LO QUE YA NO ES SUFICIENTE
Pedirle una hora benigna a un día es ser inconsecuente
con nuestra propia juventud.
Hay que hacer que el día sea bueno en toda su extensión
o combatirlo con los ojos abiertos.
Exigir un momento de amor para toda la vida
es negar nuestra propia razón. Hay que lograr
que el amor nos impulse
en estos largos caminos en que andamos.
Pedirle piedad al enemigo
es rebajar la estatura de nuestros propios actos.
Quererlo convencer con paciencia y en uso de la lógica
es colocarlo a nuestra propia altura.
Pedir un poco de poder para el proletariado
es traicionar a Marx.
Con medio salario no gana nadie la tranquilidad
y sí se puede aupar a los medrosos.
Cuando Lenin decía: "¡Todo el poder a los Soviets!"
no sugería "Un poco de poder a los Soviets".
Las batallas se dan en su momento o se concilia.
En la juventud, en el amor, en la dignidad
y en la lucha de clases