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TRENOS Para el cadáver de un desconocido
I Gris semilla de hielo. IISuspensa en el instante preciso del disparo, su boca eternizó el gesto vacío del grito sin sonido, en el cero estúpido infinitivamente oscuro de la muerte (Boca abierta de pez sin agua paréntesis en blanco) IIICon los ojos abiertos amaneció sobre la grama, Anónimo, entre las pequeñas corolas amarillas y las grandes corolas rojas de su sangre coagulada Amaneció con la mirada fija Amaneció cubierto de rocío Amaneció con los ojos fríos, IV¿Qué ternura, que nombre, qué dulce clave, que despedida quedó plasmada en el silencio abierto de tus labios rígidos? ¿Qué homenaje, que denuncia, qué protesta, qué blasfemia entre tus dientes amarillos que ya inician la desorbitada "O" de la calavera? VCadáver equis, equis, entre los miles de ametrallados en Guatemala yo guardaré tu cara dentro de mi sangre que protesta. Yo acunaré tu imagen con mi canción violenta. Yo cerraré tus ojos Y juntaré tus labios con mis dos manos tiernas. Y como una madre nueva que llega a ti en la muerte, yo besaré tu frente insomne para que al fin te duermas, y en la matriz de la tierra poco a poco te conviertas en semilla de un niño que dulcemente sueña la patria en primavera y la hace renacer a su verdor perenne.
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