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MEDALLA PRESIDENCIAL A DON JOSE LEON COLOCH, DUEÑO
Y PRINCIPAL DEL DRAMA DANZARIO RABINAL ACHI
Carlos René García Escobar
Antropólogo
Hace más de quinientos años había
una manifestación dramático danzaria que rememoraba una
historia mítica basada en hechos reales, que representaba una
situación política entre los grupos kiché
y los de Rabinal, es decir diferentes casas de conglomerados familiares
y los de Rabinal que eran una rama de la casa kiché. Se
trataba de reconocer tierras en posesión que tenían diferentes
grupos sociales que se habían asentado en las tierras altas de
lo que hoy es Guatemala y, en este caso, en lo que es el departamento
de Baja Verapaz y uno de sus importantes valles, el Urram o sea el antiguo
Zamaneb.
Allí se desarrolló el grupo Achí, de filiación
idiomática kiché comprendiendo tres asentamientos
importantes: Rabinal, Cubulco y Chicaj.
Aunque no existen evidencias concretas sino hasta un siglo después
del inicio de la colonización española, creemos que el
teatro danza kiché llamado Rabinal Achí, pero popularmente
conocido en el siglo XVI como Danza del Tun, del Uleutum o, del Tum
Teleche, tomaba lugar en esas épocas en recuerdo de aquellos
memorables sucesos antiguos en que los de Rabinal habían vencido
a los de la casa Cawec y sacrificado a uno de sus más insignes
guerreros, el valiente Quiché Achí.
Por ello, en vista de que la danza del Tun, personificaba, diríamos,
el sacrificio de un guerrero esclavo (llamado en kiché
Teleche es decir esclavo o cautivo) y su representación
como ritual dramático danzario causaba gastos, costumbres y ritos
no aceptados por la concepción cristiana de la religión
católica, el Oidor Juan Maldonado de Paz prohibió este
tipo de representaciones populares en el año de 1625, lo que
produjo en consecuencia que se continuaran representando pero en la
clandestinidad. En efecto, algunas de ellas, transformadas a través
del tiempo han llegado hasta nosotros y entre ellas, el Rabinal Achi
que, de todos modos, es la que con más autenticidad preserva
la cosmovisión original de las épocas antiguas de los
pueblos kiché.
Los Sucesos
El gran guerrero cawec de los kiché, jefe de los de
Cunen y de Chajul, del linaje de Nimá Quiché, llamado
Quiché Achí, durante 260 días y 260 noches ha
estado atacando Cajiup, la fortaleza de los Rabinal, destruyendo algunos
pueblos más, la ciudad de Balamyac y, además ha secuestrado
a Cinco Lluvia, el Ajau Hob Toj, gran señor de Rabinal, a fin
de obligarlos a continuar tributando a los gobernantes de Nimá
Quiché. El otro gran guerrero de Rabinal, llamado Rabinal Achí,
rescata a su señor Hob Toj y después captura a Quiché
Achí a quien ata a un árbol frente a Cajiup y a quien
luego recrimina y discute el por qué de su captura y prisión.
En esta discusión, ambos contendientes se intercambian apologías
de sus propias hazañas y andanzas por diferentes ciudades del
imperio kiché, a la vez que uno al otro se
recriminan fechorías como la del rapto de los 14 mancebos de
Rabinal por Quiché Achí, y otras.
Rabinal Achí informa al Ajau Hob Toj sobre la captura de Quiché
Achí y éste responde que lo recibirá cuando se
le rinda en vasallaje, pero el guerrero cawec prefiere morir antes
que humillarse y, al quedar libre ataca a Rabinal Achí en señal
de descontento.
Luego Quiché Achí se presenta ante el Ajau Hob Toj y
todo el cortejo gobernante, nobles, servidumbre y guerreros águilas
y tigres. Hob Toj pretende respetar el liderazgo de Quiché
Achí pero Rabinal Achí se ofende por ello, así
lo hace saber a Hob Toj y éste rectifica su parecer.
Vuelve Rabinal Achí a explicarle al guerrero cawec que Hob
toj lo perdonaría si se le humillase pero Quiché Achí
rechaza la propuesta y, como antes, prefiere morir. Cuando se le hace
conocer su sentencia de muerte pide se le concedan sus últimos
deseos que son: probar fuerzas en combate con los guerreros águilas
y tigres, comer y beber de lo que comen y beben sus captores, vestirse
con los atuendos de Rabinal y bailar con música de pito y tum
con U Chuch Gug, la madre de los pajarillos verdes, quien es una doncella
proveniente de la región de Carchá.
Todo esto se le concede, pero cuando solicita 260 días y 260
noches para ir a despedirse de sus montañas y valles en la
región propiamente Quiché, nadie responde, aunque parece
ser que va. A su regreso es ejecutado por los guerreros águilas
y tigres.
Esto se demuestra en el epílogo del texto original donde Quiché
Achí exclama a su regreso momentos antes de morir: Huyó
habéis dicho. No he huído. Sólo salí a
encomendarme a mis montañas y valles donde permanecía
y solía alimentarme de hierbas tiernas. ...¿Qué
sería de mi valentía, de mi gallardía, si no
comiera en mis altos y en mis bajos caminos cuando volvía de
allí? ...Sí, en efecto. Aquí moriré. Aquí
debo desaparecer. Entonces y ahora seré como la ardilla, como
el pájaro que muere en las ramas, como muere en las hierbas,
buscado y cazado como alimento, aquí, a la faz del cielo, a
la faz de la tierra. ¡Vosotros pues águilas, vosotros
pues tigres, venid pronto! ¡Cumplid vuestro deber! ¡Luchad
pronto con vuestras garras! Porque sin compañía fallezco,
porque soy guerrero valiente que vengo solo de mis montañas
y valles. ¡Que cielo y tierra sean con vosotros águilas,
con vosotros tigres!
Estos sucesos aquí relatados constituyen una síntesis
del texto que escribió Bartolo Sis en 1850, al sacarlo de la
clandestinidad de 225 años, como consta en la copia hecha por
Manuel Pérez en 1913 según aparece en su parte inicial,
texto en posesión actualmente del señor José
León Coloch y cuya primera traducción directa al español
fue realizada por el historiador Hugo Fidel Sacor Quiché trabajando
en ello desde 1986 para la Dirección General de Investigación
de la Universidad de San Carlos de Guatemala y que vio la luz en 1991
en uno de sus cuadernos de investigación, el No. 1-90.
Ahora bien, todo texto oral al transformarse en texto escrito va contaminando
poco a poco su originalidad primigenia en tanto que de acuerdo con
su contexto histórico va interpolando e incorporando nuevos
elementos. En este sentido nos preguntamos cuánto habrá
cambiado el texto oral tradicional del Rabinal Achí al ser
primeramente transcrito al quiché por Bartolo Sis como ya se
dijo, y luego cuánto al ser dictado al abate Charles Etienne
Brasseur de Bourbourg, quien no sólo lo transcribió
a un idioma quiché aprendido por él en esos años
sino que también de allí lo tradujo al francés.
De esta versión de Bourbourg publicada en 1862, Georges Raynaud
hizo otra nueva traducción al francés en 1928 de la
cual nuestro insigne vate Luis Cardoza y Aragón elaboró
una traducción en los dos años siguientes, la primera
conocida en español, anotada por Raynaud y luego publicada
por la Sociedad de Geografía e Historia en marzo de 1930. Habían
pasado 80 años desde que Bartolo Sis elaborara el primer texto.
Es a partir del texto en español de Cardoza y Aragón
que se han hecho todos los estudios posteriores de profundos analistas,
historiadores, sociólogos, antropólogos, y literatos
entre otros más de reconocidas trayectorias humanistas. Cumpliendo
con esta necesidad, Rabinal ha sido visitado por investigadores nacionales
y extranjeros como Henrietta Yurchenko en 1948, Francisco Rodríguez
Rouanet en 1955, Carroll Edward Mace, estadounidense, en 1967, el
japonés Koichi Okumura en 1977, el francés Alain Breton
desde los años 80. El holandés Ruud Van Akkeren en 1986,
la polaca Joanna Kosynska-Fribes en 1986, La Cruz Roja Internacional
en 1998 y finalmente, desde hace 14 años, un equipo guatemalteco
de investigación bajo mi coordinación constituido por
Hugo Fidel Sacor, quien ha realizado históricamente la primera
traducción directa del quiché al español, Silvia
Alvarez Aguilar de haber establecido por primera vez su coreografía
tradicional y Enrique Anleu Díaz de haber actualizado los estudios
musicológicos del drama, elementos nunca antes realzados por
la investigación en general pues unicamente se la había
hecho del texto literario de Cardoza.
Desde 1986 hemos visitado al grupo de danza que representa el señor
José Leon Coloch con quien nos hemos convertido en amigos por
siempre y quien, representando el papel del valiente guerrero Quiché
Achí hasta el día de hoy por más de cuarenta
años, junto con sus viejos compañeros de baile y familia,
se ha encargado de mantener al Rabinal Achí, como un texto
vivo, vigente, no muerto y fijado como tantos otros de clara ascendencia
prehispánica y occidental antigua y medieval, entre los que
pueden mencionarse algunos como los Libros del Chilam Balam, el mismo
Popol Vuh, La Ilíada, La Odisea y otros tantos más.
Lejos estaba don Bartolo Sis el 28 de octubre de 1850, cuando escribía
en su idioma achí al principio de su texto lo siguiente: unabe
bibal rech Bartolo Sis chihuvinac. Vajxacib. cih chi iq riooctubre.
rihunab de 1850. año. Mixchin. vehesahvi. orihinal. Rech. vaexahoh.
tun.Rech.vae,catinamit s.ampablo Rabinal. Vi. Quxtabal.tave. Cumal.val.
nuqabol. chubecih chubesac chicavapanoc quehecut rabinal achi wepu
xahoh tun. A los veintiocho días del mes de octubre del año
de 1850 realicé el original Baile del Tun de nuestro pueblo
San Pablo Rabinal para que mis hijos mantengan la tradición,
(lejos estaba) de imaginarse que a tres meses de cumplirse los ciento
cincuenta años de esa fecha, en este año 2000, su esfuerzo
en culminar por escrito esta centenaria tradición se vería
coronado con el otorgamiento de la Medalla Presidencial a uno de sus
herederos, quizá no de filiación sanguínea, pero
sí de conspicua tradición, al señor José
León Coloch Garniga, su heredero inobjetable. Y de que probablemente,
para el año 2001, la UNESCO declare al Rabinal Achí
como Patrimonio de la Humanidad.
Es el señor Coloch quien en 1986, hereda directamente de su
suegro, el señor Esteban Xolop, todos los elementos coreográficos
y parafernálicos, trajes, máscaras, instrumentos musicales
y utilería, pues llevaba ya unas tres décadas de participar
con don Esteban en su grupo. Esteban Xolop lo había heredado
del señor Manuel Pérez en las hoy lejanas épocas
de los años treinta y cuarenta. Y Así como fue don Esteban
Xolop quien atendió a Henrietta Yurchienko en 1948 y a don
Francisco Rodríguez Rouanet en los años cincuenta, así
don José León se ha visto por muchos años, quizá
desde los años setenta, acosado por investigadores acuciosos
de muchas partes del mundo y de Guatemala. Es como se ha hecho amigo
de todos nosotros, estudiosos europeos, norteamericanos, japoneses
y guatemaltecos. Esto lo demuestra con el libro de visitas que mantiene
en su casa en el que aparecen las firmas de los más connotados
estudiosos del Rabinal Achí de los últimos veinte años.
Tampoco hay que olvidar, Señor Presidente, los sacrificios
y sin sabores que mantener esta tradición le ha ocasionado
a don José Leon y a su familia. Las precarias condiciones económicas
nunca han faltado. Los malos entendidos entre las personas que de
alguna manera tienen o han tenido que ver con la ejecución
del baile-drama, ya sean de familiares o de amigos, tampoco han faltado.
Hay que ver la dificultad con que el mismo baile-drama se ha ejecutado
a través del siglo XX por los obstáculos que los tradicionales
tabúes mantenidos en secretividad por la gente, le imponen
a la práctica del baile, más las intervenciones de personas
inescrupulosas interesadas en turistizar esta tradición para
obtener dividendos inconfesados en su propio beneficio y no el del
grupo que año con año, desde hace varios lustros, lo
viene representando.
En esta ocasión se hace justicia al otorgarle a José
León Coloch Garniga, quien representa la más conspicua
tradición danzaria del país y a sus compañeros
de música y baile en su persona representados esta noche, la
Medalla Presidencial que le impondrá el Excelentísimo
Señor Presidente de la República de Guatemala, el Licenciado
Alfonso Portillo Cabrera, cumpliendo así un mandato moral y
patriótico, el de reconocer en los guatemaltecos más
connotados, su entrega total y sus esfuerzos voluntariosos, en mantener
la tradición que nos han heredado nuestros ancestros con lo
cual nuestra patria Guatemala, hoy y siempre atosigada por las amenazas
internas y externas para extinguir sus identidades históricas
y vigentes, se engrandece como nunca.
¡Honor a quien honor merece!
Muchas Gracias.
Colonia La Florida, Nueva Guatemala de La Asunción
2 de Agosto del 2000.
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