La patria que yo ansío
 

La patria, les decía, es una casa
donde vivimos todos como hermanos.
Es una hermosa casa, mis amigos,
que todos afanosos levantamos.

La patria, la que sueño, es un plantío
donde triunfa el tractor, triunfa el arado
y un enjambre de brazos no se alcanza
cosechando los frutos y los granos.

Despensa para todos, bien provista:
un granero que siempre está colmado
de trigos y maíces, orgulloso
en invierno lo mismo que en verano.

Los colmillos del hambre no se ensañan
en esa pulpa espléndida y dorada.
La loba de enemiga, negra historia,
aquí fue condenada y enterrada.

No más acorralarte en los caminos
como plantas endémicas cercándote
los brazos y las bocas que desmayan
pidiendo por sus vientres sin bocado.

No mas delincuencial río
que ulula puñales en las hambres engendrados.
No más hermanos en el abandono.
No más honradas manos sin trabajo.

La patria que les digo, la que ansío,
-la que será, pues la defino y canto-,
por el trabajo es pan, es luz, es gozo:
no conoce al mendigo ni al parásito.

Esta patria es taller telar; es fábrica,
laboratorio, orfebrería, andamio.
Hogar que se construye y embellece
sin un ocioso ni un privilegiado.

Tejedores, bioquímicos, poetas...
Todo el que puede hacer, está obligado.
De músculos y sienes hay tarea
con exceso: ninguno se halla holgando.

Tienen madera todos los serruchos,
hay para todos los martillos clavo.
Para toda canción sobran oídos
y nunca faltan temas a los bardos.

Democracia opulenta: eres racimo,
gajo de azúcar, fruto sazonado.
Beso de miel tu comunión de hermanos.
tu popular, tu colectivo abrazo.

La patria que persigo es la justicia
castigando con blanco, limpio brazo.
Fusil sin mancha; espada limpia, blanca;
no ejerce la venganza ni el agravio.

Rompe el cantil, sepulta su veneno
y para el ciego, para el que ignoraba,
ella es perdón y vida: ella es el alba
de un día sin rencor, día de hermanos.

De todos lados de la tierra vengan
con vino y con canción de todos lados,
y nosotros les demos aborigen
embriaguez de marimbas, por regalo.

Manos tendidas traigan, y se lleven
manos tendidas el avión y el barco.
Puerta es el puerto de la patria,
puerta que a ninguna bandera está cerrada.

Esta es la patria, esta es la que no existe,
la que vive en mi sueño desvelado.
La que atisbo y asedio en mis insomnios
como un puma por hambres asediado

Esta es la patria, esta es la que me mata.
La que vida me da con estos cantos.
¡Qué no sé si son cantos o son lloros,
porque tanto la espero y tarda tanto!

1962

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Última revisión: 26/03/06
por Juan Carlos Escobedo Mendoza M.A.

 

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