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CANCIONERILLO DE OCTUBRE (1966)
(EL GRILLO) Entre la hierba oscura (El ruiseñor Humilde sabe el grillo (El ruiseñor ¿Qué importa que haya canto (El ruiseñor ¡Cantamos a la misma (Canta mejor Cante mejor, dichoso, *Anda, anda, corazón viajero por el mundo de la imaginación. Cielo, tierra ni mar te queda, sólo te queda la imaginación. Yo haré la tierra, el mar, el cielo Ay, corazón viajero *Hormiga, hormiga, te has pasado la vida recorriendo los mismos senderillos, una brizna llevando a tu mísera troj. Te engríes de prudente y laboriosa, Ay, mi hormiga insensata, *Flor de lino, flor de lino, en tus ojos todo el cielo, flor de lino toda tú. Tiene miedo de tomarte No toque tu piel el viento Me quedaré sin el cielo *Cristianos, mahometanos y budistas y ateos, a vuestro dios prestadme por un momento al menos, no a la hora de mi muerte, sino en mi desespero. No seáis egoístas, tenéis dios en exceso, yo me contentaría con un momento verlo. *Te vas, octubre, sin decir adiós si no es tu adiós este delgado viento que entre los árboles murmura y estas hojas que caen y este arrebol muriente del ocaso y esta mullida languidez del alma y este sollozo como en sueños apenas entreoído y ya lejano... Te vas octubre de dorados días y son mis días lo que en tu regazo te llevas, corderillos temblorosos, hacia una eternidad más triste que mi asolada soledad, octubre! *Señor, los niños se despiertan con hambre, vueltos de la noche, y tú les das rocío. Los viejos tiritan de frío, los pobres viejos, sin ilusión, sin pan y sin abrigo y tú les das un sol de papel que alumbra sus recuerdos y no calienta su piel. Tú los hiciste, dicen, a semejanza tuya, pero olvidaste darles tu fuerza o tu poder. Es así. Ha sido así. Yo no sé. Soy muy torpe, mi Señor, y no comprendo tu proceder. *Ya he vivido bastante, ahora puedo morir. Los días que me esperan, ¿qué me pueden Tristezas, alegrías, tedio, cuitas, Ya he vivido bastante, puedo ahora ¿Para qué nuevos días, si no puedo ¡Calla! Nunca se vive ni bastante ni más. Cuando el final se acerca más quisieras No digas he vivido ya bastante, ¡Has de echarle los brazos a la vida
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