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ESTRATEGIAS DE LA SUBVERSIÓN: POESÍA
FEMINISTA GUATEMALTECA CONTEMPORÁNEA
Lucrecia Méndez de Penedo
- Las voces del ahogo y del desahogo
- El universo femenino no ha vuelto a ser el mismo a partir de la aparición
de los movimientos feministas militantes de mediados de este siglo,
cambiando así radicalmente la visión "acerca de" y "desde"
la mujer. El cuestionamiento de la estructura vertical-patriarcal ha
incluido todas las instituciones del tejido social con el consecuente
cambio parcial o total. Así, la visión y la posición
de la mujer ante el mundo necesariamente difieren de la que preponderaba
hace pocas décadas, no sólo por la creciente conciencia
de convertirse de objeto a sujeto social: esta nueva perspectiva de
sí misma, ha originado nuevas actitudes suyas frente al medio.
La mujer ha ido ganando espacios en el área laboral y ha conseguido
-en medidas variables según el contexto- hacer oír su
opinión y participar en decisiones que atañen la vida
de la comunidad.
- La mujer ha sido siempre una especie de "Otro" multiplicado. Su otredad,
además, ha sido cubierta por máscaras que le han sido
impuestas -y a veces autoimpuestas- para coexistir placenteramente o
simplemente sobrevivir en sociedades que la marginan. Aunque existen
matices y no es posible de hablar de un solo discurso de liberación
de la mujer, en líneas generales, esta subversión a partir
del género, -que a largo plazo y auguralmente también
lo sería para el masculino, finalmente emancipado del estereotipo
ultraheróico- - ha sido acremente rechazado, ridiculizado, e
inclusive satanizado por la autoridad central, que lo percibe como un
socavamiento a sus sólidas bases de poder.
- De estos cambios, específicamente en lo relativo al área
cultural, no escapa la poesía escrita por mujeres. El cuestionamiento
de modelos y estereotipos dependientes de la centralidad canónica
tradicionalmente masculina, también se ha ampliado a las prácticas
escriturales. La mujer rompe con las convenciones de la escritura patriarcal
que la reproducen literariamente como un personaje pasivo, y detenido
en un "eterno femenino" supuestamente inmutable. Por el contrario, la
mujer feminista considera que existe una relación conflictiva
entre el sexo biológico que es el primer determinante de la colocación
cultural del sujeto a partir de su nacimiento y el género, es
decir, los roles que la sociedad tradicional le asigna basándose
en posturas esencialistas sobre el destino "natural" de la mujer en
cuanto a ser biológicamente dador de vida (y fuente inagotable
de abnegación, sacrificio, anulación personal, etc.).
- Los estudios feministas que a partir del género, no reniegan
de la especificidad biológica, sino que por el contrario, sostienen
la inexistencia de ese determinismo sobre una identidad preconstruida,
cuestionan el carácter convencional de lo "natural". Las identidades
y roles femeninos propuestos por la tradición son histórica
y socialmente condicionados y por lo tanto responden a los intereses
del grupo dominante, independientemente -sobre todo en la práctica
y en medida variable- del tipo de ideología en el poder. De tal
forma, que ese estadio femenino abstracto -la "feminidad"- resulta un
fenómeno modificable; idealmente un acto de libre elección.
Este ha sido el fruto más valioso de la toma de conciencia: la
constatación una identidad en virtual estado de transformación.
- De allí que estas mujeres rechacen la historia y las instituciones
construidas y escritas al masculino. Ellas no se reconocen en la literatura
escrita por hombres.1 Sostienen que hace
falta una versión que se genere desde la específica biología
femenina, así como por las vivencias y experiencias propias que
deberían ser expresadas por nuevas estrategias que representen
y comuniquen de manera especial su particular perspectiva sobre la realidad
contemporánea. El abundante corpus actual de la literatura
latinoamericana escrita por mujeres corrobora la creación de
un nuevo canon que surge de un grupo tradicionalmente subalterno y frecuentemente
subalterno dentro de la subalternidad social y económica.2
- Sin embargo, algunos discursos poéticos feministas ortodoxos
han caído en el pedagogismo o contenidismo -que recuerdan el
sociologismo de hace algunas décadas 3-
casi como productos hechos para la fruición de una crítica
con las mismas características y tendencias. Esta rigidez termina
por perjudicar el valor estético y el espacio de experimentación
individual que la obra de arte necesita para conformarse, como esta
extensa e inteligente cita de Nelly Richard explica:
Pero a la vez ciertas orientaciones de los Estudios de Género
demasiado plegadas a las políticas de la 'representación
de identidad' han simplificado la cuestión de la identidad y
de la representación reduciéndolas a la formulación
monocorde de una condición predeterminada (ser mujer, ser feminista)
que debe expresarse en términos obligatoriamente funcionales
a la conquista de legitimidad y poder de la lucha institucional. Cuando
sólo hablan el lenguaje tipificatorio de una marginalidad clasificada
(ser mujer, ser feminista), los estudios de Género tienden a
obligar la directriz concientizadora del 'nosotras' a reprimir el libre
y cambiante juego de los 'yo' por inventar en el interior plural de
cada sujeto. Al sólo escuchar el lenguaje monovalente de las
correspondencias lineales entre 'ser' y 'hablar como', terminan forzando
el discurso a seguir una pedagógica consigna de identidad que
reprime los zigzags de la fantasía y sus errancias de sentidos.
Si la identidad y la diferencia son categorías en proceso
que se forman y se articulan en las intersecciones, móviles y
provisorias, abiertas por cada sujeto entre lo dado y lo creado; si
ni la identidad ni la diferencia son repertorios fijos de atributos
naturales, sino juegos interpretativos que recurren a múltiples
escenificaciones y teatralizaciones del yo, ninguna 'política
de la representación' debería, entonces, clausurar las
brechas de indefinición que mantienen las categorías felizmente
en suspenso. El llamado de una cierta sociología feminista a
que el sujeto 'mujer' se resuma a y coincida con su representación
de género, bloquea las líneas de fuga y ruptura que el
imaginario simbólico de las poéticas culturales es capaz
de desatar heterodoxamente. Dejar que la relación entre política,
identidad y representación se abra a experimentaciones de formas
y estilos, a mutaciones de habla y búsquedas expresivas, pasa
por liberar, dentro de cada unidad de sujeto, un diferir interno que
mantenga en estado de incompletud tanto el 'yo' de la mujer como los
saberes disciplinarios que buscan pronunciarse sobre ella. La incompletud,
la no totalización, las descoincidiencias entre el 'yo' y sus
roles o clasificaciones son las que arman un escenario de múltiples
entradas y salidas donde la diferencia 'mujer' o la diferencia 'género'
puedan gozar de las paradojas y ambivalencias que impiden el cierre
de las categorías de identidad y representación demasiado
finitas."4
- La guerra no declarada e intermitente
- La sociedad guatemalteca, de esclerótica rigidez patriarcal
y caracterizada por su multiculturalidad y tensa convivencia étnica,
fue golpeada por una guerra no declarada que duró aproximadamente
36 años -de 1962 a 1996-, y actualmente se encuentra atravesando
un período difícil de aclimatación de posguerra
y una peculiar posmodernidad "multitemporal".5
De allí que esta múltiple subalternidad del sujeto femenino
constituye una característica particular, que simplemente anoto,
porque rebasa el límite del tema de este trabajo.6
- Me refiero específicamente a las mujeres indígenas
que escriben tanto en sus lenguas como en castellano; a las mujeres
militantes que escribieron o escriben poesía de tema político
y a las que escriben poesía religiosa. Carecemos de investigaciones
que incursionen en este campo, ya que, insisto, son escrituras hipermarginalizadas
dentro del contexto guatemalteco y que no han gozado de publicación
sistemática o divulgación significativa. Esta actividad
de investigación y crítica proporcionaría una visión
comprensiva de la escritura feminista y permitiría trazar o no
líneas de intertextualidad ideológica y literaria entre
las mujeres que escriben este tipo de poesía y las que hoy nos
ocupan, así como valorizar sus textos en una visión de
conjunto.7
- La temática propia del feminismo tiene antecedentes lejanos
-Sor Juana de Maldonado 8 durante la época colonial,
y María Josefa García Granados (Cádiz 1810? 11?-Guatemala
1848) y María Cruz (1876-París 1915) entre el siglo XIX
e inicios del XX 9- y otros más cercanos
e inclusive simultáneos a las mujeres objeto de este estudio:
Alaíde Foppa, Luz Méndez de la Vega -figura histórica
del feminismo guatemalteco- 10 Margarita
Carrera, Carmen Matute, Delia Quiñónez, Isabel de los
Ángeles Ruano, Margarita Azurdia, entre las más significativas.
Ciertamente temas como el erotismo, el rol maternal, la identificación
con los oprimidos, la preocupación ecológica, la realización
profesional, el espacio doméstico, el trabajo cotidiano, la rebeldía,
o inclusive otros más escabrosos para su momento, como la masturbación,
el ciclo menstrual, la opción sexual, aparecen tempranamente
en algunos textos de las poetas apenas mencionadas.
- Asimismo, hay momentos en que ellas utilizan una expresión
muy directa, casi coloquial, pero en general, practican un tipo de discurso
lírico, elaborado, y frecuentemente elusivo, que cabe dentro
de los márgenes del discurso poético alto, inclusive si
llegan a los límites, pero sin desbordar hacia el exceso. Los
valores estéticos de estas poetas están fuera de discusión,
pues no es mi intención demeritar un discurso sobre otro.11
La poesía femenina guatemalteca contemporánea se
empobrecería si fuera monocorde, mientras que la polifonía
de sus voces le otorga densidad desde una visión de conjunto.
Simplemente sucede que son visiones, pero sobre todo, estrategias diferentes,
12 por lo que no cabe incluirlas en este
estudio, dedicado a la escritura declaradamente feminista y que se vale
de recursos técnico-formales que proceden de corrientes como
la antipoesía y el exteriorismo, pero también de la poesía
norteamericana contemporánea.13
Asimismo, hay una visión de sí mismas como poetas menos
individualista y esto es evidente por ejemplo en la autoironía
y en el concepto menos cerrado de autoría.14
- Nuevos perfiles, nuevas aristas
- Así, cuando hablo del discurso feminista en la poesía
femenina guatemalteca contemporánea me referiré específicamente
al que inaugura Ana María Rodas (1937) con la publicación
de Poemas de la izquierda erótica, en 1973, y que se convertirá
en un paradigma inevitable para las poetas que continuarán hasta
la fecha, es decir a lo largo de más de dos décadas, cada
una con su propio registro, esta línea escritural. Afirma Anabella
Acevedo que con Rodas aparece:
(...) una línea determinada de pensamiento, aquella que da
voz a sujetos líricos que no se contentan con lo establecido,
sino que exploran formas poéticas y temas no tradicionales de
forma muy personal, aunque esto signifique correr riesgos y ser víctimas
de la incomprensión" .15
- Otro jalón fundamental en el trayecto de la poesía
feminista que nos ocupa aparece con Aída Toledo (1952). Desde
su primer poemario, Brutal batalla de silencios (1990) revela
una voz ideológica menos confrontativa que Rodas, pero igualmente
incisiva y aun más irónica frente al machismo. Toledo
logra un difícil equilibrio entre un sintetismo expresivo -notables
sus epigramas-, y una retórica aparentemente inexistente, pero
en realidad llevada a la quintaesencia. Su poesía proviene de
raíces eruditas que ella juguetonamente desmitifica porque las
conoce a fondo. La refuncionalización de los mitos grecolatinos
en clave feminista es asombrosamente efectiva, como puede observarse
en Realidad más extraña que el sueño (1994).
Los rigurosos juegos conceptuales de Toledo revelan una aguda lucidez
intelectual sobre la estrechez de los moldes femeninos y filtran un
cierto cansancio ante los paradigmas utópicos; no obstante, siempre
hay un rescoldo para el amor y los goces eróticos como derechos
adquiridos e irrenunciables. Y también una actitud que podría
decirse de vitalismo neopagano.16
- Como se verá oportunamente, predomina en las poetas últimas,
insertadas en plena posguerra y posmodernidad -notablemente Alejandra
Flores (1965) y Regina José Galindo (1974)- la ausencia de la
utopías o metanarrativas totalizadoras de cualquier tipo, una
expresión cruda y rabiosa, y una imperceptible nostalgia de algo
perdido y/o desconocido. Mónica Albizúrez (1969) equilibra
esta balanza, con una expresión exacta y cuidada que apenas logra
contener un escepticismo irónico. No obstante, todas permanecen
en latente vigilia a la defensa de los derechos adquiridos para la mujer
e inclusive, denunciando los daños en su contra.
- Las poetas que seguirán la línea iniciada por Rodas
no conforman, entonces, ni un grupo, ni una generación, y menos,
una escuela. Por razones cronológicas sería difícil,
pues las edades comprenden mujeres nacidas desde 1937 hasta 1980. Los
contextos, tanto los de producción como los de recepción
de la obra literaria, obviamente varían. En los setentas Guatemala
ya era una ciudad con todos los problemas urbanos y sociales derivados,
aunque también con un crecimiento de la clase media con su consecuente
acceso al consumo y a la cultura; no obstante, el panorama se complica
con la represión de los gobiernos militares a los movimientos
insurgentes. En la década de los ochentas factores como la recesión
económica, el aumento de la violencia política y el narcotráfico
se colocan a la par de una incipiente tecnologización de la sociedad
y el ingreso, por peculiar que fuera, a la aldea global y en otro orden
de ideas, el masivo crecimiento de las iglesias evangélicas..
En los noventas la alta tecnología aumenta su cobertura, las
nuevas leyes de mercado -intrínsicamente a-morales- son las que
cuentan, se firman los Acuerdos de Paz, pero crece la violencia común
y se entra de lleno en el debate acerca de la conformación de
la sociedad intercultural. Guatemala, a estas alturas, ya aparece insertada
de lleno en una posmodernidad contradictoria y aclimatada a su tercermundismo.
- El perfil general de estas poetas revela una mujer ladina, urbana,
letrada, profesional, de capas medias o medias altas, casi todas con
libros publicados y crítica a su obra (inclusive existen traducciones
de algunos textos poéticos en revistas y antologías).
Muchas de ellas cuentan con nivel universitario y estudios superiores
en Letras, han ejercido o ejercen la docencia universitaria, dominan
la teoría y la crítica literaria, con publicaciones en
periódicos, revistas y libros también en este campo.17
Son mujeres que han viajado o han estudiado fuera y dominan varios idiomas.
Su participación política ha sido escasa, pero frecuentemente
han participado esporádicamente en movimientos y actividades
feministas y cívicos. El caso de Ana María Rodas es diferente:
ha ejercido el periodismo de opinión ininterrumpidamente.
- La escritura de estas mujeres, además de no ser neutral, tampoco
es ingenua. Son intelectuales muy cultivadas y actualizadas. Su inserción
en el discurso poético feminista es deliberado, ya que surge
de un proceso extenuante pero lúcido de autoconocimiento para
delinear una identidad que se expresa a través de la creación
de un nuevo imaginario, construido desde su cuerpo y mente, y expresado
con una voz desconcertante, vista desde los cánones tradicionales.
Son iconoclastas en el verdadero sentido de la palabra.
- Algunos rasgos que caracterizan -en sentido amplio- esta poesía.
El modelo: la antiheroína. La voz: seca, coloquial. Estructuras:
breves. Ritmo cortado, como staccato. Tono: agresivo. Tema: sobre
todo el erótico, como sinómino de libertad. El signo de
esta poesía es la violencia y la transgresión, más
efectivo generalmente cuando el discurso adopta un tono irónico
o sarcástico, revelador de una inteligencia tan sagaz como la
masculina, y resulta así la estrategia más efectiva para
demoler las estructuras opresoras en el espacio de la representación
simbólica.
- Para perfilar su identidad, esta escritura poética feminista
necesariamente atravesó un proceso de automitificación
de la mujer que se propone a sí misma como un nuevo sujeto. Mediante
la jubilosa asunción del propio cuerpo y sexualidad, el sujeto
poético femenista relega al polo negativo al hombre: por primera
vez éste puede convertirse -como ha sido frecuente para la mujer-
en objeto de deseo carnal. La ira acumulada desde la infancia dentro
de los estrechos moldes prefabricados estalla brutalmente frente al
hombre percibido como enemigo -pero anhelado como compañero.
Esta escritura poética feminista inicia el proceso de liberación
apoderándose de la actitud y la voz masculina 18-con
los riesgos y defectos inherentes- como detonador interno del lenguaje,
en cuanto a institución social, y rechazando las estrategias
asociadas tradicionalmente a la escritura femenina. De esta manera,
la mujer podía finalmente hacer oír su voz; expresarse
literalmente en los mismos términos. Esta colérica y dolorosa
nivelación entre géneros y voces constituyó un
indispensable rito de iniciación que corresponde indiscutiblemente
a la poesía de Ana María Rodas.
- Contraépica feminista inaugural: Poemas de la izquierda
erótica
- La poesía inaugural de Rodas presenta una actitud y tono "épicos",
pero invirtiendo el modelo tradicional literario. Cuando publica en
1973 Poemas de la izquierda erótica, el proyecto revolucionario
no sólo era una realidad cotidiana19
a la que no era posible sustraerse aunque no se participara directamente,
sino que todavía constituía un paradigma utópico,
por adherir o por cuestionar. Rodas sintetiza la épica íntima
de la mujer guatemalteca y la traslada al espacio político, mediante
una lectura revolucionaria del erotismo reprimido. Es decir, refuncionaliza
el proceso de conflicto bélico de liberación en clave
feminista. En esta contraépica poética, la mujer la protagonista
- ahora el sujeto es femenino: la antiheroína- ; realizará
las hazañas prodigiosas -para el medio y el momento no míticos
sino reales y contemporáneos- de contraponerse a los valores
establecidos para crear nuevos modelos y valores -un feminismo osado-;
mediante una voz no áulica -sino totalmente contracorriente e
inusitada: las estrategias de la antipoesía, del exteriorismo,
prosaismo, etc. , y se exceptúa el tono celebrativo del descubrimiento
del propio cuerpo y sexualidad, predomina un tono amargo y reivindicativo
- Ana María Rodas, desde una escritura poética situada
más allá de la elasticidad de límites permitida
por la cultura oficial de su momento, elabora textos de ruptura que
la colocan fuera de los bordes, en el "exceso" destructor. Es la pionera
de la desconstrucción del universo simbólico guatemalteco
al masculino. Su postura inicial es tajante: el machismo/el hembrismo
en simétrica oposición de contrarios -u otredades- absolutos.
Esta clara línea de demarcación resultaba indispensable
para poner a los adversarios en igualdad de condiciones. Sin embargo,
lectura atenta de su primer libro revela que existen matices en la posición
preponderante frente al hombre: excluyente y reductivista .
- Rodas elabora un nuevo imaginario femenino, a partir de esta toma
de conciencia, y de una escritura marginal a los códigos y repertorios
canónicos; pero sobre todo, con extraordinaria audacia realiza
una hazaña literaria: la inauguración de un nuevo registro
póetico que marca un eje en la poesía guatemalteca femenina
del siglo XX. Pero, además, Rodas, independientemente de su temática
feminista, es una de las voces más valiosas de las letras guatemaltecas
de este siglo. Esta es su aventura heroica y de allí que justamente
su figura y su voz constituyan en la actualidad -paradójicamente-
el inicio de una nueva y actual mitología y leyenda. Aunque existe
la capacidad de neutralización a largo plazo operada por la sociedad
sobre los objetos estéticos subversivos, en el horizonte cultural
guatemalteco esta línea de poesía feminista continúa
levantando polémicas.20
- En el libro citado, el sujeto poético testimonia una relación
amorosa con un compañero revolucionario (de la cama para afuera).
Ella, en cuanto a sujeto poético, se autodenomina "guerrillera
del amor"21, y se coloca en un espacio
que describe de esta forma: "Estoy situada algo así/ como a la
izquierda erótica."22 O sea, un
territorio de lucha armada de palabras y reivindicación declaradamente
feminista. No hay ni justicia social ni justicia sexual.23
Se reproducen en la esfera de las relaciones entre hombre y mujer, hasta
en algunos niveles supuestamente de luchas enmancipadoras, los esquemas
de dominación que se cuestionan al sistema patriarcal. Lo que
Rodas critica es la incoherencia de conducta:
- Mírame
- Yo soy esos torturados que describes
-
Esos pies
- Esas manos mutiladas.
- Soy el símbolo
- De todo lo que habrás de aniquilar
-
Para dejar de ser humano
- Y adquirir el perfil de Ubico
-
De Somoza
- De cualquier tirano de esos
- Con los que juegas
- Y que te sirven, como yo, para armarte
-
Un escenario inmenso.24
- De esta forma, la poeta guatemalteca desafía la centralidad
demagógica de algunos grupos izquierdistas, como bien lo expresa
Juan Carlos Galeano:
Estos son pues textos desafiantes de una época en la cual
(en lo que respecta a los sectores de disidencia política en
Latinoamérica) los proyectos de liberación de la mujer
y las luchas por construir la sociedad socialista iban de la mano. Rodas
devela la iconografía demagógica de algunos miembros de
la izquierda y el que éstos no lograran desembarazarse del todo
de la autocracia en su vida individual. La queja de Rodas registra en
su discurso la misma autocrítica que los movimientos de liberación
de la mujer le proponían a los miembros de las organizaciones
políticas de izquierda en Latinoamérica durante los años
setenta.25
- Esta imposibilidad de diálogo entre liberación social
y liberación femenina -ambos ultrautópicos en la Guatemala
de los setenta- la expresa de esta forma, atreviéndose a enjuiciar
a los iconos revolucionarios:
- Voy a terminar como aquel otro loco
-
que se quedó
- tirado en la sierra.
- Pero como mi lucha
- no es política que sirva a los hombres
- jamás publicarán mi diario
- ni construirán industrias de consumo popular
- de carteles
- y colgajos con mis fotografías.26
- Y no obstante, el discurso poético de Rodas no es totalmente
excluyente del hombre, pero en un tipo de relación también
nueva y paritaria:
- Pero al hacerme mujer
- al mostrarme que los seres
-
son tan libres
- Comprendí
- que libre-yo
- y libre-tú
- podemos tomarnos de la mano
- y realizar la unión sin anularnos.27
- Discursos feministas compartidos y estrategias de una nueva
poética: de Rodas a las novísimas
- La posicionalidad inicial contextual de cada una de estas poetas,
es decir el punto de partida, no es idéntico para todas. Sus
experiencias vivenciales y formativas tampoco. El género aparecerá
en ellas como un punto de intersección biológico, social
y simbólico. Desde esta ubicación, la poeta feminista
guatemalteca debe escoger su perpectiva ideológica y de escritura.
Así, de una línea umbilical y vertebral común se
desprenden tantas ramificaciones como escrituras aparecen.
- Estas poetas pretenden forjar su propio discurso y no calcarlo en
los del discurso patriarcal. Rechazan vigorosamente los estereotipos
más deteriores de la escritura femenina tradicional y asumen
una práctica "masculina", es decir, sin lo que ellas consideran
vaguedades, elipsis, ornamentos, que impiden la transmisión de
una nueva visión del mundo. No podía ser de otra forma.
Las cosas son reveladas y develadas con palabras necesariamente desnudas.
- Esta vitalidad escritural, calificada -o inclusive descalificada-
por algunos como "antipoesía", requiere en los mejores momentos
una gran capacidad de síntesis y no se vale de recursos retóricos
codificados. La experimentación es constante. Su tono es coloquial,
conversacional, como es la atmósfera cotidiana donde desarrolla
sus actividades la mujer actual. O donde es ella misma sin artificios
que la enmascaran. Las estrategias intencionadamente se distancian del
cánon central identificado con la escritura masculina y percibida
como prolongación del patriarcado. Más bien, se apodera
y resemantiza un tipo de discurso de ruptura masculino28
que, en la década de los setenta, cuestiona el lenguaje y la
retórica, para atacar el sistema a través de sus instituciones.
- Ana María Rodas lo expresaba así en unos de sus poemas
de 1973:
- Los poetas tienen fama
- De utilizar palabras suaves
- De hablar del amor, de la melancolía,
- De los cielos azules, del horizonte vago.
- O yo no soy poeta
- O pongo en entredicho a mis colegas.
- Qué vergüenza que no me dé vergüenza lo que
-
digo.29
- Esto no sirve, dicen.
- No es poesía porque hablo de máquinas.
-
De cocina
- Cuando no hay deseos de trabajar.
- Yo escribo simplemente lo que siento
- Y todo es poesía porque para mí lo mismo
- Vale una gota de lluvia
- Que el humo negro.
- Ahora sí! Me atajan.
- La lluvia es objeto poético
- El diesel, problema municipal.30
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- Su oposición a los cánones y a la centralidad de la
cultura se confirmará no sólo en su escritura posterior,
sino también en las palabras preliminares al poemario de 1990
de Aída Toledo, que puede leerse como una especie de manifiesto
poético. Rodas percibe la práctica escritural de Toledo
como un discurso poético similar al suyo: idóneo para
expresar los conflictos de una mujer que cuestiona los valores jerárquicos
del sistema y plenamente insertada en la realidad de su tiempo.
- Las palabras son parte de la poesía, pero no son la poesía.
Tomar una frase y frotarla una y otra vez hasta que brilla, buscar las
metáforas más rutilantes, abrir la preceptiva literaria,
el diccionario de sinónimos y aplicar sus fórmulas, puede
llegar a ser un ejercicio académico precioso, pero jamás
poesía. La poesía es, esencialmente, extraer de uno mismo
algo que le es común a los seres humanos, y decirlo.
- Decirlo con un lenguaje propio, por supuesto.
- La conjunción de ese algo importante que atañe a mucha
gente, y esa voz que no puede confundirse con la de nadie más,
va a darnos la poesía.
- Ya no hay aquí flores ni pájaros ni espinas, ni la
serie de objetos de que, con excesiva facilidad, suele hacer uso la
poesía amorosa para definir el dolor o la desilusión.
(Aída Toledo) habla de una mujer real, no de una ninfa del siglo
pasado. Se refiere a esa mujer contemporánea (...) todos sueños
de las jóvenes de una clase media casi borrada hoy del mapa (...)
no nos presenta a una heroína flameante ni a una tonta que llora.
No cae en la fácil trampa del lenguaje ampuloso ni florido. Su
personaje vive en ese limbo indescriptible en que se mueven las antiheroínas.
Su lenguaje es un ejercicio de ascetismo literario. Dos buenas razones
para que su creación esté inscrita dentro de la poesía
contemporánea.31
- Las poetas novísimas, es decir las que nacen y/o publican
posteriormente a Rodas y Toledo, llevan de la periferia a los extremos
las estrategias anteriores. Son mujeres marcadas por la guerra y ahora
la posguerra. Son sobrevivientes conscientes o inconscientes. Forman
parte de las huestes de la aldea global posmoderna: el rock pesado,
la cibernética, la ciudad, el fast-food, los centros comerciales
-nuevas catedrales del consumo- es su territorio. La imagen efímera,
base de su lectura del mundo, donde ya no existe la fisura entre cultura
alta y popular o de masas. (asumen tranquilamente tanto a Baudelaire
como a Charly García).
- No sufren el fracaso de utopías o mitos simplemente o porque
no las conocieron o no les interesan, aunque tampoco es posible generalizar.
Acaso la única utopía acremente cuestionada es la de una
improbable familia feliz; de una imposible relación de amor hombre/mujer
en términos igualitarios. Y es cuando afloran estos temas que
aparece -aunque sea fugazmente- la emoción humana, o más
bien la fragilidad humana: la cólera a flor de piel, el estupor
de la pasión y a veces una cierto desconcierto típicamente
juvenil ante la existencia. De allí que su visión del
mundo sea fragmentaria, relativista, minimalista y frecuentemente escéptica.
Como mujeres de su tiempo, son dueñas, o pretenden serlo, de
su destino y sobre todo de su cuerpo. Los textos suben de tono y color:
mucho más mordaces, procaces, crudos que los antecedentes.. Caracterizo
en sentido general y con conocimiento limitado de sus textos, pues solo
una de ellas, Alejandra Flores, ha publicado un libro, Ternura derrotada
(1999).
- Muestrario de ilustraciones
- Las poetas que son objeto de este estudio comparten algunos rasgos
que iré ilustrando a través de sus propios textos, sin
pretender ser exhaustiva. Su feminismo está anclado en el aquí
y ahora de su circunstancia. Esto explica que los primeros estereotipos
por destruir sean los femeninos, atrapados en pequeñas cárceles
dulzonas o lacrimosas. Las marcas de representación de la feminidad
desde el momento mismo del nacimiento, como una especie de destino inmodificable,
son cuestionadas rotundamente por Ana María Rodas:
- Me clasificaron: nena? Rosadito.
- Boté el rosa hace mucho tiempo
- y escogí el color que más me gusta,
- que son todos.32
- Aída Toledo,en un poema cuyo título no puede ser más
revelador, "Pudiste haber sido normal", dice:
- Pero las palabras de mi abuelo
- Insistían
- Pudiste haber sido normal
- Haciendo de la cocina
- Y el tejido
-
un arte para
- Cazar marido
- Pero Ella
-
la amada
-
la bien amada
- La a veces comprometida
-
la exilidada
- La erótica y sensual
-
la cancerbera
- No me ha dejado ser 33
- La sobriedad retórica de Toledo es notable -por ejemplo, al
convertir los adjetivos en sustantivos-, así como la cuidadosa
disposición gráfica que pone en todos sus textos. (Es
útil saber que, además de completar un doctorado en Letras,
casi terminó los estudios de la carrera de arquitectura: de allí
deriva probablemente el cuidado compositivo).
- Los velos caen y descubren que el altar de vírgenes y mártires
o de la madrecita de cabellos blancos son cómodos espejismos
patriarcales. Detrás de esta supuesta adoración incondicionada
existe una gran manipulación -frecuentemente mutua, para ser
francos- que distorsiona y envilece las relaciones sentimentales, conyugales
y familiares. No puede ser de otra forma cuando existe una disparidad
y se reproduce en pequeño el esquema opresor/oprimido, como si
se tratara de un fenómeno genético, evidenciado por el
supuesto temperamento pasivo de la mujer, visto inclusive como virtud
de abnegación ilimitada. Siempre en palabras de Toledo:
- V
- Hicimos del amor
- Un rito de dioses aislados
- El placer fue siempre tuyo
- En la pira de los sacrificios
- El cordero degollado
- Fui siempre yo.34
- Supón que yo hubiese sido la culpable
- Por no lavar planchar barrer limpiar
- Coser y copular
- Todo a un mismo tiempo 35
- Nótese en este último poema el rechazo de los signos
de puntuación que acentúan la acumulación de la
enumeración verbal y se convierten en vehículos afortunados
para expresar el agobio de los múltiples y diversos roles -y
trabajos- impuestos a la mujer
- Ya Ana María Rodas había confeccionado un texto hiriente
dedicado a los padres en su conocida "Carta a los padres que están
muriendo", de su libro Cuatro esquinas del juego de la muñeca
(1975) del que cito sólo los fragmentos iniciales y finales
del texto:
- Papis queridos: a ustedes quiero aclararles que es todo esto.
- Las mujeres me entienden. Lo que yo hago no es bueno ni es
- malo. Es mío.
- Los veo revolverse, incómodos, en sus poltronas.
- presiento que buscan las palabras para invocar los
- cánones antiguos y tratar de meterme a su yugo
- nuevamente. Ya no es posible. No me interesa entrar en la
- historia ni tener éxito; no quiero sus medallitas ni sus
- palabras de aprobación porque no las necesito.
- (...)
- Los admiré e hice mías sus ideas por un tiempo y no
sabía
- por qué se me llagaba al cuerpo y el cerebro. Ahora
- entiendo lo infantil de esos propósitos y al ver sus rostros
con
- esta vista nueva que me he dado, comprendo que no
- pertenezco a este cementerio.
- Y me largo 36
- Como señala Teresa San Pedro, la intensidad expresiva de Rodas
se basa no sólo en un lenguaje descarnado, sino en el uso paradójico
del diminutivo, que de término afectivo, se torna aniquilador:
- Este recurso aligera la obra, restándole gravedad y pomposidad
a lo dicho. Trivializa a un nivel superficial, la seriedad del tema
y añade el elemento de la ironía. (...) Estos términos
de cariño, debido al tono y al contexto en que son usados, adquieren
un significado totalmente opuesto al literal. Esta hija no se siente
unida a sus padres; éstos son para ella seres lejanos, distanciados,
ausentes. Los mundos en los que habitan ambas generaciones son totalmente
opuestos 37
- Entre algunas de las jóvenes poetas encontramos el mismo tema,
con mayor sintetismo, pero con el mismo enjuiciamiento implacable hacia
la institución familiar, escenario de tragedias íntimas,
como revelan estos dos poemas de Galindo:
- Hace treintaiséis años
- mi padre
- asesinó a golpes
- los sueños de mi madre.
- Desde entonces
- está preso
- cumpliendo cadena perpetua
- incomutable. 38
- Mi abuela no me dejó
- una muñeca
- una joya
- un te quiero
- me dejó
-
-en cambio-
- muchos rencores
- envueltos en un pañuelo rojo
- que decía:
- personal e intransmisible.39
- La condena al padre -y que puede extenderse a todo hombre que mata
los sueños de una mujer- es tajante: "incomutable". Los dos sujetos
femeninos de ambos poemas: la madre y la abuela prolongan una posición
de derrota en la primera y agresividad gratuita de parte de la segunda
hacia la nieta. En el segundo texto, el sujeto poético coloca
en el mismo orden de importancia los objetos: juguetes (muñeca),
valor (joya) con los sentimientos afectivos ("un te quiero"). Como una
cosificación de la persona. Podemos inferir que con una abuela
terrible que sólo le hereda en línea directa sentimientos
negativos ("muchos rencores": afortunado el uso de un adverbio de cantidad
en función adjetival en lugar propiamente de un adjetivo calificativo
que denote afectividad o rechazo inmediatamente: "negros", "dolorosos",
"ausentes", etc.), el juguete no debe formar parte de una memoria infantil
feliz. La mancha de color (el adjetivo "rojo") logra con una sola palabra
dar la atmósfera del poema.
- Es comprensible entonces que estas mujeres tiendan a identificarse
con las minorías marginadas -por clase, por raza o por ambas-
como los desaparecidos de este poema de Rodas, donde nuevamente utiliza
el esquema de simetría binaria de oposición, en este caso
muertos (en paz)/muertos (desaparecidos violentamente):.
- Qué extraño ser es ese
-
que no entiende
- Que me enseñe la lista de sus muertos.
- Todos en la cama, por supuesto
- y a respetable edad.
- Mire esta mía: cortados prematuros
- pisoteados, maltrechos.
- A mí no me tocó la suerte
- de cerrarles los ojos ni rezar nueve días.
- Fueron uno tras otro. Y por el miedo
-
y el dolor
-
y la angustia
- no tuve tiempo de investigar
- cómo
- quién
- ni por qué.
- Pero me consta que desaparecieron.40
- En el caso de un país como Guatemala, estos sujetos marginados
encuentran una figuración inmediata en los indios y los pobres,
aunque se trate de poesía no explícitamente comprometida
o revolucionaria, y es un filón que más que todas las
poetas que nos ocupan, ha trabajado Rodas. Lo mismo vale para un tema
candente en el panorama guatemalteco: el fenómeno étnico.
Siempre Rodas alude al mestizaje propio de nuestra población,
cuando se describe a sí misma como: "mezcla perfecta de indio
y europeo/olorosa a pan moreno" 41 Por
su parte, la carencia de memoria histórica entre las más
jóvenes -o la supuesta carencia- 42
cobra un singular rasgo en Flores, quien se apropia de las siglas del
documento REMHI (Recuperación de la Memoria Histórica,
elaborado por la Oficina de Derechos Humanos del Arzobispado, referido
a las violaciones a los mismos ocurridas durante la guerra), y en un
poema homónimo lo convierte en la protesta por sus derechos amorosos:
|
| |
- Como
- la memoria
- amorosa
- es ahistórica,
- te volví
- a asumir.
- Me volví a equivocar.43
- El tono de esta poesía es confesional y directo. El testimonio
propio resulta emblemático de la mujer en general, sobre todo
por las que no pueden alzar la voz, o porque no pueden o porque no saben
o porque no quieren abandonar una posición cómoda o una
tarea inmediata de sobrevivencia. Pero es siempre, a pesar de la expresión
gruesa, el discurso de la ladina letrada, que practica el "oficio de
poeta":
- Oficio de poeta.
- Menos mal.
- Así en vez de castigarme a ciegas
- con el pasado
- y de llorar a solas
- puedo sentarme frente a una máquina tan gris
-
como el ambiente
- mover los dedos rápido
- y decir que todo es una mierda.44
- Sin embargo, a veces el discurso es más elaborado y utiliza
estrategias mediadas por representaciones simbólicas, o bien
a través de una reapropiación y refuncionalización
irónica de los mitos clásicos, mediante la inversión
de roles. Aída Toledo ha logrado textos corrosivos en este filón:
- ALGO MÁS QUE DOS DEDOS DE FRENTE
- Penélope más lista
- Aprovechó el normal
- Curso de la historia.
- La guerra alejó
- A Ulises 43
- 3
- En los sueños de Teseo
- Aparezco yo
- En los míos
- El Minotauro
- (Con el rostro de Teseo) 46
- Dentro de la revalorización del cotidiano femenino como espacio
privilegiado -ya no es necesario ser una frágil heroína
a la luz de la luna o una odalisca d'annunziana tirada sobre una piel
de tigre-, aparecen en los poemas algunos lugares marginados como los
domésticos o los laborales. Y en ellos, esta nueva mujer, desmitificación
total del estereotipo de la belleza femenina triunfante. La mirada escrutadora
adquiere un tono cáustico e inmisericorde:
- Soy un lugar común
- como el eco de las voces
- el rostro de la luna
- Tengo dos tetas
-
-diminutas-
- la nariz oblonga
- la estatura del pueblo.
- Miope
- de lengua vulgar,
- nalgas caídas
- piel de naranja.
- Me sitúo frente al espejo
- y me masturbo.
- Soy mujer
- la más común
- entre las comunes.47
- La ostentada "vulgaridad" del sujeto poético utiliza expresiones
hiperbólicas ("la más común/ entre las comunes./"),
pero en clave inversa a lo usual: ni para convertir la voz en melodrama,
ni para exagerar atributos convenvencionales de belleza o delicadeza
asociados a la mujer. De hecho, no se habla de "senos" sino de "tetas",
no de "piel de durazno" o de "alabastro" sino la celulítica "piel
de naranja", verdadero azote estético. Las "nalgas caídas"
constituyen la negación de la apariencia física deseable
en la actualidad, así como la baja estatura "del pueblo" o la
"nariz caida" , que otras remediarían con la cirugía plástica.
Pero esta mujer se acepta naturalmente, así como existen fenómenos
inmediatos y cotidianos "el eco de las voces " o "el rostro de la luna".
Ella es un ser inmediato y cotidiano, también, merecedora, en
primera instancia de los cuidados y satisfacciones eróticas,
que ella misma se sumistra, como rasgo de independencia física
y por asociación, emocional.
- Una de las estrategias más eficaces de esta poesía
reside en el uso del humor, la parodia, la ironía e inclusive
el sarcasmo. Estas actitudes, consideradas más propias de la
inteligencia -masculina, claro-, demuestran que la lucidez y el juego
intelectual no es patrimonio exclusivo del hombre. La crítica
elaborada a través de este tipo de discurso es devastadora, ya
que con pocos versos algunas de estas poetas logran pulverizar modelos
seculares de sumisión femenina: Puede ser con textos epigramáticos:
- Epigrama 11 ASÍ PLANTEABAS TUS BATALLAS
- No
- No querías mis ideas
- Querías penetrar mi cuerpo
- con las tuyas 48
- O retratos
cáusticos:
- I
- El ojo
- De mi Polifemo
- Miró siempre
- En una sola dirección:
- la de su ego.49
- La maternidad ya no es vista como única meta para estas mujeres,
sino como una decisión privada que conlleva responsabilidades
también sociales. Para algunas, como Toledo, es plenitud: los
ojos de la la hija son como estrellas: "Es pequeña y brillante/
Como las pupilas de mi niña" 50;
a su niña hereda no sólo sus pequeñas grandes posesiones
materiales sino sobre todo: "Mi persistente capacidad de amar"51
- Para otras, como Galindo, un proyecto fisiológico, "Gotas
de sangre/ espesas/ malolientes/ salen a chorros/ por mi alcantarilla
destamponada" inconcluso e intrigante: "y me despido de ellas/ con una
lágrima./ Sus ojos, su boca, sus manos. / Rumbo a una cloaca/
van sus latidos."52 Flores lleva a niveles
tremendistas una concepción de tipo necrófilo en "El gusanito
del amor", del cual cito la estrofa inicial y las finales: "Mis gusanitos
nacerán/ a tres metros bajo tierra/ cuando mi cuerpo/empiece
a descomponerse./ Los tuyos/ a diez excavaciones de distancia/ harán
lo mismo." (...) Se encontrarán a mitad del camino./ Y se aparearán
ansiosos/ frente a los restos de un niño/ para fecundar una larva/
la que en otra vida/ será el gusanito del amor."53
- Insistente la textualización del cuerpo femenino. A
partir de Ana María Rodas, se escribe abiertamente "desde el
cuerpo", asumiéndolo gozosamente, como parte escindida de la
identidad femenina . Dice Rodas en el poema numerado "9" :"Tengo hígado,
estómago, dos ovarios,/ una matriz, corazón y cerebro,
más accesorios./ Todo funciona en orden, por lo tanto,/ río,
insulto, lloro y hago el amor./ y después lo cuento/"54
Los sustantivos (los órganos) son vehículo para los verbos
(en infinitivo, es decir, la acción virtual, pero sobre todo
dependiente de la voluntad del sujeto). poético. Gabriela Gómez
reduce el acto amoroso a una enumeración de puros sustantivos
y preposiciones de espacio y lugar y artículos posesivos, con
total ausencia de verbos y adjetivos, es decir, de acción y valoración
afectiva, y se vale también de la disposición gráfica
para darle fuerza a su texto, como puede observarse en los versos finales
de "prePOSICIONES comprometedoras":
- Tu boca
- Tu lengua
- Tu ombligo frente
a mi ombligo
- Tu cuerpo bajo
mi cuerpo 55
- El discurso poético aparece frecuentemente impregnado de intertextualidades
a veces cultas -dirigidas a un lector conocedor- , que denotan a la
mujer letrada. Mónica Albizúrez inserta algunos versos
del famoso "Yo pienso en ti", del poeta romántico guatemalteco
José Batres Montúfar, y parodia irónicamente la
voz masculina que expresa el amor idealizado y esperanzador en su "Montufariana".
La voz poética femenina, por el contrario, asume un tono
neurótico y desesperanzado, como puede apreciarse en este fragmento
final:
- (...)
- Y sin embargo
- aquí me tienes
-
medio enajenada
- esperando ansiosa
-
el próximo encuentro
- repitiendo
-
el
-
eterno
- yo pienso en ti
-
tu vives
-
en mi mente
-
en mi cuerpo
-
y
-
en mi angustia
-
a toda hora
-
(por supuesto)56
- No podía faltar una alusión a Sor Juana: un fragmento
de "Pudiste haber sido normal" de Aída Toledo, evidencia
su sustrato académico también por el uso de términos
como "ahíta":
- Ninguno de esos mundos
-
me fue ajeno
- Ni Sor Juana y los miles de
- hombres necios que repetí
- Ahíta de resentimiento.57
- Otro fenómeno de intertextualidad es la utilización
de términos tomados de otro idioma, específicamente el
inglés, globalmente familiar en la actualidad, ejemplo de ruptura
de fronteras que ceden ante el modelo transnacional. Un fragmento último
del poema "Recibe de mí" de Gómez:
- Para que no puedas decir
nobody
- Nobody here
- There's nobody here
for me
- Y te sientas
- Por mi culpa
- De tu verdadero tamaño 58
- La cultura del bombardeo de la imagen forma parte del cotidiano paisaje
urbano -el paisaje geográfico es inexistente- de las más
jóvenes por lo que es comprensible el cuidado que destinan a
la diagramación espacial de los textos, imprimiéndoles
así no sólo un ritmo lingüístico, sino también
visual. Algunas críticas encuentran en esta esta: "estética
del gusto y el regusto por la imagen plástica -la herencia vanguardista-
(...)"59 En este poema de Regina José
Galindo, la ingeniosa composición gráfica del texto -espacios
cada vez más cerrados entre palabras obsesivamente repetidas
y el uso de diferentes puntos de impresión- transmiten el ritmo
de la masturbación por medio de recursos como la exclusión
de las comas que conducen a un crescendo que finaliza con unos
postorgásmicos puntos suspensivos.
- Con mi mano me basta
- ella no me somete
- ni me pone a prueba
- conoce mi punto
- la fuerza justa
- el ritmo
- uno dos
tres cuatro uno
dos tres
- cuatro uno
dos tres
cuatro uno dos
- tres cuatro
uno dos
tres cuatro uno
- uno dos tres cuatro uno dos tres cuatro uno dos tres
cuatro uno dos tr
- es cuatro uno dos tres cuatro uno dos tres cuatro uno
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tres cuatro uno dos tres
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- uno dos tres·
60
- Otro aspecto muy singular de las poetas jóvenes -y que responde
al anticanon del canon posmoderno- es la abolición de las divisiones
entre las diferentes prácticas artísticas. Es el caso,
sobre todo, de las performances poéticas donde el texto
se apoya en estrategias visuales: composición con objetos, participación
por medio del propio cuerpo para enfatizar su discurso, entre otras.
Es el caso de Regina José Galindo con sus polémicas performances
poéticas recientes. En una de ellas Lo voy a gritar al
viento (Edificio de Correos, 1999), se colgó del arco del
edificio de Correos, en el centro de la ciudad, como "un ángel
posmoderno", según acertadas palabras de Anabella Acevedo 61,
a horas de tráfico, y desde allí leía sus poemas
y luego tiraba las páginas al público que pasaba. En la
más reciente instalación-performance, Sobremesa
(Vestíbulo Banco del Café, 1999), 62
con la cual ganó el premio del Proyecto Jóvenes creadores
Bancafé, desmitificó la mesa familiar como espacio ritual
de condivisión de alimentos y afectos, tirándose cual
feto debajo de una de las tantas mesas -desde las más cotidianas
hasta las más elegantes que pueden existir en un hogar- en donde
pegó sus textos escritos a mano -poemas y fragmentos de diarios.
Esta vez, Galindo optó por el silencio.
- De cara al siglo XXI: final abierto
- Al adueñarse de su propio destino, cuestionando los roles
impuestos históricamente por la sociedad patriarcal y la jerarquización
desventajosa de su posición, estas poetas feministas han elaborado
un discurso poético que, aunque haya atenuado la cólera
inicial, continua en estado de alerta. Estas escritoras guatemaltecas
demuestran que ellas son capaces de dar su exacta autorepresentación,
con una visión producto de su ser biológico, su identidad,
su condición, su presente, pero sobre todo su futuro. Su escritura,
además de oficio estético, es compromiso político
y social en sentido amplio, que trasciende un enfoque clasista o economicista,
y toma muy en cuenta aspectos culturales para reconocerse como grupo
marginal.
- Hay que recordar ininterrumpidamente que la poesía feminista
de las autoras seleccionadas procede de una cultura de la violenciay
de un contexto marcado por una larga guerra civil sangrienta
y no declarada. Así, la voz inaugural de Ana María Rodas
por una parte agrede al sistema desde dentro y con sus propias armas,
cuanto por el desengaño frente a la utopía familiar y
política. Su escritura presenta una visión totalizadora
y un tono amargo y colérico. Con Rodas inicia la estación
de la trangresión poética feminista que se inscribe en
una lucha de liberación, a través de la construcción
simbólica de un nuevo erotismo, en principio autocelebrativo,
luego manipulador frente al hombre y finalmente anhelante de una relación
compartida equitativamente.
- La poesía de mujeres no vuelve a ser la misma después
de Ana María Rodas, como bien lo testimonian mordacidad epigramática
y culta de Aída Toledo. El mundo externo va perdiendo brillo
y el reclamo de las novísimas recae ahora casi exclusivamente
sobre el fracaso del mito familiar, perdido irremediablemente en los
vericuetos de la posmodernidad guatemalteca, signada por la disolución
de la memoria histórica, la tecnología y el mercado, como
por una posguerra hasta ahora poco prometedora. Estas jóvenes
cosmopolitas de la aldea global no cuestionan sino que exigen sus propios
derechos y definitivamente optan por un mundo donde las jerarquías
de todo tipo han desaparecido, así como las centralidades culturales.
- La expresión poética última alcanza límites
radicales en la desnudez y casi grosería del prosaísmo:
el ataque al lector es tan frontal o más que el de Rodas. Estas
jóvenes poetas que ya no se asombran ante nada, logran en cambio
sorprender al lector por su escritura excesiva, llevada a límites
experimentales que desbordan cualquier atisbo de retórica tradicional.
A veces, sin embargo, se filtra en sus textos una especie de nostalgia
intuitiva no por paraísos perdidos, sino desconocidos. Y son
instantes en que sus voces develan la vulnerabilidad juvenil que tenazmente
se empeñan en esconder. La constatación de que los padres
son terribles, pero que la relación entre hombre y mujer a pesar
de todo el camino recorrido sigue siendo conflictiva constituyen índices
que una lectura atenta capta entre líneas de un discurso de vulnerable
incertidumbre paralelo al autosuficiente y egocentrista. Así,
a veces ese agobio de vivir emocionalmente tan de prisa y sin mayores
puntos de referencia se filtra no sólo en las estructuras y estrategias
discursivas, sino en el tono desolado y desencantado de muchos textos.
- El recorrido de la poesía feminista guatemalteca ha sido tortuoso.
No ha habido utopías o sistemas sociales que la respalden -como
pudo ser el caso de las poetas nicaragüenses durante el período
sandinista-, sino que ha implicado una fatiga intermitente contra todo,
desde la publicación de los textos, hasta el espacio para ser
escuchadas. Como si fuera poco, además de soportar una guerra,
han debido sufrir la incomprensión y hasta la denigración,
no sólo como escritoras. El precio ha sido muy alto, tanto en
el ámbito personal como profesional..
- Su práctica textual ha sido y es un proceso consciente de
autoafirmación a través de la creación de estrategias
subversivas. La desconstrucción de las poéticas convencionales
no es gratuita, ni un fin en sí mismo. Es más que eso.
Es una metáfora viva de protesta, liberación y construcción
de algo nuevo. No sólo en la literatura. De allí que a
esta escritura tan cuestionadora e innovadora difícilmente se
le pueda aplicar una lectura neutral: sus textos imponen una definición.
- Estas escritoras guatemaltecas se han tenido que inventar como mujeres
y como poetas; han descubierto zonas de divergencia y de convergencia
con el hombre. Su discurso de alguna manera tiende puentes para la construcción
de espacios de libertad democráticamente -y conflictivamente-
compartidos paritariamente con los otros, sean hombres o mujeres. También
aquí podría ser posible utilizar el esquema de "la articulación
de las diferencias" étnica propuesto por Mario Roberto Morales
63 en clave metafórica.
- La poesía feminista guatemalteca se singulariza por su honda
tensión interior y la expresión desnuda y frontal, así
como por la intermintente experimentación de sus propias estrategias
discursivas. Una mirada hacia el futuro puede imaginar algunos posibles
caminos, que van desde la inserción en la literatura de textos
"líquidos", es decir, los hipertextos cibernéticos de
estructuras abiertas al infinito y susceptibles de mutaciones interactivas,
con la utilización de técnicas gráficas, y donde
el concepto tradicional de autoría desaparece. O quizás
un retorno a discursos menos confrontativos tanto por el tono como por
las estrategias utilizadas. En todo caso, es seguro que la tecnología
no acabará con estas tenaces voces guatemaltecas, sino que probablemente
convivirá con los textos escritos. Acaso de la ira y el cansancio
se pase a la tolerancia, pero eso depende de los cambios y oportunidades
reales que la sociedad ofrezca a las mujeres y que ellas sepan demandar..
- Sin adoptar las ingenuas actitudes de la correctness política,
estas poetas guatemaltecas se encaminan con determinación irrenunciable
a la realización de su potencial creativo y humano en su inmediata
circunstancia histórica. Como pioneras y de alguna manera -aunque
el término lo considerarían seguramente muy retórico-
profetas en su tierra.
- Han construido un universo simbólico reivindicativo -sin ser
totalmente excluyente- valiéndose de estrategias experimentales
y jugando con las indispensables "líneas de fuga y de ruptura"
que señalaba Nelly Richard, donde polifónicamente
coexisten los registros ásperos con otros -los menos por ahora-
jubilosos y celebrativos. Como cualquier identidad, la femenina también
es cambiante, provisoria, se cristaliza fugazmente en intersecciones
entre lo existente y lo imaginado. Seguramente la escritura feminista
proseguirá recorriendo un camino paralelo al identitario, expresándose
con registros variados, sin límites a la fantasía y a
las estrategias escriturales.
1 Según Hélene
Cixous, la mujer está condenada a la mudez, es decir, a la imposibilidad
de escribir, mientras permanezca encerrada dentro de un sistema construido
alrededor de su figura como sujeto pasivo e incomprensible. Podrá
expresarse cuando hable libremente desde su propia especificidad -fundamentalmente
cuando elabore su escritura "desde el cuerpo", o sea, asumiendo su propio
erotismo- y no desde la mirada idealizada y/o denigradora del hombre.
(Cfr. Helene Cixous. "The laugh of the Medusa". French
Feminisims: An Anthology. Eds. Elaine Marks and Isabelle de Courtivron.
Brighton, Sussex: Harvester; New York:Schocken, 1981).
2 La escritora latinoamericana emancipada "(...)
subvierte las convenciones lingüísticas, sintácticas
y metafísicas de la escritura patriarcal registrando la totalidad
de la experiencia femenina (social, espiritual, psicológica y estética)
en textos que van desde la denuncia airada hasta lo lírico-intimista.
La escritora contemporánea rompe con el status quo y crea universos
que corresponden a sus propios valores, sin negar su biología y
desde su perspectiva de mujer. El resultado es un nuevo canon en la literatura:
una imagen de la realidad captada con ojos de mujer y plasmada con discurso
hémbrico. Imagen que no había estado totalmente ausente
de la literatura anterior pero que ahora se configura en una abundantísima
publicación de textos, los que han llegado a constituir un corpus
con su propio contexto, su propia voz y su propia visión, la cual
debe ser juzgada por sus propios méritos.". Adelaida Martínez.
"Feminismo y literatura en Latinoamérica". Estados Unidos,
Universidad de Nebraska: 8. (Edición electrónica).
3 "Es preciso advertir que tales movimientos (se
trate del marxismo o del feminismo, por no tomar que estos ejemplos) raramente
dan lugar a formas artísticas nuevas y tienden a reducir por medio
de la interpretación las que en ellos se producen a expresiones,
ilustraciones o confirmaciones de una verdad ya formalmente adquirida."
Francoise Collin, "Praxis de la diferencia", Mora, No. 1, agosto
de 1995, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos
Aires, p.12 (Citada por Nelly Richard. Residuos y metáforas.
(Ensayos de crítica cultural sobre el Chile de la Transición.
Santiago de Chile: Editorial Cuarto Propio,1998: 216).
4 Richard, 1998: 215-16.
5 Vid. Mario Roberto Morales. El síndrome
de Maximón. La articulación de las diferencias. Guatemala:Flacso,
1999.
6 Las agrupaciones de las poetas que he realizado
tienen una finalidad analítica, lo que no necesariamente implica
la imposibilidad de traslapes o la práctica, a lo largo de una
trayectoria poética, de varios registros o la adopción de
mutantes posiciones ideológicas.
7 En mi caso, permanezco en un campo hipotético,
con una base escasa de conocimiento efectivo de este material poético.
Podría pensarse que en un contexto bélico violento y paranoico,
las tareas inmediatas de las combatientes poetas les dejaban poco tiempo
para el ejercicio de la escritura, menos aun para la publicación
debido a la clandestinidad. (Como testimonio de mujer guerrillera es útil
consultar a este propósito: Yolanda Colom. Mujeres en la alborada.
Guatemala, Artemis Edinter:1999) Sin embargo, hay algo de esta poesía
publicada en revistas o libros tanto de las poetas de registro más
tradicional, como de algunas que efectivamente tuvieron un involucramiento
más cercano a la acción política: Tania Palencia,
Ruth Piedrasanta, Beatriz Castillo, Norma García Mainieri (Isabel
Garma), (1940-1998). García Mainieri dejó publicados dos
libros de poesía: Poesía del niño caminante
(Guatemala: Editorial Universitaria. Universidad de San Carlos de Guatemala:
1992), que toca el tema de la infancia abandonada, explotada o que toma
las armas, y Marginalia (Guatemala: Magna Terra Editores, 1995),
centrada en la problemática femenina. Referente a las indígenas,
podría especularse que algunas de ellas podrían haber sufrido
muy de cerca la experiencia de la guerra librada en el altiplano, lo que
daría un tono testimonial a sus poemas. O bien podría ser
que éstos trataran de la vida rural, o del candente tema de la
identidad étnica. De todas ellas sólo pude localizar unos
textos de Maya Cú, donde toca el tema de la guerra pues sufrió
sus consecuencias, y que aparecen incluidos en un libro de poesía
junto con otros jóvenes. (AA.VV. Novísimos. Guatemala:
Editorial Cultura. Ministerio de Cultura y Deportes: 1996). Otros nombres
son: Calixta Gabriel, María Pérez Tzu, Domitila Cane'k,
Anaima Café. En cuanto a la poesía de tema religioso, existe
un libro, que no me fue posible localizar,de Julia Esquivel, cristiana
comprometida con la Teología de la Liberación. Hay que recordar
que la opción por los pobres de la iglesia posconciliar convergió
en la práctica con algunas ideas de la doctrina socialista que
sustentaban algunos movimientos insurreccionales guatemaltecos.
8 Muchas de las poetas con estudios en Letras que
conforman parte del grupo que estudiamos, conocen y han estudiado la obra
de esta poetas lejanas en el tiempo, pero que de algún modo preludian
posiciones y escrituras feministas. En el caso de Sor Juana de Maldonado
es mérito, en cambio, de la académica y poeta Luz Méndez
de la Vega haber rescatado su figura y textos del olvido.
9 Estas dos importantes poetas guatemaltecas -María
Josefa García Granados se radicó desde temprana edad en
el país-, constituyen antedecentes directas de las poetas feministas.
Ambas tuvieron la fortuna de crecer refinados y estimulantes ambientes
familiares, muy cercanos a la cultura y las letras. García Granados
fue un personaje excéntrico para su época y autora de ingeniosos
textos eróticos gruesos y satíricos en verso. María
Cruz fue una mujer cosmpolita que vivió al lado de su padre, el
poeta y diplomático Fernando Cruz, en París. Su poesía,
ya casi modernista, presenta algunos textos insólitos, como "Crucifixión",
que constituye un excelente ejemplo de reapropiación en clave
sensual del austero tópico cristiano.
10 Luz Méndez de la Vega es un personaje
de la vida académica, literaria y periodística guatemalteca.
De brillante inteligencia y adelantada a su tiempo, Méndez de la
Vega constituye la voz más cercana a las poetas objeto de este
estudio. Aunque su primer poemario publicado, Eva sin Dios, data
de 1979, seis años después que el primero de Ana María
Rodas, la temática feminista ha sido trabajada eficazmente por
Méndez de la Vega. La crisis de identidad de la mujer en un medio
machista aparece expresado con incisividad y limpieza en el poema "Ser
o tener", del que cito algunos fragmentos: "Pienso/Respiro./Me muevo./Defeco./
Y duermo./ Hago el amor/ (léase fornico). Insulto./ Sonrío./
A veces lloro/ o doy un suspiro./ (...) Pero·yo/ ÀSoy yo?/
o tengo simplemente cosas/ como este nombre y apellidos/ y este cuerpo/
que día a día/ hago saltar de la cama/ -a las ocho en punto-/
lavo,/ perfumo,/ visto/ y/ le doy cuerda." Luz Méndez de la Vega.
Eva sin Dios. Guatemala: Ed. Marroquín Hermanas,:1979:48-49.
Obsérvese la economía de expresión y la escueta disposición
gráfica de las palabras, como rasgo de estilo compartido con las
otras poetas feministas. También Méndez de la Vega agrede
y se rebela ante la situación inferior y cosificada, al punto que
el sujeto poético describe situaciones autolesionistas: "Me eché
a tus pies/ como una perra buena/ o una alfombra servil,", "II, Díptico
frente al espejo", Ibid.:33. A pesar de la rabia, el sujeto poético
se declara libre y ateo. Desvincularse de la figura padre-dios, sin embargo,
le resulta conflictivo: "Me haces tanta falta,/ dios,/ que voy a inventarte/
como otra gran mentira.", "Infantil", Cit.:50. En poemas como "Autorretrato"
describe a todas las mujeres en la voz e imagen propia: "Metida a la fuerza/
en molde inferiorizante, / con los pies doblados/ para evitar la fuga/
y las manos atadas/ frente a la justicia,/" Toledo y Acevedo: 1998:25.
Su famoso "Cabellos largos. Carta a Schopenhauer" constituye un
poema -manifiesto del feminismo, del cual cito apenas la estrofa final:
"Porque, ahora/ nuestro insigne Schopenhauer,/ si pudieras enterarte,/
te sorprendería saber/ que a nuestros largos cabellos/ -al perfumarlos-
anudamos/ ingeniosas frases contra ti/ y los jerarcas del sexo/ que valoran
más su corto pene/ y sus eróticas hazañas,/ que todas
las ideas/ -cortas o largas-/ que les crecen/ en sus calvas cabezas."
Ibid:25-26
11 Poetas como Margarita Carrera (1929), dueña
de un sólido oficio literario, autora de textos de impecable factura
que tocan todas las estaciones emocionales de la mujer. Su voz, impetuosa
e incandescente, alcanza, a mi juicio, uno de los momentos más
altos de la poesía guatemalteca de este siglo con Del noveno
círculo (1977), un clásico. También merece señalarse
a Carmen Matute (1944), de un erotismo lánguido y amargo, así
como de un apasionado cuestionamiento de la figura de la madre; o Delia
Quiñónez (1946), poseedora de un registro sumamente elaborado
pero preciso. Sin embargo, existe mayor proximidad temática y/o
estilística con la escritura de poetas como Alaíde Foppa
(1914-1980), feminista histórica en México, lugar de su
residencia, y una de las ilustres desaparecidas durante la represión.
Sus textos preludian la escritura "desde el cuerpo" con una expresión
sensual y delicada en Elogio de mi cuerpo (1970) y una amorosa
visión cuestionadora del rol maternal en Los dedos de mi mano
(1958). Isabel de los Ángeles Ruano (1945) escribe poesía
sobre temas tabués como el onanismo: "Con horas viejas colocadas
en desvanes y/ perspectivas deshabitadas/ con silencio de lluvia y azucenas
que se tiñen con la tarde/ las manos acarician la soledad, penetran
sus vertientes/ y producen el vértigo mientras un rayo se desprende./
(Afuera los jardinillos tiemblan, demudados)." Isabel de los Ángeles
Ruano."Onán", Torres y tatuajes. Guatemala: Grupo Editorial
Rin 78:1988: 100 Otra poeta cercana a las que hemos trabajado es Margarita
Azurdia (1931-1998), quien practicó las artes plásticas
y la poesía. Su registro puede insertarse en un discurso feminista
excluyente, en un mundo y universo totalmente al femenino, con un lenguaje
intencionalmente sencillo, lindante con el sin sentido infantil. "Despertar
en el paraíso/ pero sin Adán/ sola yo/ reina/ única
dueña de mi ser/ como debería ser/ para soñar/ y
crearme/ una imagen diferente/ de mi serpiente./" (s.n.) en Toledo
y Acevedo: 1998: 36-37. En El libro de Margarita (1987) Azurdia
crea una especie de culto ritual-ecologista presidido por la Madre Tierra;
distingue su poesía el tono celebrativo y lúdico, poco usual
en la poesía femenina guatemalteca, en general.
12 Recientemente Margarita Carrera ha publicado
dos artículos que pueden ilustrar la diversa connotación
que para unas y otras poetas guatemaltecas tienen términos como
"erotismo", "feminismo", "poesía", etc. En "Poesía erótica
femenina" (Prensa Libre, Guatemala, octubre, 1999) establece
la existencia de una poesía erótica escrita por mujeres,
como justa reivindicación ante el patriarcado, pero que ésta
puede aparecer ligada o no al feminismo. Como tipo de discurso estima
superior el registro lírico que el antipoético. En "Las
injustas antologías poéticas" (Prensa Libre.
Guatemala, 24 octubre, 1999) expresa su inconformidad tanto hacia ciertas
antologías escritas por hombres que discriminan numéricamente
a la mujer, sin tomar en cuenta lo que considera son méritos objetivos
de la escritura poética. Específicamente se refiere. Oliver
Gilberto de León y José Mejía. Poésie Guatemalteque
du XX Siecle. Geneve:Éditions Patiño: 1999. Asimismo
critica las dos antologías elaboradas y prologadas por Anabella
Acevedo y Aída Toledo (Para conjurar el sueño. Poetas
guatemaltecas del siglo XX. Guatemala: Universidad Rafael Landívar,
1998 y Tanta imagen tras la puerta. Poetas guatemaltecos del siglo
XXI. Guatemala: Universidad Rafael Landívar, 1999), por lo
que considera tendenciosidad al dejar fuera a escritoras consagradas o
con trayectoria, e incluir a algunas poetas solamente porque siguen una
linea feminista y antipoética, o simplemente por razones de amistad.
En realidad, cualquier antología conlleva un elemento de gusto
personal -y esto en parte lo reconoce Carrera-, pero también es
justo reconocer que Acevedo y Toledo establecen en las notas introductorias
a ambas antologías su intención específica por destacar
los registros anticanónicos.
13 Cfr. Dante Liano, "Ana María Rodas".
Visión crítica de la literatura guatemalteca. Guatemala:
Editorial Universitaria, Universidad de San Carlos de Guatemala:1997.
14 Puede comprobarlo el hecho que muchas de ellas,
sobre todo las más jóvenes, han participado en talleres
de poesía, siendo los que más valiosos resultados han dado
los de Marco Antonio Flores y Enrique Noriega (en la organización
y desarrollo éste último ha participado esporádicamente
Aída Toledo).
15 Anabella Acevedo. "Era tal el ciego ardor:
Apuntes acerca de la poesía guatemalteca escrita por mujeres del
siglo XX", Para conjurar el sueño. Poetas guatemaltecas del siglo
XX. Selección y notas de Aída Toledo y Anabella Acevedo.
Guatemala: Universidad Rafael Landívar: 1998:10.
16 "El amor ya no es el dominio de vírgenes
ojerosas e inquietas, sino un placer estrictamente terrenal tanto como
un sentimiento intenso, pero inevitablemente efímero. Sin lamentos
posteriores: la amargura no cabe entre los recuerdos atemperados de la
historia íntima, que continúa y continuará pendiente
de vivirse hasta el final. El erotismo que la poeta reclama sin aspavientos
no es inferior ni superior al erotismo masculino. Ni siquiera importa
que sea diferente. Basta que sea.
Ajeno el sentimiento de culpa y todos sus ritos vinculantes a la
autodestrucción o al ajuste de cuentas tardío. La mujer
construye la paridad con el hombre por su propia iniciativa y riesgo:
asume tanto el gozo como la pérdida. De allí el irrenunciable
y verdadero sentido no de liberación, sino de libertad femenina."
Lucrecia Méndez de Penedo. "La minotaura en su laberinto",
en Aída Toledo. Realidad más extraña que el sueño.
Guatemala: Ministerio de Cultura y Deportes, 1994: 5.
17 Este es el caso específico de Ana María
Rodas (1937), Aída Toledo (1952), Mónica Albizúrez
(1969), María Elena Schlesinger (1955) y Johanna Godoy (1968),
todas con estudios superiores en Letras. Alejandra Flores (1965)es médico
psiquiatra; Regina José Galindo (1974) es diseñadora gráfica
y Gabriela Gómez (1980) actualmente cursa estudios universitarios
de la carrera de medicina. Otros nombres de jóvenes poetas son:
Mónica Mazariegos (1976) y María Virginia Ortega (1980).
Cfr. Acevedo y Toledo:1999.
18 Vid. Francisco Nájera."Ana María
Rodas o la escritura del matriarcado", Centroamericana, No. 3, Roma,
Bulzoni, 1992.
19 "El título del libro apunta a un
programa que está en consonancia con los tiempos. Son poemas de
izquierda en el sentido, que, en la época y en Guatemala, tenía
esa coloración ideológica. En los años setenta guatemaltecos,
"izquierda" no era una moda parisina ni un club de aristócratas
del pensamiento. Era la época en la cual la guerrilla acababa de
ser aplastada en medio de un baño de sangre aterrador. " Dante
Liano:1997: 71.
20 Las poetas feministas han pagado un caro precio
por su oficio. No sólo Ana María Rodas ha sufrido ataques
que llegan a lo personal, sino que actualmente, por ejemplo, las performances
poéticas de Regina José Galindo continuamente desatan polémicas
en el medio.
21 Ana María Rodas. Poemas de la izquierda
erótica. 2». Ed. Guatemala: Gurch: 1998:71.
22 Ibid.
23 Aquí sería interesante realizar
un análisis que relacione esta actitud de Rodas a la luz de las
teorías foucaultianas relativas a la relación entre poder
y sexualidad, ya que merecería un estudio aparte que rebasa el
límite de este trabajo. En el fondo, su posición reivindicativa
va más allá de la crítica a la lucha de clases preconizada
por el marxismo.
24 Rodas:1998:Ibid.
25 Juan Carlos Galeano. "Ana María Rodas:
poesía erótica y la izquierda de los patriarcas", Letras
femeninas. Volume XXIII, Nos. 1-2,. Asociación de la Literatura
Femenina Hispánica, Universidad de Nebraska. Lincoln, Nebraska.:
1997:178
26 Rodas: 1998:71.
27 Rodas.1998:23.
28 Para Guatemala podría pensarse por analogía
en la poderosa factura estructural y la prosa cruel y cruda de Marco Antonio
Flores, autor de Los compañeros (1976); o en la rebelión
absoluta a los valores establecidos en Los demonios salvajes (1978)
de Mario Roberto Morales, donde también hay una interesante experimentación
de las oralidades. Es interesante señalar que en ambas novelas
la conducta de los personajes masculinos -intelectuales, rebeldes y revolucionarios-
manifiesta actitudes típicamente machistas.
29 Rodas:1998: 73
30 Rodas: 1998:46
31 Aída Toledo. Brutal batalla de silencios.
Guatemala: Editorial Cultura. Ministerio de Cultura y Deportes:1990:5-6.
32 Rodas. 1998:7.
33 Toledo:1994:21-22.
34 Aída Toledo. Brutal batalla de silencios.
Guatemala: Editorial Cultura, Ministerio de Cultura y Deportes, 1990:20.
35 Toledo:1990: 20.
36 Ana María Rodas. Cuatro esquinas del
juego de una muñeca. Guatemala: Litografías modernas:1975:9-11
37 Teresa San Pedro. "La palabra directa de Ana
María Rodas o la negación de la estética poética
tradicional". Ístmica, Nos. 3-4, 1998, Universidad Nacional
UNA, Heredia, Costa Rica: 200.
38 Regina José Galindo. (s.n.) en Acevedo
y Toledo:1999: 45.
39 Regina José Galindo. (s.n.) en Toledo
y Acevedo:1998:94.
40 Ana María Rodas. "Desaparecidos". La
insurrección de Mariana. Guatemala: Ediciones del Cadejo:1993:35.
41 Rodas:1998: 41.
42 Insisto en la imposibilidad
de generalizar rasgos en los grupos de poetas, pues por ejemplo Regina
José Galindo, presentó en febrero de 1999 una performance,
El dolor en un pañuelo (Plaza G&T, febrero,1999) utilizando
imágenes noticiosas sobre hechos de violencia perpetrados en la
mujer. Asimismo, en 1998 ganó el Premio Único de Poesía
del concurso organizado por la Fundación Myrna Mack, un ente defensor
de los derechos humanos, dirigido por la activista Helen Mack, hermana
de la víctima que da nombre a la institución.. Estas actividades
de Galindo contradicen la aparente indiferencia y/o participación
a la vida sociopolítica guatemalteca. Vid. Rosina Cazali. Texto
al catálogo de la performanceSobremesa de Regina José
Galindo. Guatemala:Bancafé:1999.
43 Alejandra Flores. Ternura
derrotada. Guatemala: Ed. Oscar de León Palacios: 1998:23.
44 Rodas:1998: 52.
45 Toledo:1994:65.
46 Toledo:1994:49.
47 Regina José Galindo,
(s.n.), en A. Toledo y A. Acevedo:1998:96
48 Toledo:1990: 19.
49 Toledo:1994:67.
50 Aída Toledo. Cuando
Pittsburgh no cesa de ser Pittsburgh. Guatemala: Editorial del Pensativo:1997:34.
51 Toledo:1997:35.
52 Regina José Galindo.
(s.n.) en Acevedo y Toledo: 99: 47.
53 Alejandra Flores en Toledo
y Acevedo:1998:95.
54 Rodas:1998
55 Gabriela Gómez, en
Acevedo y Toledo:1999:82.
56 Mónica Albizúrez,
en Toledo y Acevedo:1998: 90.
57 Toledo:1994:21.
58 Gabriela Gómez en
Toledo y Acevedo:1998:100.
59 Anabella Acevedo y Aída
Toledo, "Cuando el poeta novísimo despertó" en Acevedo
y Toledo:1999:16.
60 Regina José Galindo.
(s.n.), en Acevedo y Toledo:1998:46 (Nota: resulta imposible transcribir
exactamente la resolución visual de este poema, pues todo el bloque
último en punto menor caza al margen derecho, exceptuando las últimas
dos líneas. No en balde hay que recordar que Galindo es artista
de la gráfica)
61 Esta frase procede de un
texto periodístico próximo a publicarse, que me fue proporcionado
por la autora, precisamente como respuesta a una crítica negativa
a la última instalación-performance de Galindo,
Sobremesa.
62 Cfr. Cazali.1999.
63 Cfr. Morales:1999.
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