FUEGO SOBRE EL MADERO
                                                   Dina Posada

Después de romper el áspero
                                          castrante
                                          hostil
cerrojo de las ataduras
apuñalé al pecado
cayendo agónicas
mis trabas y mis culpas
 

Dejé de pedir permiso para vivir
 

Disponiendo conocerte
abrí tus brazos en cruz
                                -cristo de mis pasiones-
y hundí el sabor
de mi presencia
                      en tus pies
                      en tu cuello
en la blanca playa de tu espalda
 

Recorriéndote fui creciendo
                                        hoja de tu rama
                                        rama de tu árbol
                                        árbol de tu bosque
hoja loca al vaivén
de tu tronco elocuente
 

Empinando a la fiebre
mi despertar
caminé y rodé en tus cumbres
y tu sexo brotó
dejando su vasta lluvia
en mi rezumante tierra nueva
 

CINTA ABISMAL

Es tu lengua
                  acierto de vigilia
                                         dejándose llevar

por el lascivo
                  inquieto
                  travieso
viento moreno
de mis muslos
 

Hebra de agua tibia
descubriendo
mis pechos despiertos
piruetea con la gana
que el espejo refleja
en una marejada
de pulsos agitados
 

Lápiz de filo diligente
perfilando mi abertura
que se explaya
                               enardece
                               y grita
soltando su vena
salpicando los sentidos
 

Voluntad de labios
                          sometiendo
labios a su voluntad
 

Anzuelo que pesca
                          sujeta
                                  y
                         vuela
con mi carne
 

al punto preciso
 

donde el resuello
                       dice
                            que termina
                                              y
                            la quietud
                  clama
por nacer

EXPLORADORAS
 

Tus manos
siempre encuentran en mi piel
una senda inexplorada
para zarpar con rabiosa gana
a la apetecida boca
del relámpago carnal

tus manos
saben evadir la rutina
cuando las pienso
se humedece mi memoria
e impaciente las aguardo

CONQUISTADOR
 

Cuando me tiene vista
como presa segura
avanza tu falo
descubriendo sus virtudes

trae en su médula
néctar de un principio
y palpitar de un fin

Tímido meñique adormecido
al rozarme
gallardo índice certero

Voz erguida articulando callada conquista

Devoto a la vigilia
arrastra
por los pliegues de mi sombra
rumor de un anhelo

Ávido ofidio
buscando en mi selva
la dulce fruta jugosa
raíz de su ardor

Llave que se acopla
a mi cerradura
se a
      b
        i
         s
          m
            a en mi secreto
y me inunda y dobla mi frente
con su cálido soplo desgajante

PREÑEZ

Trepando por rutas
de sangre dormida
esperan cuajar
rasgos y raza
herencia y aventura
episodio y fecha

peregrinos
de nerviosa cola
buscando la vida
atraviesan
su tramo de muerte

Los ha lanzado
el redoble de un falo ansioso
en la rosa frontera cálida

Cerrada la esfera atisba
el bravo oleaje letal

cuando la alcanzan
la coronan la asedian
le piden su existencia

uno será
los otros se volverán
principio baldío
 

LUNAS DE SANGRE

El tiempo crucifica
el callado río de mi infancia

de la herida descienden
azoradas lunas fecundas
que a compás de pausas
devastarán el rosa de mi vientre

lo advierte mi vulva
conjugando leyes fulminantes
en todo mi cuerpo

BESO I

La idea más gustada
se esconde
detrás de mis labios
para que tu lengua
le dé alcance
alzando la confusa sensación
de una alianza recién abierta

BESO III

Caótico preludio
quemando voces
opacando voluntades
a la vez que dos lenguas en pacto
remueven hondo combate

SUGERENCIA

              Toma
          el sendero
que separa     mis senos

resbala
          tu antojo
                      por el
                      contorno
                   de
            mis
caderas
ágil
recio
hasta que el gusto
te mire con dolor
y te sonría el dolor
lamiéndose de gusto

S
  e
    s
      g
        a
          tu rumbo
           hacia el
            centro

sigue
       pendiente
                      abajo

y cuando el jugo del instinto
anuncie mi locura
                        -Cazador-
escamotea y penetra al fondo

muy al fondo de la cueva

donde mi género
levanta la especie
y sostiene la esperanza

ORGASMO I

Nerviosa la hora parpadea
ante el tiempo que se ahorca

me rodea me cava me lame
una dicha sin tamaño ni fondo

mis dedos agonizando
en tus costados
se pierden con el mundo
en un suspiro

ORGASMO III

Se calla la luz
el sonido se apaga

el aleteo de un grito
deja caer sus plumas
en nuestro lecho
tus ojos desplomándose
sobre mi cuerpo vencido
me están escoltando al delirio

SEXO

Al cabo de los muslos
tibia hendedura
donde convulso el acento se hunde
escapando al olvido

Templo de toda sangre

Arca que guarda el primer estupor
Sepulcro de vírgenes
Mina de agua espontánea
en que el fuego trastornado se vierte

Laguna donde muere sedienta la mentira
Estancia de tiempo perdurable

PLEGARIA AL ORGASMO

Ajeno a mis pensamientos
huiste a un casto silencio

Hoy
que sedienta mi sangre te busca
ni a golpes ni a ruegos
te insinúas

enajenado prosigues
riguroso y oprimido y largamente oscuro
como pasillo de convento desolado


ángel de dura delicia
apático orgasmo rebelde
erizado temblor
pólvora vulnerable

regresa a mí
y aniquílame
 

CLIMATERIO

Pronto se romperá la cadencia
que sostienen mis días lunares
encanecerán mis venas
mi talle tendrá voz
de verano acabado

cálidos destellos
llevarán el paso a mis horas

-no agobies el gesto
mi universo rebasa
los límites de mi cuerpo-

Despéñate en el tiempo
que me bebe
muerde esta vida
que me corre sin freno
reparte tus dedos
en la plenitud de mi tacto

La lumbre de mi lento atardecer
será faro de recios brazos
en las arrugas de tu aliento

CARTA FINAL

Quiero morir
con tu espuma carnal
envolviendo
mi pulso casi de polvo

pulpa y zumo
del íntimo adiós
trazarán la sonrisa
que en tus labios de luto
habrás de repetir

mientras el reloj
te aparte el recuerdo

TESTAMENTO

Porque fuiste reto desmedido
a esta alegría
que no me terminaba de nacer
y no teniendo a la vista
otra vida
sino la que desgastan
mis pasos y mis horas
te designo albacea
de mi último suspiro


 

 

 


 

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Última revisión: 26/03/06
por Juan Carlos Escobedo Mendoza M.A.