seguirá los pasos
de aquél que hoy se encamina
al puñado de tierra
de su inhumación ?
Quién que hoy que sonríe
vengativo - pero temeroso -
irá mañana frío, indiferente,
hecho cosa hasta la eternidad ?
En ciudad - khaos se juega
a la pizpizigaña, malévolamente,
por diversión
pero hay quienes apuestan
por la próxima víctima
técnicamente,
sin venganza o sin odio,
sólo por profesión,
La ruleta gira y gira
la bala y la bola
rueda y rueda y el enterrador
suspira
de cansancio y fastidio
y confusión.

MUNDO - KHAOS

Para cantarte mundo
no hay posibles
maneras o formas
quimeras.

Para entenderte mundo
mi devoción se estrella
frente a los sordos muros
del corazón.

Para sentirte mundo
adelgacé mi piel,
agiganté las cuerdas
de la emoción,
hice crecer antenas,
fueron mis ojos rayos de
de auscultación.

Para construirte mundo
se hace tarda la mano,
la fe se desmorona,
la metáfora quiebra
su intención inicial
y ni el ave que pasa,
ni la rosa que ensueña
ni la idea que arroba
logra poner un orden
en las cosas reinantes
o en la quemante duda
del corazón.

ASÍ HABLÓ RUIZ

Ruiz me contó que la flecha
se transformó en balas ;
que la flecha de luz
hizo destrozos
al convertirse en plomo.
Me dijo Ruiz
que los destrozos fueron
dos pitahayas deshechas
contra la luz moribunda
de la tarde.
Con lo que Ruiz me dijo
me compré cuatro vasos
de aguardiente
y saboreé lo amargo
del incendio
y lo rudo del pez
fuera del agua.
Tuve la sensación que las boticas
cerraron sus portones
para no dar remedio
a los heridos
y para salvaguardarse
de la muerte.
Y cuando abrieron otra vez
el resplandor siniestro de la hoguera
dibujó cuatro sogas
que en sus puntas
suspendían a cuatro hombres inertes.
Ruiz me dijo la culpa
fue de ellos
porque vinieron antes a la cita,
a la cita del hombre con el hombre,
a la cita que Dios no tuvo en cuenta
cuando insufló voluntad a sus muñecos.
Ruiz me dijo vendrá,
vendrá el día en que todos moribundos
acudiremos a la cita exacta
y antes de permitir el fin
de nuestra especie
degollaremos triunfantes a la muerte.
La muerte, dijo Ruiz, no es la guadaña para asustar niños ;
la muerte es la miseria, la injusticia,
el egoísmo, el lucro y la avaricia,
la muerte es el pan
abundante en una casa, el dinero
gastado en bagatelas,
las propinas enormes en los clubes,
el esplendor, la jactancia,
la ostentación heredada de los reyes,
carne fresca y magnífica a los perros
mientras cinco chiquillos desfallecen
de hambre, enfermedad, podre
y miseria. Y mientras hablaba
lo vi agigantarse hasta las nubes,
sus ojos se agrandaron como hogueras ;
en medio de su éxtasis su razón
se extravió
y como mensajero de la historia
- hombre hecho Dios por la injusticia misma -
explotó en un incendio
y con la voz de trueno y crujir
de siniestra carcajada dijo :
¡ Así habló Ruiz.... !

 


 

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Última revisión: 26/03/06
por Juan Carlos Escobedo Mendoza M.A.