Fue un llanto de la patria,
pues ya teníamos
patria que nacía.
Con el pelo de elote
de la Reforma Agraria
y nuestra dignidad
en gesto decidido,
con la esperanza y las realizaciones
ya nacía la patria.
Y la patria lloró
con Jacobo Arbenz
en su palabra última.
¡Tanto heroísmo
contra tantos golpes!
Fue la traición, aquella oscura bestia.
Fueron aquellos cascos que golpeaban
la tierra, desde el aire, con aviones.
Fue aquella mano rubia
y poderosa.
Fue la traición aquí, entre los suyos.
El Presidente no desertó.
Lo echaron fuera.
Lloró. Se fue con el llanto hasta arriba.
Hasta arriba, muriendo, la patria que nacía.